Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/14/1983 12:00:00 AM

DE LO HUMANO A LO SUBLIME

Músico genial, pensador y escritor, Wagner divide en dos el mundo de los amantes de la ópera.

DE LO HUMANO A LO SUBLIME DE LO HUMANO A LO SUBLIME
Los "operómanos", pudieran dividirse en dos grandes grupos: aquellos para quienes el nombre de Ricardo Wagner evoca inmediatamente óperas interminables, plagadas de semi-dioses germanos, enfundados en férreas corazas, que entonan áridos recitativos junto a sopranos de voces y dimensiones heróicas, mientras la orquesta los acompaña con una música llena de simbolismos abstractos.
El otro grupo, en cambio, está conformado por un género transnacional de melómanos, fieles de una especie de secta religiosa, para quienes la obra de Wagner representa la más alta cima de la estética musical y la gran renovación histórica del arte lírico. A esos últimos, el propio Wagner los hubiera calificado de "público reeducado" y habría añadido que ya no están a la espera del aria emocionante, sino que por el contrario estan sometldos a todo un devenir dramático, producto de la fusión completa de los elementos teatrales y de los musicales. La verdad es que Ricardo Wagner, en su proceso creativo, va más allá de la ópera tradicional y no sólo porque evita las formas hasta entonces clásicas del género (recitativo, aria, dueto, terceto, recitativo...), sino porque a través de la obra, producto de una ideología precisa, consigue una extraordinaria unidad, en donde la música está siempre al servicio de una idea y no se justifica "per se". La suma de elementos dramáticos y musicales, en la creación del drama wagneriano, producen un arte nuevo, en el cual, si bien la musica adquiere unas dimensiones descomunales, el texto literario desarrolla una importancia capital. No es un accidente que el propio compositor escribiera sus libretos, ni que al hablar de Wagner no sólo se hable de un músico genial sino de un pensador y de un escritor.
Partiendo de la ópera tradicional alemana, creada por Mozart y estructurada por Von Weber, y merced a una serie de influencias políticas, ideológicas y aún religiosas, Wagner da un gigantesco paso adelante en la creación del drama musical alemán, género que, curiosamente, no habria de encontrar en el futuro otro cultivador de las dimensiones del maestro. Hay que anotar sin embargo, que pese a la importancia que Wagner quiso darle a sus textos y pese a la evidente intención política de ellos, la gran protagonista del drama Wagneriano es la orquesta. Wagner esencialmente fue un sinfonista, que llego incluso a modificar la orquesta tradicional, enriqueciéndola, y que utilizó una técnica musical como es el "leitmotiv", para identificar, a través de sus obras, las ideas y los personajes.
Por otra parte, su gran herencia musical fue aprovechada principalmente por compositores sinfónicos como Bruckner y Mahler, y en menor grado por los impresionistas franceses, a pesar de no haber cultivado el género operatico.

¿UNA FIGURA POLITICA?
Wagner, nacido el mismo año de Giuseppe Verdi, cumplió una misión política similar a la del compositor italiano: Asi como Verdi fue un simbolo vivo de la unidad italiana, el drama musical wagneriano se convirtió en una expresión del pangermanismo, a través de la exaltación de la raza alemana mediante una temática inspirada en los mitos ancestrales y en la sublimación de legendarios héroes nacionales.
Tal vez el nacimiento de Ricardo Wagner en Leipzig, 1813, mientras el retumbar de los cañones napoleónicos estremecia a una Europa descuartizada, y la juventud, transcurrida en una Alemania inexistente como unidad politica, explique la profunda idea de nacionalismo en el compositor que, por otra parte, fue un claro exponente del romanticismo. Y el romanticismo alemán, a diferencia del francés, no fue una escuela individualista sino que tuvo un profundo sentido patriótico que necesariamente tenía que apoyarse en un brillante pasado germánico, medieval y cristiano, para probar la superioridad racial alemana.
El profundo nacionalismo del compositor encontró, pues, en las leyendas de la mitologia germana su mejor forma de expresión a la vez que una enorme coherencia ideológica con su tiempo. A partir de "El buque fantasma" y hasta "Parsifal", que fue la culminación de su obra, Wagner habría siempre de serle fiel a esa idea obsesiva de nacionalismo, de la cual sería el máximo y mejor comunicador, merced a un lenguaje estético, iconoclasta y nada tradicional.

"CREO EN DIOS MOZART Y BEETHOVEN"
Pero este prodigioso comunicador estético tuvo, en cambio, la más paradójica y contradictoria personalidad probablemente de toda la historia de la música: ambicioso, sin escrúpulos, vano, presumido e intolerante, utilizó a lo largo de toda su vida a todos aquellos que le rodearon. Desde las mujeres que le amaron, hasta el Rey Ludwig de Baviera, de cuya locura se sirvió a través de una extrema adulación, nadie, ni de sus mejores amigos, logró sustraerse al inmenso poder maquinador de Wagner, que utilizó siempre en la búsqueda constante de beneficio de una obra de dimensiones gigantescas.
Sin embargo, dentro de esa complejidad de sentimientos que iban de la más abyecta adulación al más extraordinario egoismo, es posible y aún evidente descubrir la inmensa capacidad que tenia Wagner de sentir el arte y, por supuesto, de producir.
Hacia 1830, la relación de Wagner con el arte se hacía patente en un hermoso fragmento en el cual manifiesta sensibilidad hacia la belleza: "creo en Dios, en Mozart y en Beethoven, así como en sus discípulos y apóstoles creo en el espíritu Santo y en la verdad del arte uno e indivisible; creo que dicho arte procede de Dios y vive en los corazones de todos los hombres iluminados desde allá arriba; creo que quien ha degustado una vez los sublimes goces de ese arte le será siempre adicto no renegará de él; creo que los fieles discípulos de ese arte serán glorificados en una esencia celestial y se reunirán para toda la eternidad en la fuente de toda armonía..."

"LA MUERTE SOLO ES BELLA EN ITALIA"
Después de una agitadísima vida sentimental, política y musical, Ricardo Wagner pasa los últimos años de su existencia dedicado a la máxima de sus ambiciones, a la construcción y puesta en marcha de su teatro de Bayreuth con el propósito de hacer de la ciudad de Franconia la capital del nuevo orden artístico que le proponía al pueblo alemán. En la Villa "Wahnfried", que había hecho construir paralelamente con el "Festspielhaus", el maestro parece encontrar un cierto reposo al lado de su última mujer, al lado de Cósima Liszt, quien después de su muerte sería durante casi cincuenta años la suprema sacerdotisa de ese culto wagneriano que a lo largo de su vida, planeó, creó y depuró el propio Ricardo Wagner. Los últimos meses transcurren en la paz de la serenísima Venecia.
Allí, en el impresionante Palazzo Vendramin, a la orilla del gran canal, en la tarde del 13 de febrero de 1883, súbitamente fallece Ricardo Wagner de un ataque al corazón. Sus restos emprenden entonces un retorno triunfal hacia una Alemania ya unida, para encontrar el descanso definitivo en el jardin de su villa de Bayreuth. Cósima, alguna vez, habia exclamado; "la muerte sólo es bella en Italia...".
WAGNER Y EL ANTISEMITISMO
Coinciden el primer centenario de la muerte de Ricardo Wagner, con el primer cincuentenario de la ascensión al poder de Adolfo Hitler. Fatalmente la historia,-o tal vez la leyenda negra- ha entrelazado las figuras de estos dos hombres cuyo denominador común fue su obstinado nacionalismo, tampoco exento en Wagner de un antisemitismo que, sin embargo, fue expresado en una forma bien diferente de la del líder nazi. El desprecio que sentía Wagner por el pueblo judio, era rechazo que sentía el artista hacia el mercantilísmo de la obra estética. Evidentemente este sentimiento contenido en la descripción de algunos de sus personajes y latente en la mayoría de sus escritos no puede menos que resultar detestable, pero no implica que el maestro sintiera impulsos destructivos hacia el pueblo de Israel. Prueba de ello es que varias veces durante su vida trabajó con músicos judios, e inclusive el estreno de Parsifal, en el "sancta sanctorum" de Bayreuth, fue dirigido por Hermann Levi.
Desgraciadamente la coincidencia ideológica con el nacional-socialismo y la enorme admiración que hacia la obra de Wagner sentía el propio Hitler, convirtieron la música del compositor alemán en una especie de "leit motiv" oficial del Tercer Reich; asi por ejemplo, al ritmo de los maravillosos compases de la obertura de "Los Maestros Cantores" se cometieron toda clase de atrocidades... Pero Ricardo Wagner para entonces ya llevaba más de 50 años muerto.

EL AÑO WAGNER
Con motivo de cumplirse este año el primer centenario de la muerte de Ricardo Wagner, el mundo entero prepara numerosas conmemoraciones. En Bayreuth, y en Seattle durante los festivales anuales de verano, se presentará toda la obra del compositor; de la misma manera el Metropolitan Opera House de Nueva York realizará nuevas producciones de algunos de sus más destacados dramas musicales. En Bogotá la emisora HJCK.,ha programado la transmisión completa de la obra de Wagner, en el espacio habitual "Opera de los domingos". También en Bogotá, en la Biblioteca Nacional se llevan a cabo una serie de conferencias, a partir del 12 de febrero, sobre la vida y la obra de Ricardo Wagner, que han sido complementadas con una interesante exposición de fotografías, partituras, manuscritos y material discográfico, y con una programacián especial en la sala de música de la biblioteca.
En cuanto a las orquestas sinfónicas y a la filarmónica, hasta el momento sólo se ha anunciado, como parte de un concierto de la Sinfónica de Colombia en el festival de música de Popayán, la interpretación de "El encanto del viernes santo" de Parsifal que, como única programación, parece bastante escasa.

EDICIÓN 1893

PORTADA

Gobierno de Duque: un despegue con ventarrón

El llamado de Duque por la unidad del país fue empañado por el beligerante discurso del presidente del Senado. ¿Puede esto afectar la gobernabilidad del nuevo mandatario? Análisis de SEMANA.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1893

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.