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| 4/28/1986 12:00:00 AM

FUERA DE CONCURSO

Con máquinas de precisión inventadas por ellos, los hermanos Cock continúan una tradición familiar y de paso arrasan con los premios en televisión

FUERA DE CONCURSO, Sección Cultura, edición 204, Apr 28 1986 FUERA DE CONCURSO
La alegría que llegó el domingo pasado a la familia Cock, en Medellín, fue una alegría intensa pero no nueva, porque el poder de su ingenio ha vuelto costumbre la sonrisa del triunfo, la felicitación televisada y la consignación de cheques millonarios.
Es una familia fuera de concurso. Sus integrantes nunca han dejado descansar la curiosidad desde cuando su bisabuelo, que a pesar de ser inglés e ingeniero tenía espacio en el alma para la aventura, se estableció en Riosucio a comienzos del siglo y entre todos ellos forman la más alta concentración de capacidad de inventiva no sólo del Valle del Aburrá sino posiblemente del país entero.
Que lo digan si no los dos más recientes, sonados y premiados ejemplos de creatividad: en cinco meses dos de sus miembros-William y Oscar-han ideado y puesto a funcionar un par de aparatos elementales pero ingeniosos y con ellos han asombrado a la millonaria teleaudiencia de los domingos al mediodía y, de paso, se han embolsillado dos millones 350 mil pesos en premios.
Ellos dos, pero en el caso de esta familia inquieta hubieran podido ser otros dos u otros dos u otros dos y así hasta sumar los diez Cock que son, han sido exactos y ganadores en el concurso "Sea exacto y gane", que Coestrellas pasa en su horario de "Siga la pista". Y han salido de allí, después de la felicitación de Pacheco, de los aplausos en el estudio y de la admiración de los teleespectadores, con un leve temblor de piernas pero convencidos de que a un sentido común demoledor no es sino sumarle una pizca de conocimiento y otra de picardía para producir esos resultados.

"VUELAN" DESDE CHIQUITOS
La normal creación de objetos de la infancia (que cometas, que zumbadores, que carretillas), fue apenas para William y Oscar Cock la apertura de muchas aventuras de la imaginación que tomó vuelo cuando tenían, respectivamente, 18 y 16 años. Y tomó vuelo en serio porque lo que se idearon fue un helicóptero movido no con motores sino con pulso de reactores, con capacidad para una persona.
Por la misma época esta pareja de hermanos trabajó en una idea hasta crear un aparato similar a una bicicleta. Similar -se dice- porque, en efecto, tenía dos ruedas, pero estaba desprovisto de pedales y se movía gracias a una hélice, impulsada por un motor de dos caballos de fuerza, para una velocidad que envidiaría no sólo Lucho Herrera sino el mismo Bernard Hinault: 60 kilómetros por hora.
Familiarizados con la química, la física, las matemáticas y la geometría, los Cock, por obra y gracia de la ingeniería que respiraba su padre, fueron fabricándose una obsesión por la precisión que ahora, muchos años después, los ha hecho ganadores del concurso televisivo. "Desde muy pequeños se nos pegó la 'goma' de los inventos por las inquietudes de papá, que nos mostró la química y la física pero no como en 'Cien años de soledad' a través de los gitanos, sino en laboralorios y talleres de mecánica", cuenta Oscar, el concursante que el domingo pasado se llevó el acumulado de 650 mil pesos.
Desde luego que tanta curiosidad por las cosas, no los puso a salvo de experimentos fallidos ni de accidentes domésticos. Oscar, por ejemplo, conserva una cicatriz en la espalda que no lo deja olvidar el fracaso al querer darle forma de revólver a un bolígrafo que disparaba balas calibre 22. "El invento de revólverlapicero, que disparaba con sólo presionarlo, fue tan interesante como peligroso, especialmente por la edad del inventor: yo tenía once años".

DOS PEDAZOS IGUALES
La oportunidad de poner en práctica su poder de inventiva, llegó hacia octubre del año pasado cuando se trataba de un reto en apariencia simple, pero en el fondo bastante complejo: partir en dos mitades exactamente iguales una manzana.
El primer Cock que se enfrentó al desafío fue Oscar y fracasó por esas décimas, centésimas y milésimas por las que suelen fracasar los inventores de máquinas de precisión. En esa ocasión el error fue de tres décimas de gramo, lo cual, en términos comestibles no es nada más que una centésima de milímetro de espesor, es decir, muchísimo menos de un pequeño mordisco a una manzana.
Pero el reto apenas comenzaba. William, quien había presenciado el fracaso de su hermano, asumió la defensa del honor de los Cock, echó mano de la geometría de Euclides, repasó el principio de la manzana de Newton y construyó un aparato de dos metros veinte centímetros de altura a un precio ridículo porque los elementos indispensables fueron dos trípodes de fotografía que estaban sin usar en cualquier cuarto de la casa.
"Después de ensayar diez veces y de acertar las últimas dos, estaba seguro que ganaría", cuenta William Cock a SEMANA. Y después de los ensayos y de la seguridad, él mismo compró dos manzanas, empacó su invento en un maletín pequeño y preciso y viajó a Bogotá. Después de un trance de nervios preliminares armó el aparato, cortó el hilo donde se sostenía la manzana, ésta descendió rauda hasta una sierra que la partió en dos pedazos exactamente iguales y un cheque por un millón 700 mil pesos fue extendido a su nombre.
"Con esa plata arreglé el carro que se me estaba desbaratando y salí de deudas de matrículas atrasadas en las uníversidades donde estudian mis hijos", dice éste hombre feliz, aficionado al montañismo y apasionado por la astronomía al punto de haber inventado un telescopio que registró en Estados Unidos y de desempeñar un cargo que le queda justo: director técnico del Planetario de Medellín.

¿DONDE ESTA LA BOLITA?
Tan pronto se acabó el largo concurso de la manzana, en la programadora Coestrellas Carlos Benjumea y Mauricio Pérez se dieron a la tarea de inventar otra manera de convocar inventores. Y se fajaron: el concursante debía construir un aparato que le sirviera para meter una bola en un recipiente. El asunto parecía muy simple, pero las especificaciones daban idea de la dificultad: una plataforma de cinco metros y medio para el lanzamiento, un obstáculo de un metro con siete centímetros de alto, una boca de recipiente de doce centímetros colocada a 64 centímetros desde el piso, una distancia de dos metros 46 centímetros desde el sitio del lanzamiento, un peso máximo del proyectil de diez gramos y un diámetro de seis centímetros .
Toda esa tabla de centímetros, metros, diámetros y volúmenes, estaba acompañada de otra condición indispensable: concursante que acierte una vez se considerará que pudo actuar el azar y, en consecuencia, deberá repetir el lanzamiento. Y acertar, claro .
Pero para concurso complicado, inventor ingenioso. Oscar Cock puso a trabajar su gana de ganar, sus conocimientos y sus inquietudes y "construí una catapulta de las que usaban los griegos en las guerras, pero mejorada con piezas de alta precisión. Lo que más demoró fue el proyectil: primero ensayé con esferas de poliuretano, pero cambié de idea porque necesitaba materiales que no se afectaran con un disparo. Así conseguí un baloncito de plástico, le reduje el diámetro y le hice perforaciones para que cayera lo más verticalmente posible".
Al sentido común le puso también algo de sofisticación: un aparato de control remoto de los que se usan en aeromodelismo para que hiciera el disparo de la bolita y una transmisión de banda proporcional para evitar el movimiento del aparato. Y, con todo eso, Oscar Cock ensayó unas cuarenta ocasiones consecutivas con aciertos que lo hicieron sentir el dinero en el bolsillo cuando se presentó ante las cámaras el domingo 30 de marzo.
"Pero me puse muy nervioso porque el concursante que me antecedió acertó una vez era un estudiante de física de la Universidad Nacional, Daniel Gabriel Acuña, a quien la programadora le reconoció su acierto y lo premió con cien mil pesos", dice el triunfador a SEMANA.
Ahora, mientras siguen disfrutando de los premios, los Cock se alegran la vida sacándole música a un serrucho, haciendo pruebas para extraer gas metano, juntando conocimientos para fabricar nuevos aparatos y haciendo tiempo para que crezca el acumulado de "Sea exacto y gane" a ver cuál de los diez miembros de esta familia fuera de concurso se le mide al reto.

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