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Bahía de Cartagena, epicentro de oportunidades

Una bahía que conecta a Colombia con 140 países del mundo y genera más de 30.000 empleos merece una revista. Esta es su historia.


Durante casi 500 años la bahía de Cartagena ha sido la puerta comercial de la región. Su ubicación resulta estratégica para la inversión y la ha posicionado como un epicentro de oportunidades en el Caribe. La apertura económica que ha vivido Colombia desde los años 90, entre otros factores, logró que la ciudad y su puerto se convirtieran en ejes fundamentales de la economía del país.

Sin embargo, este papel protagónico solamente podrá persistir en la medida en que los gobiernos centrales cuiden y protejan la bahía. Con 82 kilómetros cuadrados de extensión, su puerto conecta a Colombia con 140 países del mundo y entre los cinco sectores productivos que florecen sobre estas aguas (turismo, petroquímico plástico, agroindustria, logístico portuario y construcción de embarcaciones) se generan unos 33.000 puestos de trabajo.

Así mismo, sus puertos e industrias han convertido a la bahía en una de las más dinámicas de América Latina. Y es que el 90 por ciento del comercio mundial se mueve actualmente por mar, así que de las bahías y sus puertos dependen en gran medida las economías. Pero la bahía de Cartagena no se ha quedado solamente como un epicentro del comercio nacional y regional. En ella prosperan múltiples empresas que impulsan el desarrollo de la ciudad y jalonan el del resto del país.

Los viajeros que se aventuraron a tierras americanas después de que Colón las descubrió no ahorraron elogios para esta bahía a la que se referían como bella, romántica, melancólica y una de las más hermosas del mundo. Una bahía tan extraordinaria que, como bien lo dice el periodista Juan Gossaín, merecía una ciudad. Hoy, los rostros y las cifras de su vocación portuaria, de su industria, de los proyectos residenciales que se han levantado junto a ella al igual que de su centro de convenciones que es reconocido como el principal recinto de eventos de Latinoamérica, y de los cruceros y embarcaciones que desde comienzos de este siglo no cesan de atracar en ella, vislumbran un futuro próspero, del que en gran medida es responsable su puerto.

Durante 20 años la Organización Puerto de Cartagena ha concentrado esfuerzos para construir un puerto de talla mundial, en sintonía con los desafíos medioambientales y los que se desprenden de la globalización. Su tecnificación y eficiencia han logrado atraer a las más grandes compañías navieras, multinacionales y reconocidas empresas que han encontrado en él la posibilidad de llegar a consumidores en todo el planeta.

Cartagena no puede pensarse sin su bahía y preservarla sin sacrificar su esencia es el gran reto para el gobierno y la ciudadanía. Por eso esta edición de la Revista Pórtico está dedicada a ella. La recorrimos de la mano de empresarios, de los directores de la Organización Puerto de Cartagena y de los que tienen la fortuna de levantarse y acostarse viendo al Sol salir y ocultarse bajo sus aguas.