sostenibilidad

Después de 40 años a oscuras, así llegó la luz a Buena Vista

Por: Nathalia Acosta Salazar*

Una planta de energía renovable le devuelve la esperanza a esta pequeña vereda del municipio de Paratebueno (Cundinamarca).


En el municipio de Paratebueno asentada en una meseta sobre la ramificación de la cordillera Oriental, se encuentra la vereda Buena Vista. Es un punto casi perdido en el mapa colombiano donde, hasta hace poco, la gente alumbraba sus casas con velas. Hoy, 22 familias tienen la posibilidad de encender el televisor y abrir su nevera. El servicio de electricidad constante dejó de ser una utopía.

La noche del 23 de diciembre de 2017 será recordada por los paratebonenses porque por fin llegó la electricidad a sus casas. Expectantes por su llegada, doña Flor, su hija Claudia y el resto de los invitados a la celebración, recibieron con un grito de júbilo el regalo que el sol les ofrecía.

La oscuridad era habitual en la vereda. En las noches nadie caminaba por las carreteras, muchos evitaban transitarlas por el miedo a que los mordiera una serpiente. Los sonidos de los juegos de los niños poco se escuchaban. Sin luz era mejor quedarse en casa. Pero cuatro meses antes, en agosto de 2017, se corrió el rumor sobre la llegada de un proyecto con energía renovable.

La mayoría de los habitantes de Buena Vista no entendían de qué se trataba pero tiempo después los especialistas les hablarían de las funciones de los paneles fotovoltaicos.

La población estuvo de acuerdo con construir la primera Minigrid (red de distribución de electricidad alimentada por energía renovable) en Cundinamarca, inaugurada en diciembre del año pasado. Comprende un sistema fotovoltaico de 74 paneles solares, un banco de 24 baterías y un generador diésel de respaldo. Cuenta con un controlador y un inversor de corriente que transporta la energía hasta los hogares.

Buena Vista se comunica con el exterior por medio de carreteras de piedra y tierra, caminos difíciles por donde alguna vez pasó la guerra. “Hace 13 años esta era una zona peligrosa, nadie se atrevía a traernos desarrollo. Hoy podemos caminar de noche sin ningún temor”, cuenta Niyireth Rodríguez, la maestra de la escuela. La granja solar fue donada por Codensa, que invirtió 800 millones de pesos en su construcción.

Quesos y wifi

Niyireth es la maestra de los niños de Buena Vista. Tiene 15 estudiantes en un multigrado (de primero a quinto de primaria en un mismo salón), pero la falta de luz había impedido utilizar recursos digitales. “Hace un tiempo nos donaron unos computadores pero fue difícil utilizarlos. Teníamos una planta a gasolina pero solo podíamos usarla una vez al mes”, dice.

Ahora la escuela sede rural Buena Vista de Alto Redondo tiene wifi gracias al fluido eléctrico generado desde la Minigrid, y los niños potencian su aprendizaje con herramientas educativas según su edad.

Cerca del colegio, a 20 minutos de recorrido a pie, está la casa de Claudia Lucero Castañeda. Ella y su esposo, Marco Romero, incursionaron en la elaboración de quesos desde hace cuatro años. De su patio salen los más ricos siete cueros y doble crema de la región. Cuenta además que la falta de electricidad los obligaba a comprar a diario. Habían adquirido una pequeña planta solar pero solo les alcanzaba para conectar dos bombillas, un refrigerador y un ventilador para secar el queso algunas horas al día. “Nos cambió la vida totalmente porque podemos tener nuestra nevera. Ahora mercamos para varias semanas y el queso que hacemos nos va a salir de mejor calidad al estar refrigerado las 24 horas”.

Mientras el sol brille sobre Buena Vista, la esperanza de una mejor calidad de vida permanecerá en los habitantes de esta pequeña vereda del centro del país. Un lugar donde los niños alegran sus días convirtiendo jugos en helados en sus nuevas neveras, y en donde las caminatas nocturnas se transformaron en excusa para unir los vínculos comunitarios.

*Periodista de Especiales Regionales de SEMANA.

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