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| 4/29/1996 12:00:00 AM

EL TOUR DE LOS GIGANTES

COMO SIFUERAN MAS SUPERESTRELLAS DE ROCK QUE DE LA LIRICA, LOS TENNORES LUCIANO PAVAROTTI, PLACIDO DOMINGO Y JOSE CARRERAS SALEN JUNTOS DE GIRA POR CINCO CONTINENTES.

EL TOUR DE LOS GIGANTES EL TOUR DE LOS GIGANTES
A juzgar por los resultados, el ganador del pasado mundial de fútbol no fue Brasil. Mientras el equipo auriverde obtuvo el tetracampeonato por la vía de los penales, luego de un desteñido 0-0 frente a Italia, otro equipodemostró, horas después, en Los Angeles, que era capaz de llenar estadios y enloquecer a las tribunas sin necesidad de hacer maravillas con el balón, a tal punto que hoy todo el mundo está dispuesto a invertir una buena cantidad de dólares por verlos actuar de nuevo.En esa ocasión Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, los tres supertenores, corroboraron que aquel encuentro histórico en las Termas de Caracalla, durante el mundial de Italia 90, había sido sólo el comienzo de un suceso colosal que hoy tiene en vilo a todo el planeta. Los resultados de los dos primeros conciertos fueron tan abrumadores que el trío de titanes de la ópera está dispuesto a embarcarse en una faena que no tiene precedentes en la historia de la lírica. El próximo mes de junio Pavarotti, Domingo y Carreras darán inicio a una gira mundial de 10 meses que los llevará por los cinco continentes _incluido un recital especial el 31 de diciembre en una ciudad que aún está por definirse_ con conciertos en Tokio, Londres, Nueva York, Munich, Goteborg, Dusseldorf, Johannesburgo y Melbourne.Cifras monumentalesPero si la gira ha despertado expectativas en los espectadores de los cuatro puntos cardinales, los analistas, críticos y periodistas del medio cultural están deslumbrados con las cifras que hacen posible el suceso. Según The New York Times, la idea se le ocurrió a Pavarotti en Los Angeles al término del concierto que cerró el mundial USA-94, pero ni siquiera él pensó que existiera un promotor que fuera lo suficientemente loco como para medírsele al evento. Su propio productor, Tibor Rudas, quien organizó el recital de Los Angeles, descartó la propuesta. Sin embargo, para ese momento Domingo y Carreras estaban tan entusiasmados con el espectáculo que ofrecieron a su promotor personal: "Nosotros tenemos uno que ya está loco", dijeron, y entonces apareció Matthias Hoffmann, un alemán que a los 19 años fue capaz de sacrificar su carrera de economía para reunir en un mismo escenario y ante una multitud de 100.000 espectadores a Pink Floyd,Deep Purple y The Doors en la década de los 60.Para los expertos, sólo un insensato de estas proporciones puede medir y asumir los riesgos de una gira que en total costará alrededor de 100 millones de dólares, incluidos los 10 millones que se embolsillará cada tenor (500.000 dólares por concierto más las regalías), los 500.000 que ganará el director James Levine (Zubin Mehta no podrá acompañarlos por los compromisos adquiridos) y un seguro de 1,5 millones de dólares por si hay cancelaciones de último momento. La verdad es que todo esto sería una gran locura si no fuera por las ganancias presupuestadas. Solamente la taquilla, contando con una asistencia promedio de 500.000 espectadores, a razón de 240 dólares por boleta, le dejaría a la organización 120 millones, aparte de los ingresos por publicidad, patrocinio, derechos de transmisión y grabaciones de audio y video.A primera vista las cifras parecen imposibles de manejar, pero los dos conciertos anteriores hacen pensar que, en términos económicos, el éxito de esta peregrinación musical está asegurado. Los recitales del 90 y el 94 reunieron una teleaudiencia de más de 2.000 millones de espectadores, mientras en grabaciones de audio y video se vendieron 23 millones de copias, una cifra análoga a la obtenida por Michael Jackson con su álbum Dangerous en 1991.Como estrellasdel 'rock'Precisamente este fenómeno es el que tiene sorprendido a todo el mundo. Una gira de estas características no sería tan extraña si se tratara de un grupo de rock. Al fin y al cabo el oficio cotidiano de estrellas de la categoría de Pink Floyd, Elton John, Sting, The Rolling Stones y Michael Jackson es llenar estadios por el mundo año tras año. Sin embargo, teniendo en cuenta que se trata de cantantes de ópera, un género caracterizado a lo largo de su historia por servir a las minorías dentro del ya elitista mundo de la música culta, lo que están a punto de realizar Pavarotti, Domingo y Carreras no tiene antecedentes ni en la lírica ni en ningún otro renglón de la música clásica. El propio Tibor Rudas confesó a la prensa: "En Italia 90 fuimos testigos de que estaba naciendo un grupo extraordinario, una especie de Beatles para gente mayor, y no nos habíamos dado cuenta, nadie lo había explotado".Para los expertos el suceso tiene varias explicaciones. La primera de ellas es el mercadeo. La popularidad de ninguno de los tres tenores había salido de los exclusivos teatros de ópera hasta que cayeron en manos de promotores especializados en hacer estrellas. De la mano de Tibor Rudas, un cantante húngaro que se convirtió en el principal productor de espectáculos musicales en los casinos de Las Vegas, Luciano Pavarotti salió por primera vez de los encopetados escenarios líricos para cantar en una carpa de Atlantic City, y luego convertirse en un fenómeno musical por medio de espectáculos atractivos para la televisión. Algo similar sucedió con Plácido Domingo y José Carreras, quienes acudieron a Matthias Hoffmann para que los elevara a la categoría de superestrellas. Las limusinas, los guardaespaldas, los misterios alrededor de sus figuras y, sobre todo, el encanto de la televisión, hicieron el trabajo. En corto tiempo los dos divos también se lanzaron a realizar sus propias giras.La segunda explicación es consecuencia de la primera. Según Harold Shonberg, uno de los más prestigiosos críticos de Estados Unidos, los tres tenores ya dejaron de pertenecer a la élite lírica mundial para convertirse en estrellas populares comparables con las del rock, a quienes no les interesa lo que opinen los entendidos sino lo que sientan las masas de seguidores cuando los ven salir a escena.Y la tercera es el público. Curiosamente los fanáticos de Pavarotti, Carreras y Domingo ya no son los expertos, que ven en esos conciertos la prostitución de la lírica, sino espectadores que están dispuestos a sacrificar su bolsillo a cambio de un toque de distinción cultural. Muchos de ellos nunca han asistido a la ópera y quizás jamás lo hagan, pero como dijo un crítico colombiano con respecto al pasado concierto de Pavarotti en Colombia, "a la mayoría de la gente no le gusta la ópera, pero le gusta presumir de haber escuchado a los divos en vivo y en directo". Los tres tenores lo saben y por eso su repertorio, que no variará sustancialmente en la próxima gira, se basa en arias populares como La donna è mobile y Vesti la giubba, alternadas con canciones universales como Granada, Singin in the rain, May Way, New York, New York y una que otra pieza del repertorio vernáculo del país donde se realiza el concierto.La selección de los programas y el hecho de que sea un espectáculo multitudinario enfurece a los críticos más conservadores, muchos de los cuales ya vetaron a los tenores por haber violado la intimidad de la ópera con eventos que consideran 'circenses'. Pero estos comentarios poco importan al trío, pues de hecho la élite musical siempre se ha comportado así. Sin ir más lejos, a Enrique Caruso, el más grande cantante lírico en la historia, la refinada comunidad operática lo criticó implacablemente cuando decidió sacar a la ópera del teatro grabando un disco con la RCA y cantar en un espectáculo de vaudeville con el famoso actor de cine Al Jolson. Por eso Pavarotti, Domingo y Carreras no temen al desprestigio ante los entendidos, pues en su caso, además de haber trascendido las fronteras de la lírica y conquistado un público mucho más entusiasta y diverso, están embolsillándose muy buena plata justo en el ocaso de sus carreras. "A primera vista es un escándalo, pero si Janeth Jackson tiene contratos por 80 millones de dólares, entonces los tres tenores se van a ganar muy poco", dice Matthias Hoffmann para acallar las críticas frente a un evento tan costoso.Tal vez por eso, y por encima de las consideraciones musicales, mientras el espectáculo siga funcionando en términos económicos, los conciertos de los divos continuarán, incluso después de la gira orbital que culminará en marzo de 1997, pues hasta el momento los únicos equipos clasificados al mundial de Francia 98 son Brasil, Francia y los tres tenores, convocados desde ya para cerrar el campeonato en París.

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