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| 7/31/2018 12:00:00 AM

Estos son los lugares que florecen gracias al posconflicto

A Putumayo, Meta y Chocó regresaron los viajeros, la mayoría extranjeros. Las víctimas del conflicto hoy son los promotores del turismo en estas regiones.

lugares que florecen gracias al posconflicto Departamentos como Putumayo, Meta y Chocó volvieron a recibir a turistas extranjeros gracias al programa 'Turismo y Paz' del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Foto: Getty Images

A siete kilómetros de Mocoa, capital del Putumayo, Mildre Ortiz, víctima del conflicto armado que por décadas sembró dolor en su territorio, decidió apostarle a la paz y emprender un proyecto turístico que, además, fuese amigable con el medioambiente.

Se trata de la reserva natural Paway (que significa ‘volar’ en lengua indígena); un paraíso escondido en medio de la selva con mariposario, vivero, senderos ecológicos y, su mayor atractivo, una casa en el árbol suspendida a 25 metros de altura para albergar a los turistas.

El espacio cuenta con las comodidades básicas y es responsable con el entorno: funciona con energía solar y reutiliza las aguas residuales. Lo más emocionante para los visitantes es la cercanía con especies como monos, osos perezosos y pájaros nativos.

“Queremos que los turistas reconozcan nuestro territorio desde la cultura, que tanto nos identifica. Hoy, trabajamos en la construcción de paz y el uso sostenible de la biodiversidad”, asegura Mildre.

Su emprendimiento fue posible gracias a la estrategia ‘Turismo y Paz’ del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que genera procesos de desarrollo sostenible y propicia la reconciliación con la cultura y la naturaleza mediante el fortalecimiento de las cadenas productivas de turismo y el empoderamiento de las comunidades en sus territorios.

“Con esta estrategia estamos transformando los municipios afectados por el conflicto en destinos turísticos, donde las mismas comunidades –entre residentes, excombatientes y prestadores de servicios turísticos– determinan su visión y planes. Estos son los dividendos de la paz en las regiones colombianas”, destacó María Lorena Gutiérrez, ministra de Comercio, Industria y Turismo.

La estrategia está dirigida, en su primera fase, a los territorios Camino Teyuna, en la Sierra Nevada de Santa Marta; la Sierra de La Macarena, en Meta; La Chócora, en el Darién chocoano; La Mola, en el Urabá antioqueño; y, Mocoa y Divichido, en Putumayo. 

‘Turismo y Paz’ tiene una cobertura en 132 municipios con vocación turística de 27 departamentos del país, afectados por el conflicto armado. “Este programa ha sido muy bueno porque nos han acompañado en el proceso de consolidación de mi proyecto y brindado herramientas a las instituciones locales para que puedan hacer gestión de promoción del destino turístico”, opina Mildre.

Etnoaldea en la selva chocoana

Se llama Kipara Te y está en zona rural del municipio de Nuquí, una región habitada por la comunidad indígena embera dóbida que significa ‘gente de río’, y que históricamente se ha asentado en torno a los cuerpos de agua. Hoy vive a orillas del río Chorí.

El lugar tiene un concepto basado en la arquitectura sostenible. La experiencia para los turistas consiste en conocer los tambos y alojarse en ellos, probar la gastronomía elaborada por las mujeres indígenas, navegar el río Chorí en canoas típicas, disfrutar de sus paisajes y emprender caminatas para disfrutar la experiencia de realismo mágico que ofrece la región.

“Mientras los turistas caminan, pueden apreciar aves y peces; monos cariblancos y aulladores. En la temporada de junio y octubre, quienes navegan el río, cerca de la desembocadura del Pacífico, ven a lo lejos la maravillosa danza de las ballenas”, comenta Josefina Klinger, líder comunitaria.

Una fuente de ingresos

ProColombia elaboró un estudio sobre turismo y posconflicto y concluyó que los nichos de mayor demanda son: avistamiento de aves (12 por ciento); turismo comunitario (11 por ciento) y gastronomía (10 por ciento). “Trabajamos en la promoción de la oferta colombiana para el turista de naturaleza y aventura. Son iniciativas beneficiosas para comunidades que han encontrado en el turismo una fuente de ingresos”, destaca Felipe Jaramillo, presidente de ProColombia.

Uno de esos beneficiarios es Gerardo Gualay, gerente de la agencia ‘Caquetá Travel’ que opera desde hace dos años la ruta entre San Agustín, Huila; Florencia, Caquetá; La Macarena, Meta; y, San José del Guaviare. “El turismo por tierra en el sur del país se ha incrementado cada año entre el 15 y 20 por ciento. Gracias a las condiciones de seguridad cada vez más colombianos viajan en su propio carro, o contratan servicio de transporte intermunicipal para recorrer este trayecto”, cuenta. No sin antes advertir que la diferencia entre antes y después de la firma del acuerdo de paz con las Farc “es que si antes se movían por la zona unos tres turistas, ahora son diez; y ya no recorremos una ruta sino cinco”.

César Isaza, pionero en el turismo de avistamiento de ballenas, se siente agradecido con la paz, pues permitió que regresaran los turistas extranjeros. “Ahora llegan más confiados para experimentar lo que ofrece Bahía Solano: ser testigo del paso de las ballenas, el nacimiento de tortugas y una increíble variedad de aves”.

*Periodista.

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