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| 9/20/2018 12:00:00 AM

Ser trans y afro: dos etiquetas que impulsaron a la cantante Liniker Barros

La música de la cantante brasileña le grita al mundo: ¡inclusión! Con solo 23 años le ha dado un nuevo tono a la lucha histórica de la comunidad negra y trans de su país. Conozca su historia.

Trans y afro: dos etiquetas que impulsaron a Liniker Barros A través de su cuerpo, Liniker manifiesta una postura política con la que busca representación. Foto: GETTY IMAGES

Algo poderoso e incontenible está sucediendo en Brasil. Mientras su tasa de asesinatos a bisexuales, transexuales y homosexuales se encumbra como la más alta del mundo (según las cifras de Amnistía Internacional), sus músicos desafían y luchan contra la cultura homofóbica y heteronormativa del país.

A simple vista podría parecer una lucha desigual, pues mientras unos se pronuncian con balas y violencia, los otros no tienen más que su propia carne y voz como método para generar el cambio. Sin embargo, ese giro se está produciendo desde la cultura y el entretenimiento masivo, que pretende transformar del todo y para siempre un panorama de odio y segregación. Pero también la forma en la que se concibe el cuerpo.

Esta generación de artistas promueve desde la samba, el funk carioca (tradicional vehículo de líricas misóginas y machistas), el bossa nova y hasta el pop algo que no surgió de la noche a la mañana. Según escribió Bryan McCann, de la Universidad de Georgetown, para el portal inglés especializado en cultura latina Sounds and Colours, en Brasil está sucediendo una actualización de los performances setenteros del cantante Ney Matogrosso, o de roqueros ochenteros como Renato Russo, Cazuza y Cássia Eller, quienes se subían a las tarimas con un estilo andrógino, maquillaje recargado, bailes y voz de soprano para desafiar las nociones de masculinidad agresiva. Con ellos, temas como la bisexualidad y la homosexualidad se empezaron a colar en la conversación popular.

En esta lucha actual por conquistar el mainstream sin atenuantes, al poner en primera plana lo que antes estuvo oculto, perseguido y tabú, se destaca el nombre del artista transgénero Liniker Barros, de 23 años. A diferencia de otros casos de luchas por derechos LGBTI, lo de Liniker e os Caramelows va un paso más allá al intentar desdibujar las distinciones entre géneros.

Desde su banda, y al igual que varios contemporáneos suyos como la drag queen Pablo Vittar, la travesti Linn da Quebrada, el rapero Rico Dalasam, el roquero Johnny Hooker, las vocalistas transexuales de As Bahias e a Cozinha Mineira, o la estrella pop Aretuza Lovi, plantea un amplio abanico de preguntas: ¿qué es ser hombre en pleno siglo XXI? ¿Es tan solo una configuración genital? ¿Los únicos ejes de la sexualidad son la hetero, homo o bisexualidad? ¿Se puede transitar libremente entre lo femenino y lo masculino desde un solo cuerpo?

Estos interrogantes no son nuevos ni exclusivos de este siglo. Lo que ya se ha preguntado desde la academia, ahora atraviesa una revolución pop en Brasil porque artistas como Liniker hacen declaraciones y evidencian sus posturas políticas desde su cuerpo y su existencia.

En una entrevista para la Radio Pública Nacional de Estados Unidos, Liniker explicó que ser una mujer negra transgénero (y además proveniente de una ciudad pequeña como Araraquara, a las afueras de Sao Paulo) es “político porque necesitamos representación. La sociedad trata de invisibilizar y deslegitimar nuestra existencia. En Brasil, cerca del 50 por ciento de la población es afro, pero frecuentemente somos silenciados. Queremos asegurarnos de que nuestro origen y legado estén presentes”.

El ascenso de Liniker es fiel a la forma descentralizada de la música de estos tiempos y ha alcanzado la fama gracias a videos virales. Primero hizo covers de samba-rock, luego, debido al éxito de Zero (una canción grabada en 2015 en la sala de una casa, en la que canta junto a su grupo de amigos), conformaría la banda de los Caramelows. En ese video se podía ver a una Liniker andrógina, que vestía falda, turbante, bigote y labial. Su postura híbrida hace que no se defina como hombre ni como mujer, pero dice preferir el pronombre femenino.

Su cambio de sexo ocurrió mientras grabó con los Caramelows su primer y único álbum, Remonta (2016), que acompaña al EP Cru (2015) y a otros sencillos y colaboraciones que ha lanzado durante los últimos tres años. Su estilo se enmarca dentro de la música negra brasileña, en un género autodenominado funzy, que mezcla funk, swing, soul, blues y las baladas de amor, con un mensaje encriptado de resistencia. No tiene la necesidad de repetir y ser literal en sus letras: su sola existencia ya es el mayor acto de batalla.

* Editor de SHOCK.COM

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