arqueología

“Se cree que la cultura que construyó la Ciudad del Dios Mono, en Honduras, surgió en Colombia”: Douglas Preston

Por: Jorge Cote*

Hace poco el periodista y escritor estadounidense lanzó la versión en español del libro 'La Ciudad Perdida del Dios Mono', en el que cuenta cómo se descubrió este yacimiento arqueológico en la densa selva de La Mosquitia, en Honduras. Una emocionante historia real que no tiene nada que envidiarle a una película de Indiana Jones.


En 2015, un equipo conformado por arqueólogos, pilotos e ingenieros estadounidenses, hondureños y de otros países del mundo descubrió en la selva de La Mosquitia (Honduras) la Ciudad Blanca o Ciudad del Dios Mono. Un legendario lugar que conquistadores (entre ellos Hernán Cortés), aventureros y caza tesoros habían tratado de encontrar desde la época de la conquista española, y que con los siglos alimentó innumerables mitos y leyendas.

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En esta expedición participó el periodista y escritor estadounidense Douglas Preston, quien en 2017 lanzó un libro contando esta hazaña. Hace poco fue traducido al español con el título La Ciudad Perdida del Dios Mono. SEMANA habló en exclusiva con su autor sobre la experiencia de participar en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de las últimas décadas.


SEMANA: ¿Qué se siente haber participado en el hallazgo arqueológico más importante de las últimas décadas?
DOUGLAS PRESTON: Es increíble pensar que en pleno siglo XXI aún se pueda descubrir una ciudad antigua en algún lugar de la tierra, pero eso fue exactamente lo que sucedió. Ser parte de ese descubrimiento para mí fue un gran privilegio y honor.

SEMANA: ¿Cuál fue la anécdota o hecho más importante que usted registró durante la expedición?
D.P: El segundo día, descubrimos en la base de una pirámide un conjunto de 52 esculturas de piedra, en las que solo se asomaba una parte de ellas al suelo. Logramos identificar tronos de piedra decorados con jaguares y urnas con serpientes y monos. Ese fue un momento increíble. De repente sentí una conexión con la gente que había creado estos asombrosos artefactos, me di cuenta que esta era una cultura avanzada y sofisticada que había transformado la jungla en una especie de jardín del Edén.

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SEMANA: De todas las personas que participaron en la expedición, ¿cuál le pareció la más interesante?
D.P: Chris Fisher, el arqueólogo estadounidense y líder de la expedición. Él fue una inspiración debido a su profunda comprensión sobre esta cultura desaparecida. Además, tenía una sensibilidad y durante la expedición logró transmitirles a los demás integrantes una emoción y un misterio alrededor de lo que se descubrió. A través de sus excavaciones con el arqueólogo hondureño y su equipo, pudo resolver uno de los grandes misterios de esta cultura: ¿por qué desaparecieron de repente? ¿Qué les pasó a ellos? Cuento esa historia en el libro.

SEMANA: ¿Qué significa este descubrimiento para la humanidad?
D.P: Para la humanidad, el hallazgo arroja una luz sobre una cultura misteriosa y fascinante en América Central, que no era lo maya, pero estaba muy influenciada por ella. Se cree que esta cultura se originó en Colombia con la muisca y se trasladó hacia el norte, donde se encontraron con los mayas. Ellos tuvieron intercambio con los mayas y también pudieron haber luchado contra ellos. Tomaron de su cultura muchas ideas, incluido el famoso juego de pelota, pero también transmitieron a los mayas algunos de sus rasgos culturales. Vivían en la frontera entre la gran civilización muisca de Colombia y el imperio maya desde México hasta Honduras. Todavía hay muchas cosas que no sabemos y muchas preguntas sin respuesta.

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SEMANA: ¿Qué representa para un país con tantos problemas como Honduras este descubrimiento?
D.P: En cuanto a Honduras, el descubrimiento contribuyó a agrandar el rico patrimonio cultural del país y la historia precolombina del pueblo hondureño. También, contribuyó con algunas noticias positivas sobre Honduras. Este es un país hermoso con un pueblo maravilloso y una cultura rica, y no debería definirse únicamente por sus problemas. El descubrimiento es algo positivo que Honduras puede dar al mundo. Y también debería ayudar a estimular el turismo, porque se acaba de abrir un nuevo museo basado en el descubrimiento en Catacamas.

SEMANA: Su libro resulta bastante entretenido porque envuelve al lector desde el principio hasta el final. ¿Qué estrategia usó para hacerlo tan interesante?
D.P: Creo que la clave es contar una buena y verdadera historia. El libro es un relato sobre un descubrimiento que lo tiene todo: aventura, peligro… por lo tanto no necesita adornarse. Quería contar la historia de la manera más veraz posible, para que el lector pueda transportarse allí, a la expedición, y sentir qué significa descubrir una ciudad perdida; que experimente no solo la emoción del descubrimiento, sino también los peligros y riesgos de algunas de las selvas más espesas del mundo.

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SEMANA: ¿Por qué a las personas les interesan tanto los temas de las ciudades y tesoros perdidos?
D.P: La mayoría de la gente piensa que todos los misterios del mundo se han resuelto, que cada centímetro cuadrado del planeta se ha mapeado, caminado, fotografiado y explorado, y que no hay nada más que encontrar. Pero aún quedan cosas maravillosas por encontrar, y la ciudad perdida fue una de ellas. Por eso creo que la historia es tan fascinante para la gente: darse cuenta de que todavía hay lugares inexplorados en la tierra que esconden grandes riquezas.

SEMANA: El descubrimiento de la Ciudad Blanca fue posible gracias a la participación de inversionistas privados que financiaron la investigación. Eso ha sucedido en otras expediciones. Sin embargo, hay muchas críticas a esta modalidad de financiamiento porque consideran que estos inversionistas son cazadores de tesoros que buscan apropiarse de la riqueza cultural. ¿Qué opina sobre eso?
D.P: Algunos arqueólogos excluidos de la expedición formularon falsas acusaciones en las que decían que los financiadores eran unos cazadores de tesoros. Nada podría estar más lejos de la verdad. Es vital tener en cuenta que este fue un proyecto conjunto entre Honduras y Estados Unidos, en el que los hondureños participaron activamente en cada paso, y en el que todos los tesoros y artefactos recuperados pertenecen a Honduras y se encuentran en el nuevo museo en Catacamas, en el Museo Nacional de Honduras y en el Palacio Presidencial. El propio presidente de Honduras levantó el primer artefacto del suelo. Más de 15 científicos con doctorado participaron en la expedición, de muchas nacionalidades: estadounidenses, hondureños, mexicanos y costarricenses. Aquí hay algo de lo que todos los hondureños y todos los seres humanos pueden estar orgullosos.

SEMANA: ¿Cree que hay más descubrimientos para hacer de América Latina, de la misma magnitud que el de la Ciudad Blanca?
D.P.: Yo sí lo creo. De hecho, en Colombia hay áreas extensas que aún no se han explorado a fondo, como el Chiribiquete, que seguramente esconden las ruinas prehistóricas y los restos de civilizaciones que alguna vez fueron grandes. Aún queda mucho por explorar y aprender sobre el rico pasado precolombino de las Américas.

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SEMANA: ¿Cuál será el destino de la ciudad blanca y sus tesoros?
D.P.: El gobierno hondureño ha decidido sabiamente dejar el lugar casi intacto. Se excavó un área pequeña y se descubrieron más de 500 esculturas, pero más allá de eso no se perturbarán las cosas. El sitio está siendo protegido por soldados y se usará como campo de entrenamiento y laboratorio para una nueva generación de arqueólogos hondureños.

SEMANA: ¿Qué le gusta más: escribir ficción o no ficción?
D.P.: Yo voy y vuelvo por esa pregunta, pero creo que La Ciudad Perdida del Dios Mono es el mejor libro que cualquier novela que haya escrito, y por supuesto el más importante. Me encantó escribir ese libro.

SEMANA: ¿Ha oído hablar del galeón San José? ¿Qué sabe usted al respecto?
D.P.: Sí, he estado siguiendo esta fascinante historia durante algunos años. Este es un estupendo descubrimiento de una inmensa importancia para Colombia y para el mundo. Aquí está el mejor barco colonial hundido que se haya descubierto hasta el momento, con innumerables artefactos y uno de los más grandes tesoros encontrados en las últimas décadas. A medida que estos tesoros se excaven y se expongan en un museo en Colombia, creo que el país se convertirá en un epicentro cultural mundial y que este lugar se convertirá en uno de los museos más famosos y visitados del mundo.

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SEMANA: ¿Le gustaría escribir un libro sobre la historia del galeón San José?
D.P: Por supuesto que sí. Qué extraordinaria historia y sorprendente descubrimiento. Sería un privilegio.

* Historiador y periodista de SEMANA