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| 3/21/1994 12:00:00 AM

CASA NUEVA

Después de muchos años con la Oveja Negra, Gabriel García Márquez estrena editor en Colombia. Se trata de Editonal Norma, empresa del grupo Carvajal, de Cali.

CASA NUEVA CASA NUEVA
CUANDO GABRIEL GARCIA MARquez anunció, en abril del año pasado, su deseo de no volver a publicar en Colombia mientras no se combatiera seriamente la piratería, pocos advirtieron entonces que, además de las acciones punitivas de las autoridades en la lucha contra los piratas, el Nobel colombiano estabá buscando un fuerte respaldo editorial.
En realidad, la idea había surgido tiempo atrás de su agente literaria, Carmen Balcells, quien venía insistiendo desde hace años en que la Editorial Oveja Negra, tradicional impresora de los libros de Garcia Márquez para los países del Pacto Andino, estaba pasando por una situación financiera y empresarial que le impedía afrontar con solidez la amenaza de la piratería. A pesar de las sugerencias de su agente, quien se había dado cuenta del problema desde la publicación de El amor en los tiempos del cólera, Gabo se opuso en un principio a cambiar de editorial, defendiendo la labor de la Oveja y la de su director, José Vicente Kataraín, autorizándole, de paso, la edición de sus posteriores obras: El general en su laberinto y Doce cuentos peregrinos.
Aun así, la piratería creció a tal punto y se hizo tan evidente a los propios ojos de los lectores, que Balcells terminó, como muchas otras veces, convenciendo al escritor de la inminencia de contactar una empresa capaz de contrarrestar el contaminado efecto del plagio editorial.
Decidido el asunto, Garcia Márquez dejó todo en manos de su agente, mientras se dedicaba a ponerle el punto final a su última novela, Del amor y otros demonios. De inmediato, Carmen Balcells abrió un concurso de méritos entre la editoriales que desearan participar en la adquisición de derechos de esta novela. Las condiciones eran dos: el pago al autor del 10 por ciento de las ventas por catálogo y el anticipo de los derechos de los primeros 200.000 ejemplares, que era como había trabajado el escritor con Oveja Negra.
Obtener los derechos de uno de los autores más leídos en el planeta es un negocio que no se aparece todos los días. Por tanto, la respuesta de las casas editoras no se hizo esperar. En total, fueron cuatro las que enviaron sus propuestas a Barcelona, centro de operaciones de Carmen Balcells: Alfaguara, Grijalbo Mondadori (actual editora de Gabo en España), Editorial Norma y la propia Oveja Negra. Aunque cualquiera de las participantes reunía las condiciones previas, tanto Garcia Márquez como Carmen Balcells acordaron tomar en cuenta aquella que estuviera en capacidad de saturar el mercado del Pacto Andino (Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia) en el menor tiempo posible, en aras de contrarrestar la rápida acción de los piratas.
Finalmente, después de varios meses de estudio, Balcells y Gabo se decidieron por Norma, una de las editoriales más sólidas de Colombia y tal vez la de mayor proyección en Latinoamérica en la actualidad. La elección de Norma se debió no sólo a su fuerte respaldo financiero y a su gran organización empresarial, sino porque, en un negocio en el que es tradicional la demora en la recuperación de cartera, la compañía caleña se ha caracterizado por la eficiente distribución y sobre todo por la rapidez en el cobro de los libros repartidos.
Sin embargo, en el punto en que más se insistió fue en el de la lucha contra el plagio editorial, motivo que había llevado al escritor colombiano a suspender la edición de su obra en el país. En este sentido, Norma se comprometió a implantar dos programas: uno, preventivo de la piratería, y otro punitivo contra los piratas.
Así las cosas, Norma se convirtió, al final de la semana pasada en el editor oficial de Gabriel García Márquez, en la región del Pacto Andino, para la publicación de su nueva obra, Del amor y otros demonios. En realidad, la propuesta de Norma se extendía a cubrir a toda Latinoamérica. Pero Gabo rechazó la oferta, primero por sugerencia de Carmen Balcells, a quien no le gusta monopolizar el mercado (ver recuadro), y, segundo, por la fidelidad que desde un comienzo el Nobel ha profesado por la editorial argentina Suramericana, debido a la fe que ésta le tuvo en los inicios de su carrera como escritor: "Con Suramericana tengo una deuda de gratitud pues antes de que yo terminara 'Cien años de soledad' los editores me anticiparon 500 dólares que en 1965 eran plata"
La publicación de El amor y otros demonios está planeada para abril de este año y, en virtud de ello, la nueva editorial del Nobel tiene preparada una efectiva estrategia para evitar la piratería. Por un lado, se realizarán dos ediciones, una en pasta dura y otra de libro de bolsillo -a bajo costo-, de manera que no haya oportunidad para los editores inescrupulosos de competir por precio. Por el otro, Norma ha garantizado la rápida cobertura del mercado en la región de Pacto Andino. Al mismo tiempo, la Fiscalía -y en especial el DAS- están trabajando fuertemente en la investigación y detención de editores piratas, pesquisas que no se han hecho públicas en aras de no entorpecer el proceso.
Todo esto llevó a García Márquez a editar de nuevo en Colombia, pues Norma también se comprometió a sanear el mercado editorial. "Están dadas las condiciones -comenta el Nobel- para publicar en el Pacto Andino que era donde había problemas. Además editar en otros países y no en Colombia significaba abonar aún más el terreno para la piratería"
Los primeros bocetos de la portada de su próxima novela ya se están estudiando. En un principio, Norma se iba a encargar del diseño. Pero, curiosamente, a Gabo los libros de la editorial le parecen feos. Por tal motivo acordó que Norma aceptara propuestas del escritor. Así, el Nobel, su hijo Gonzalo y el publicista Claudio Arango (autores de la portada de Doce cuentos peregrinos) se reunieron hace poco en el Hotel Camino Real, de Ciudad de México, para realizar una maqueta del proyecto. De todas las ideas que surgieron, Gabo escogió una y puso a sus colaboradores a hacer dos composiciones sobre ella. Y en eso están.
Por el momento, en Colombia ya hay expectativa sobre el impacto del libro. Mientras tanto, del lado de Norma están más que felices, pues tener al mismo tiempo escritores de la categoría de Gabo y de Alvaro Mutis entre sus autores de cabecera es algo quc tal vez no se vea en mucho tiempo en el mundo editorial latinoamericano.


LA MAMA GRANDE

LA SEDE DE SU TRONO ESTA ubicada en un imponente edificio de la Avenida Cataluña, una de las principales de Barcelona y también una de las más concurridas. Desde allí, esta indiscutida matrona de los escritores latinoamericanos, llamada Carmen Balcells, despacha toda clase de negocios que tienen que ver con la publicación y la promoción de las obras de sus muchachos consentidos. Gracias a ella, muchos de los autores de lengua castellana, que habrían podido pasar inadvertidos a pesar de su talento, hoy han logrado abrirse paso en el difícil oficio de la literatura.
Y es que Carmen Balcells, esa especie de 'Mama Grande' de las letras iberoamericanass apareció como agente literaria en un momento en el que el solo nombre de su oficio sonaba extraño en Colombia y en los países vecinos. Por norma general, antes del boom los escritores latinoamericanos firmaban contratos de por vida con una editorial para la publicación de su obra en todos los países de habla hispana. El pacto vitalicio, que era de por si una desventaja, suponía para el autor, además, ceder una gran parte de sus derechos a la editorial, a la hora de negociar la traducción de su libro a otros idiomas.
Dotada de una capacidad innata para el negocio editorial y sobre todo para reconocer talentos, Carmen Balcells se convirtió pronto en la intermediaria de muchos de los representantes del boom, dispuesta a mejorar las condiciones de los escritores en su relación laboral con las editoriales. A partir de entonces, Balcells pasó a ser la mano derecha no sólo de García Márquez, sino de autores como Alvaro Mutis y Carlos Fuentes. Ella fue la encargada de rechazar para siempre los acuerdos vitalicios y de reemplazarlos por contratos a término fijo (generalmente cinco años); además, abolió la costumbre de elegir una sola casa editorial para todos los países de habla hispana, por la desventaja que siempre tiene la monopolización del mercado. Así, en el caso de García Márquez, la edición de sus obras está dividida en cuatro zonas: editorial Mondadori, en España; Diana, en México; Suramericana, en el Cono Sur, y ahora Norma, en el Pacto Andino, en reemplazo de Oveja Negra. Es más: su estrategia y su astucia insuperables convencieron a la Editorial Knosf, en Estados Unidos, para celebrar también con ella contratos a término fijo, algo que en el país del norte es poco común.
Famosa por su fuerza de carácter y su rigurosidad, Carmen Balcells tiene sus mañas para promocionar a los autores jóvenes en quienes tiene fe. En muchas ocasiones, a pesar de la reticencia de las editoriales, incluye en los contratos de los escritores reconocidos la edición de la obra de sus jóvenes talentos, asegurando su oportuna publicación.
De este modo, la 'Mama Grande' sigue reinando desde su trono de Barcelona, en una oficina donde le confiaron su suerte, cuando no eran nadie, muchos de los mejores escritores del momento.

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