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Sobrevivientes de covid-19 sufren de graves secuelas en Estados Unidos

Más del 10 % de los pacientes recuperados del coronavirus sigue fatigado y después de seis meses no logra recuperar el olfato y el gusto.


Los investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle, encuestaron a 234 pacientes que después de padecer el coronavirus y dar negativo en la prueba no lograron recuperar del todo su salud. En términos generales, el 30 % de las personas que colaboraron con el estudio informó al menos un síntoma persistente.

Este resultado, que incluye el 32,7 % de los pacientes ambulatorios y el 31,3 % de los hospitalizados, alertó de la existencia de los llamados síntomas de “larga distancia”, que no son otra cosa que la fatiga y la pérdida del sentido del olfato o del gusto.

Lo más preocupante para los investigadores es la permanencia de las secuelas. Muchos de los encuestados dijeron que aún tenían síntomas seis meses o incluso después de superar la enfermedad. Además, el 30 % se quejó de tener una peor calidad de vida, incluido el 7,9 % que reconoció que estos síntomas afectaron al menos una actividad de su vida diaria.

El equipo de la Universidad de Washington pudo establecer que el nombrado “covid de larga duración” se hace presente no solo en los pacientes que llegaron al nivel de hospitalización, sino entre aquellos que presentaron síntomas leves.

Ante esta evidencia científica, alertaron sobre la urgencia de más esfuerzos investigativos sobre lo que puede hacerse para diseñar un tratamiento.

Para el estudio, publicado en JAMA Network Open, se convocó a los participantes entre los meses de agosto y noviembre de 2020. Para colaborar con los datos, los sobrevivientes completaron un único cuestionario de seguimiento, entre tres y nueve meses después de experimentar los primeros síntomas.

De los pacientes con covid-19, el 84,7 % había experimentado síntomas leves, mientras que el 6,2 % estaba asintomático y el 9 % padecía una enfermedad moderada o grave que requería de hospitalización.

Estos porcentajes son alarmantes si se tiene en cuenta que del total de 27,8 millones de los casos confirmados en Estados Unidos, 8,3 millones podrían estar experimentando los mismos síntomas, en especial la pérdida del olfato.

Esto demuestra que la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología no estaba errada cuando al principio de la pandemia, en marzo de 2020, pidió que agregaran la anosmia (incapacidad para oler) a la lista de posibles signos de coronavirus.

En ese momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que apenas estaba investigando el posible vínculo entre los dos, pero la evidencia era preliminar.

Ahora, muchos pacientes recuperados dicen que ya no sienten el olor de un perfume y que algunas de sus comidas favoritas, como la pizza, ahora les saben a cartón.

Este estudio reciente confirma la investigación revelada en enero, realizada con las personas ingresadas en un hospital de Wuhan, China, en la que también se encontró que el síntoma más común que persiste entre los pacientes recuperados del virus es la fatiga o la debilidad muscular, rasgo que se encontró en un porcentaje más alto que el hecho en Estados Unidos: se vio afectado por esta secuela el 63 % de los pacientes analizados.

En la investigación publicada en la revista médica británica The Lancet, los sobrevivientes dijeron experimentar dificultad para dormir y algunos presentaron síntomas de ansiedad o depresión. Por su parte, los investigadores determinaron que los pacientes más graves, seis meses después, presentaban una función pulmonar deteriorada y anomalías en el tórax.