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| 3/28/2004 12:00:00 AM

El poeta que surgió de un tren

Este año el mundo conmemora los 100 años del nacimiento del poeta Pablo Neruda, figura cumbre de la literatura del siglo XX.

El poeta que surgió de un tren El poeta que surgió de un tren
A través de los tiempos, muchas mujeres han sido embromadas por sus pretendientes al haber sido conquistadas por medio de poemas que ellos les han recitado adjudicándose su autoría. Pocas de ellas saben que gran parte de esos poemas los escribió el Premio Nobel de Literatura 1971, el chileno Pablo Neruda, del que se conmemora en este año el centenario de su nacimiento.

No es gratuito. Al fin y al cabo su primera incursión en la poesía se originó, precisamente, en la solicitud de un compañero suyo del liceo de Temuco, quien le pidió que le escribiera cartas de amor dirigidas a su enamorada Blanca Wilson.

Pablo Neruda, seudónimo y después nombre legal, de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nació el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile, hijo de Rosa Basoalto y de José del Carmen Reyes Morales. Al mes de su nacimiento su madre, maestra de escuela, murió de tuberculosis, y dos años después, su padre se trasladó a Temuco y se casó con Trinidad Cambia Marverde, quien adoptaría un papel muy diferente al de las perversas madrastras de los cuentos de hadas. Era una mujer dulce y bondadosa. Su padre trabajaba como conductor de un tren que cargaba piedra y solía llevar su hijo a Boroa, donde el niño comenzaría a enamorarse de la naturaleza, uno de los temas primordiales de su poesía.

"Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye (...)"


En 1910 ingresó al Liceo de Hombres de Temuco. Por aquel entonces conoció a la poetisa Gabriela Mistral, quien recitó algunos de sus versos, despertando en el niño su vocación poética, y quien le regaló libros de novelistas rusos que influyeron en su literatura.

"Fui creciendo, leyendo, enamorándome y escribiendo al paso del tiempo, entre los amargos inviernos de Temuco y el misterioso estío de la costa", narró. A los 14 años publicó su primer poema: Mis Ojos.

Debido a que su padre le había prohibido dedicarse a la literatura, Neftalí Reyes hubo de recurrir a seudónimos hasta que decidió conservar de por vida el que encontró en una revista sin saber que se trataba de un gran escritor checo admirado por todo su pueblo: Jan Neruda (1834-1891).

En 1921, con el fin de ingresar en la Universidad de Chile, viajó a Santiago en donde su poema La Canción de Fiesta ganó el primer premio del concurso que organizó la Federación de Estudiantes.

La publicación de Crepusculario, su primer libro, en 1923, la sufragó él mismo vendiendo los escasos muebles, empeñando el reloj que le había regalado su padre y recurriendo a la ayuda de sus amigos. Al año siguiente, su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas. Su inspiración, como aclaró una vez, no provino de una sola mujer, sino de varias.

En aquel tiempo Chile se debatía en medio de los enfrentamientos entre las clases sociales. "Desde aquella época -opina Neruda, el marxista- y con intermitencias, se mezcló la política en mi vida. No era posible cerrar la puerta a la calle dentro de mis poemas, así como no era posible cerrar la puerta al amor, a la vida, a la alegría o a la tristeza en mi corazón de joven poeta".

Desde 1924 hasta 1927, las penurias económicas agobiaron al joven que había abandonado sus estudios universitarios de pedagogía francesa decidido a ser poeta. Gracias a las influencias de un amigo, logró que le nombrasen cónsul de Chile en Rangún, Birmania: "Más de un año de vida en estos destierros, en estas tierras fantásticas, entre hombres que adoran la cobra y la vaca... Yo sufro, me angustio con hallazgos horribles, me quema el clima, converso días enteros con mi cacatúa, pago por mensualidades un elefante. Los días me caen en la cabeza como palos, no escribo, no leo, vestido de blanco y con casco de corcho, auténtico fantasma, mis deseos están influenciados por la tempestad y las limonadas", escribió en una carta.

Allí se enamoró de una nativa, que se hacía llamar Josie Bliss cuando vestía como las inglesas al ir a trabajar en las oficinas coloniales. Pero ella lo celaba de manera enfermiza y a veces él se despertaba y la encontraba cuchillo en mano, sin decidirse a clavárselo. Neruda optó por escabullírsele, dejándole un poema de despedida: "Oh, Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia / y habrás insultado el recuerdo de mi madre / llamándola perra podrida y madre de perros.". Neruda, como lo cuenta en sus memorias, jamás pudo olvidar esa áspera separación. "Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola.".

En 1930, en Batavia (hoy, Yakarta), se casó con la joven holandesa María Antonieta Agenaar, y regresó con ella a Chile dos años más tarde. En Santiago sufrió dificultades económicas y problemas conyugales. Su sueldo, en la biblioteca del ministerio de Relaciones Exteriores, le alcanzaba apenas para cubrir sus gastos más inmediatos.

En abril de 1933 salió Residencia en la Tierra, un poemario invadido de fantasmas a cuya voz aún piden consuelo los meses dilatados y fijos, un poemario de pálidas novias tristes aderezadas de sueños mortales, de perfumes de ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, de sastres en sus nidos que cantan y hacen huir los maleficios, de las lluvias que caen solitarias en el mundo muerto, de sombras de iglesias o reposo de huesos, de estrellas llenas de viento que palpitan en el cielo, de pasos de algún ser perdido de pronto oído, de ejércitos entreabiertos que recorren y revuelven las cosas del cielo, de guerreros cuyas dimensiones y su necesidad de espacio es tan violenta que bajan hasta el corazón a buscarlo, de ciudades opacas, de tiranías de plantas desgarradoras y duras hechas de encadenadas hojas amargas, de sirvientes mortales vestidos de hambre, de fantasmas corales con pies de tigre que acechan la patria en donde se sobrevive, de pobres esperanzas de amar con tan débiles llamas y tan fugitivos fuegos, de ruidos de días que arden con sacrificio, de días negros como viejos hierros y abiertos por el sol como grandes bueyes rojos, de vigías insensibles y ciegos, incrédulos y condenados a un doloroso acecho, de rostros diferentes que se arriman y encadenan como grandes flores pálidas y pesadas tenazmente sustituidas y difuntas, de pobres esperanzas y compañías infieles, de adoración de su propio ser perdido, de patrimonios estériles y domicilios traidores, del hueso del padre, de la madera del buque muerto, y su propio final, su misma huida, su fuerza triste, su dios miserable.

Durante su labor en el consulado de Chile en Buenos Aires conoció al que sería uno de sus mejores amigos: Federico García Lorca. En 1934 viajó a Barcelona como cónsul y luego se trasladó a Madrid donde nacería su hija Malva Marina, y donde entró en contacto con escritores como Alberti, Cernuda y otros componentes de la Generación del 27.

Cuando estalló la Guerra Civil Española se alineó al lado de los republicanos y escribió España en el corazón. Al ser destituido de su cargo consular y separarse de su esposa, a finales de 1939, regresó a Chile, donde fundó la Alianza de Intelectuales y participó en la campaña que llevó a la presidencia a Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular, y quien lo nombraría cónsul en París.

El 2 de enero de 1940 regresó a Chile, marcado por los sucesos bélicos que azotaban a Europa: "Me acostumbré en aquellos días crepusculares a esa incertidumbre europea que no sufre revoluciones continuas ni terremotos, pero mantiene el veneno mortal de la guerra saturando el aire y el pan... Por temor a los bombardeos, la gran metrópoli se apagaba de noche y esa oscuridad de siete millones de seres juntos, esas tinieblas espesas en las que había que andar en plena ciudad luz, se me quedaron pegadas en la memoria".

En julio de 1940 se posesionó como cónsul de Chile en Ciudad de México y allí intensificó su lucha antifascista, por la que vendría a ser agredido en Cuernavaca por un grupo de pronazis. Escribió los poemas Un acto para Bolivar, América no invoco tu nombre en vano y Canto a Stalingrado, que formarían parte de su libro Canto general.

En septiembre de 1942, cuando se despidió de México, le fue ofrecido un homenaje al que asistieron más de dos mil personas. Pero él, tan lejos, no pudo despedirse de su hija Malva Marina que murió en Europa ese mismo año.

En 1945 fue elegido Senador de la República, y obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Más tarde ingresó en el Partido Comunista de Chile, y desde su curul, luchó contra la injusticia social y la miseria del pueblo. En sus poemas Las flores de Punitaqui, Los muertos de la plaza y el soneto Salitre, comprometió su arte con la ideología marxista..

A comienzos de 1948, González Videla, el presidente de Chile, lanzó una campaña de persecución contra sus opositores y contra Neruda, luego de que éste pronunciase un discurso en el Senado que sirvió como pretexto para que la Corte Suprema de Justicia aprobase su detención. Durante un año, Neruda pasó a la clandestinidad, hasta que en febrero de 1949 huyó rumbo a Buenos Aires atravesando la Cordillera de los Andes, aventura en la que no pocos morían: "Grandes bosques cubren como un túnel las regiones inaccesibles -contó él mismo- y como nuestro camino era oculto y vedado, aceptábamos tan solo los signos más débiles de la orientación. No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando más bien el derrotero de mi propia libertad. Todo era a la vez una naturaleza deslumbradora y secreta y a la vez una creciente amenaza de frío, nieve, persecución. Todo se mezclaba: la soledad, el peligro, el silencio y la urgencia de mi misión. A veces seguíamos una huella delgadísima, dejada quizás por contrabandistas o delincuentes comunes fugitivos, e ignorábamos si muchos de ellos habían perecido, sorprendidos de repente por las glaciales manos del invierno, por las tormentas tremendas de nieve que, cuando en los Andes se descargan, envuelven al viajero, lo hunden bajo siete pisos de blancura(...)"

En esa época, los libros de este poeta de formidable imaginación ya se editaban en casi todo el mundo.. Y en 1950 se publicó su Canto general, un libro en el que plasmó un poema épico-social que retrata la historia de Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos, y que fue ilustrado por Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

En 1952 vivió en Capri acompañado por la ex cantante Matilde Urrutia, a quien había conocido en México doce años atrás y quien habría de ser su esposa hasta su muerte luego de que el vate rompiese con su anterior mujer, Delia del Carril, una argentina de buena familia a la que había conocido en 1935 gracias a Rafael Alberti.

En agosto de 1952 pudo regresar a Santiago luego de que la orden de detención en contra suya fue revocada. A finales del año 1953, en la Unión Soviética, le fue otorgado el premio Lenin de la Paz.

Para escribir sus Odas elementales, Nuevas odas elementales y Tercer libro de odas, había recurrido a sus geniales metáforas para retratar simples asuntos de la vida cotidiana ("Oda a la cuchara"), o referidos a la naturaleza ("Oda a una estrella", "Oda al mar"), o a la cultura ("Oda al diccionario"), o a actividades humanas ("Oda a los poetas populares"), o a estados del alma ("Oda al día feliz").

"No soy más que un simple artesano, mi oficio es la palabra, la poesía -decía-. Nunca me he considerado un intelectual, y no es que no le tenga aprecio a los intelectuales, sino por la simple razón de que nunca he tenido capacidad para crear teorías y resolver problemas. Mi poesía se asemeja al oficio de carpintero o al pan de panadería. Aunque nunca he considerado que mis versos sean tan necesarios y útiles como una mesa o el pan de cada día. Crear una buena poesía es muy difícil. Me refiero tanto a la poesía comprometida como a la no comprometida". Opinaba que todo poeta tiene que recorrer un largo trecho para, finalmente, llegar a la poesía comprometida. "Esta poesía no puede ser, por tanto, un resultado de alguna moda o algo forzado(...). No basta considerar que se está creando una poesía comprometida para poder considerarla, en general, una poesía. La gran poesía comprometida fue creada por los poetas en plena madurez, que supieron sentir y expresar con mucha fuerza el espíritu de la época en la que vivían(...). Existen dos poesías, al menos dos corrientes poéticas. Una emana del interior del hombre, la otra es una poesía que viene del exterior".

Después vendrían Cien sonetos de amor y La barcarola, en los que reflejó su pasión amorosa por Matilde, su amada pelirroja, y Los versos del Capitán y Estravagario, que "por su irreverencia es mi libro más íntimo. Por su alcance, logra trascendencia dentro de mi poesía", dijo Neruda. Él "fue sobre todo un gran poeta del amor", opinó alguna vez Jorge Luis Borges, y agregó que muchos de sus constituyen "una de las obras mayores de todos los tiempos de la poesía amatoria".

Hállandose en La Habana, en 1960, publicaron su épica Canción de gesta, que exalta la victoria de la revolución cubana, y en la que muestra su preocupación por el destino de América.

Al cumplir 60 años, surge su Memorial de Isla Negra: "En esta obra he vuelto deliberadamente a los comienzos sensoriales de mi poesía, a Crepusculario, es decir a una poesía de la sensación de cada día. Aunque hay un hilo biográfico, no busqué en esta larga obra que consta de cinco volúmenes, sino la expresión venturosa o sombría de cada día".

"Y no sé si será pecar de jactancia decir, a los años que llevo, que no renuncio a seguir atesorando todas las cosas que yo haya visto o amado, todo lo que yo haya sentido, vivido, luchado, para seguir escribiendo el largo poema cíclico que aún no he terminado, porque lo terminará mi última palabra en el final instante de mi vida".

En febrero de 1965 la universidad de Oxford le concedió el título de doctor honoris causa en Filosofía y Letras, siendo el primer suramericano en conseguirlo. En 1966, cuando regresó a Chile, legalizó su matrimonio con Matilde Urrutia, y a finales de ese año escribió la obra de teatro Fulgor y muerte de Joaquín Murieta.

Borges opinaba que "era lícito" que la política fuera uno de los recursos poéticos de Neruda: "Si la poesía prevalece y el comunismo le sirve de estímulo e inspiración, sin convertirse en algo panfletario, está muy bien." En septiembre de 1969, Neruda fue proclamado precandidato a la presidencia de Chile, a lo que renunciará después al conformarse el partido único de la Unidad Popular, que llevaría a la primera magistratura a Salvador Allende en 1970. Meses después,... Neruda fue nombrado embajador de su país ante el gobierno de Francia.. Cuando obtuvo el Premio Nobel de Literatura..se dijo que la discusión final del jurado se redujo a dos candidatos: Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, y que alguien informó que la decisión favoreció a Neruda por el margen de un voto.. Borges celebró el veredicto y le envió un cable de felicitaciones.

En 1973, luego de renunciar a su cargo de embajador y regresar a Chile, publicó Alabanza de la Revolución Chilena, un libro con el que contribuyó para la campaña de las elecciones parlamentarias. El 11 de septiembre, un golpe militar da fin al gobierno del primer presidente socialista elegido por voto popular en América Latina. Salvador Allende se ha inmolado en el Palacio de la Moneda y Neruda, herido ya de muerte por un cáncer, expiró el 23 de ese mes y, por indicación expresa de su viuda Matilde, el féretro es velado en la casa del poeta que horas antes había sidosemidestruída y saqueada por extremistas insensibles.. A su entierro, vigilados por militares en actitud de combate, acuden sus más fieles amigos y admiradores.

En las cercanías del cementerio, sus prosélitos cantan a viva voz La Internacional. Como obra póstuma, el mismo año de su fallecimiento se publicaron sus memorias Confieso que he vivido. "Tal vez yo no haya vivido en mí mismo -dijo refiriéndose a este libro-, tal vez haya vivido la vida de otros. Pero sé que mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta".

La muerte está en los catres: en los colchones lentos, en las frazadas negras vive tendida, y de repente sopla: sopla un sonido oscuro que hincha sábanas, y hay camas navegando a un puerto en donde está esperando, vestida de almirante(...)

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