Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

| 9/30/2019 12:00:00 AM

Mujeres llaneras y emprendedoras

Actualmente hay más de 1.200 mujeres del Meta que hacen parte de un programa que vela por la seguridad alimentaria y apoya sus emprendimientos.

Emprendimiento de mujeres en Meta El 90 por ciento de las mujeres que participaron en la primera etapa del proyecto "Mujeres empoderadas" ahora viven de sus negocios. Foto: Iván Valencia

Las mujeres sufren todas las violencias. No solo la física o la psicológica. La dependencia económica también es una manera de vulnerar la integridad de las mujeres en todo el mundo. En el Meta, la gobernadora Marcela Amaya fue testigo de esta realidad durante su campaña. Las mujeres cabeza de familia, los índices de violencia intrafamiliar, la falta de oportunidades y el diario vivir de muchas de ellas, la hicieron crear el proyecto ‘Mujeres Empoderadas’.

Junto con Albeiro Serna, secretario social del departamento, en diciembre de 2016 comenzó la difícil tarea de crear un programa que llegara a la mayor cantidad de mujeres en situación de vulnerabilidad. Unas 130 recibieron mensualmente un bono de seguridad alimentaria por 350.000 pesos y como contraprestación destinaron varias horas a jornadas de embellecimiento y ornato de las sedes deportivas, parques y demás construcciones de su municipio.

Durante estas jornadas, que no interfirieron con los trabajos que realizaban normalmente, recibieron todo el equipo necesario: desde tapabocas, guantes y chalecos, hasta palas, escobas y rodillos. De esta manera, las beneficiarias no tenían que preocuparse por llevar nada más que su mano de obra y así lograron asegurar la alimentación de su familia.

Norma Vélez Ortega, secretaria de la Mujer, la Familia y la Equidad de Género del Meta, explica que este proyecto responde a un reconocimiento de las capacidades productivas que tienen las mujeres en el departamento, desde lo rural hasta lo urbano. Además, una de las formas de romper los ciclos de violencia es mediante la libertad económica. No depender de un esposo que sea maltratador es un gran paso para el empoderamiento femenino.

La segunda fase del proyecto consistió en el acompañamiento de un psicólogo y un profesional en formación empresarial, que las guiaban para que tuvieran la oportunidad de crear un negocio productivo y sostenible. Al terminar el primer semestre, las mujeres recibieron un apoyo de 2.350.000 pesos para que los invirtieran en su proyecto. A la fecha, 1.200 de ellas han sido beneficiarias del programa y el 90 por ciento de las que estuvieron en la primera etapa ahora viven de sus negocios.

Luisa Fernanda Villalobos

35 años

Desde la casa de Luisa Fernanda, en el sector de Buenavista, se puede ver todo Villavicencio. A unos metros, en un establo cubierto por lonas verdes está Julieta, una cerda rosada con manchas cafés, que acaba de parir y sobre la que se abalanzan nueve crías, unas sobre otras en una danza caótica por leche.

Luisa Fernanda afirma que después de salir seleccionada para el proyecto ‘Mujeres Empoderadas’ sintió una alegría enorme. A los seis meses de terminar con las labores de ornato y embellecimiento recibió, de parte de la Gobernación, dos cerdas preñadas y bultos de concentrado para los animales. La primera cerda tuvo ocho crías, de las cuales solo sobrevivieron tres, la segunda tuvo nueve y en esa ocasión sobrevivieron todas.

Su rutina comienza a las cinco de la mañana cuando se despierta para alistar a sus hijos para enviarlos al colegio. Después, en compañía de su esposo, alimenta a los animales, acción que repite nuevamente al mediodía y a las cuatro de la tarde. “La constancia es vital. No es que un día me levante y diga ¡ay, hoy no quiero! Porque son seres vivos y hay que cuidarlos todos los días”, asegura.

Antes de ser parte del proyecto trabajaba como estilista a domicilio en Villavicencio y gracias a la venta de los primeros cerdos pudo comprar el maquillaje que le faltaba para fundar su empresa: Sweet World. Siente que su emprendimiento, además de ser un ingreso para la casa, es un proyecto bonito y agradable. Sus hijos y esposo interactúan con los animales diariamente y su sueño es que se reproduzcan más para poder tener mucha más vida corriendo por su hogar.

Leer también: Lupa al Plan Nacional de Desarrollo en emprendimiento y salud

Nancy Nieto Salamanca

43 años

Nancy trabaja en su propio restaurante desde que sale el sol. A las cuatro de la tarde se toma un descanso y luego, de cinco a siete, se va a la plaza para mercar lo que necesita para el siguiente día. Es una mujer de expresión amable y sonrisa brillante.

Se convirtió en una mujer empoderada luego de asistir a la convocatoria en el Coliseo La Grama, en Villavicencio. Salió escogida junto con 20 compañeras y después de escuchar las condiciones del programa aceptó participar, en parte, porque no le gusta que le regalen nada. “Lo que a uno no le cuesta, hagámoslo fiesta”, dice.

Gracias a los bonos de alimentación logró realizar una primera inversión para su negocio. Mes a mes utilizaba todo el bono para surtir su restaurante. Confiesa sentir orgullo al caminar por los parques que ayudó a limpiar y embellecer. Y afirma que en sus 22 años en la ciudad nunca había recibido ayuda por parte del Gobierno. Hoy, luego de un divorcio y de convertirse en madre cabeza de hogar, genera tres empleos directos.

Judith Pabón Bustos

32 años

La marca de ropa de Judith se llama Síndrome, una oda a sus dos hijos de 9 y 12 años que tienen síndrome de Down. Desde hace más de una década trabaja confeccionando y le apasiona la línea infantil. Sueña con que su casa tenga muchas más máquinas y poder hacer crecer el negocio. Sus días se consumen entre los cuidados de sus hijos y el trabajo que realiza para diferentes locales.

Judith es la definición de una mujer empoderada. Pese a todas las adversidades que puede tener, ha logrado seguir adelante paso a paso, incluso cuando durante las jornadas de ornato y embellecimiento se le complicaba asistir y cumplir con las horas. Gracias a la labor de la Gobernación pudo culminar con esa fase y seguir con una máquina de coser que le ayuda a trabajar desde casa para no dejar a sus hijos.

Rosa Montoya

67 años

El taller de Rosa destella color. Cacatúas, flores, jarrones y sapos de caucho saltan a la vista por su bella forma y particular diseño. Todos y cada uno de los elementos que hay en este espacio salieron de la cabeza de esta mujer, que a sus 67 años, afirma sentirse de 15. Trabaja la llanta como materia prima. La limpia, corta y reconfigura para que, tras la metamorfosis que ocurre en su taller, quede irreconocible.

Desde un principio se destacó entre su grupo y gracias a esto, después de terminar las dos primeras fases del programa, recibió una llamada para un nuevo apalancamiento. Esta vez, la inyección de capital que le otorgó ‘Mujeres Empoderadas’ le permitió ir a una tienda para comprar 6.000 tornillos, guantes, tapabocas, hojas de segueta, aceite, una camilla, un botiquín y su respectivo extintor, entre otras cosas. “Llegué con un taxi repleto a descargar acá”, recuerda.

Su taller es grande y detrás de los estantes hay decenas de llantas, unas sobre otras, esperando a convertirse en algo más. Es consciente de que es un trabajo duro, no es sencillo cortar el caucho y moldearlo para que se convierta en un ave de colores, pero lo hace con gusto. Sabe del bien que le genera a la ciudad al mitigar el impacto ambiental de las llantas.

Ana Isabel Ladino León

53 años

Ana Isabel se levanta a las seis de la mañana y alista su publicidad para que la clientela sepa que ya está despierta. Las personas comienzan a llegar y hasta las diez de la noche sigue trabajando atendiendo a todos los que tocan su puerta en busca de agua. Quienes la conocen saben que, incluso después de esa hora, si necesitan agua limpia, ella los atiende con su característica calma.

Gracias al programa aprendió sobre servicio al cliente, aspecto que, acepta jocosamente, no dominaba del todo. Aprovechando todas las clases que vio de emprendimiento y creación de empresa, hoy disfruta de un negocio próspero y tranquilo.

Del programa recibió 43 botellones y un triciclo para transportar sus domicilios y, hace poco, mandó a hacer un carro para poder movilizarse mejor. Gracias al acompañamiento de la Gobernación afirma seguir aprendiendo, mejorando día a día y llevando agua potable a la mayor cantidad de personas que puede.

EDICIÓN 1961

PORTADA

Partitura para un diálogo

Mientras la sinfonía de la protesta sigue en las calles, la conversación nacional en su primera semana entró en un paréntesis. ¿Cómo rectificar el rumbo?

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1961

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.