sostenibilidad

Cómo una botella de agua puede darles luz a miles de personas

Con esta invención la población vulnerable que no tiene acceso a la energía eléctrica podrá cambiar su vida.


Quizás usted está leyendo este artículo en casa, bajo la luz de su lámpara de noche, o aprovechando la iluminación LED que instaló hace poco. Tener luz no parece sorprendente. Pero quizá su percepción cambie si sabe que, según los datos del Banco Mundial, alrededor de 1.000 millones de personas en el mundo viven sin electricidad. La instalación, el costo, o la ubicación geográfica son algunos de los impedimentos para contar con ella.

Por eso, en 2002, un ingeniero mecánico de Brasil decidió hacer parte de una solución al inventar una botella reciclada que servía como lámpara. Tres años más tarde su idea fue caso de estudio en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Allí, un filipino llamado Illac Díaz, quien había dejado su trabajo como gerente de telecomunicaciones para estudiar arquitectura alternativa y planeación urbana, tomó esa idea para implementarla en su país natal a través de su fundación MyShelter.

En 2011, en Filipinas, esta fundación le dio vida al proyecto Un litro de luz. Cerca de un cuarto de su población vive por debajo de la línea de pobreza y habita en casas sin la infraestructura para tener un sistema de cableado seguro o una ventana que deje pasar la luz solar.

El método de Un litro de luz está pensado para que cualquier persona, con elementos básicos, pueda iluminar su hogar. Se usan botellas plásticas recicladas que se llenan con agua y un poco de cloro, para evitar que crezcan algas, y un pedazo de aluminio para pegar la botella al orificio que se debe hacer en el techo. El agua de la botella refracta la luz solar durante el día funcionando como un bombillo de entre 40 y 60 vatios.

La vida útil de estas botellas es de diez años, no necesitan mantenimiento y, por supuesto, no generan costos. Estas ya han iluminado a 237.100 personas en ocho países, incluido Colombia. El emprendedor social Camilo Herrera fue quien trajo el proyecto al país pensando en que la luz no solo ilumina un espacio, sino que cambia vidas. Hoy el trabajo de Camilo ilumina a más de 14.000 hogares en 14 ciudades del país.

Iluminar la sociedad

Para lograr que las casas y los barrios estuvieran iluminados de noche, la fundación dio un paso más y comenzó a utilizar paneles solares. Un tubo de PVC, un panel solar y un bombillo LED protegido por una botella de plástico bastaron para crear postes de luz que iluminaran parques y caminos.

Pero, como los niños también tienen que hacer tareas y requieren información de la web, era necesario brindarles wifi. Así nació Linternet, el proyecto que lleva este servicio a las comunidades. Los postes iluminan unos 50 metros a su alrededor, la conexión wifi tiene una cobertura de 800 metros, y a ella se conectan 300 dispositivos a la vez.

Con esta invención se logra que más gente acceda a internet, en un país donde 22 millones de ciudadanos no pueden conectarse. La idea es que la gente no espere a que llegue una solución, sino que pueda tomar la luz con sus propias manos. Más que poner una botella en el techo, o un poste en una cancha de fútbol, esta es una manera de iluminar a la sociedad.

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