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| 9/25/2018 12:00:00 AM

Un transgénero no es “diferente”, pero la sociedad se empeña en verlo así

La cineasta Daniela Abad propone esta reflexión acerca de dos documentales que abordan el tema: ‘Coby’, de Christian Sonderegger; y ‘Señorita María, la falda de la montaña’, de Rubén Mendoza.

Un transgénero no es “diferente”, pero la sociedad se empeña en verlo así María Luisa Fuentes, una campesina transgénero de Boavita, Boyacá, protagoniza el documental ‘Señorita María’. Foto: Cortesía Atreso

Hace unos días, en la fiesta de unos amigos, una chica me ofreció una cerveza y un paquete de papas. Conversamos varias veces durante esa noche, nada muy profundo, frivolidades nocturnas. Brindamos, nos reímos y, cuando ya estábamos en ese punto en donde todos los noventeros empezamos a cantar el álbum Pies descalzos de Shakira, la chica me coge la mano, la pone en sus piernas y me dice: “Mira, toca”.

Al principio no entendí nada. Luego vi que debajo del pantalón, a cada lado de su cintura, llevaba dos tablas de madera que hacían presión sobre sus caderas. Al notar mi cara de extrañeza, me contó que se había acabado de hacer una liposucción para sacarse los ‘policías’. Las tablas le servían para mantener la forma de sus curvas mientras sanaba la herida.

Ella no tenía más de 30 años. Después de varias preguntas, quizás indiscretas de mi parte, nos unimos al grupo: “Perteneciste a una raza antigua, de pies descalzos y de sueños blancos, fuiste polvo, polvo (...)”.

Esa misma semana vi un documental titulado Coby, de Christian Sonderegger, una película que muestra la transformación física que tuvo un hombre transgénero desde la adolescencia hasta la vida adulta. Mientras veía cambiar a Coby en la pantalla, me preguntaba sobre el origen del cambio de sexo, sobre cómo me sentía de niña, si alguna vez había tenido alguna duda sobre mi sexualidad, si había soñado con ser otra u otro.

Todos nos hemos mirado al espejo y querido ser distintos: un poco más altos o más bajos, con una nariz más pequeña, con manos estilizadas. La película colombiana Señorita María, de Rubén Mendoza, trata este tema de la identidad en un sentido más radical. Es la historia de una campesina transgénero. Pero tal vez el hecho de ser trans es el último de sus problemas, pues no tiene recursos, ni un Estado que la asista, vive en una sociedad que la juzga y no cuenta con una familia que la acompañe o amigos que la entiendan.

La señorita María le canta a la Virgen mientras ordeña sus vacas, va a misa, toma tinto, se peina frente al espejo, se arregla, se baña, le reza a Dios para que un día quede embarazada. Ella se siente tan mujer, así como Coby se siente hombre.

Me miro al espejo e intento comprender cómo es eso de querer sentirse hombre. Reviso mi piel, está bien; me peino para lucir mejor, me lavo los dientes y ensayo mi sonrisa, pero no pienso en nada, ¿por qué deberían ellos, los otros, los distintos, pensar en ser otros?

Tal vez no se trata de preguntarnos nada, tal vez no hay mucho más y se trata simplemente de ser. Tal vez el problema existe en realidad cuando nos cuestionamos o cuando nos obligan a hacernos preguntas. A mí, a Coby, a la señorita María, a la chica que cantaba Shakira, e incluso a la misma Shakira, nos obligaron a formularnos esos interrogantes.

Las personas transgénero y los homosexuales no son seres especiales. ¡No lo son! Los hemos convertido en eso porque los obligamos a luchar por ser ellos mismos. Si su condición estuviera normalizada dentro de la sociedad, serían uno más, otro ser humano que piensa igual que el vecino o que la tía uribista.

Como se acercó, se alejó la cámara de Rubén. Abandonó a la Señorita María a su destino, allá entre las montañas, sin habernos resuelto ninguna duda, solo nos mostró el retrato de una persona más, de una falda entre muchas.

Y la canción de Shakira siguió sonando: “(…) Ponte siempre zapatos, no hagas ruido en la mesa, usa medias veladas y corbata en las fiestas. Las mujeres se casan siempre antes de 30, si no vestirán santos, aunque así no lo quieran. Y en la fiesta de 15 es mejor no olvidar, una fina champaña y bailar bien el vals y bailar bien el vals”.

*Cineasta y documentalista.

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