Hay Festival 2026

Janne Teller: “El mundo cerró los ojos ante lo ocurrido en Palestina, ¿cómo pedir que no se toque Groenlandia?”

Trabajó en Naciones Unidas lo suficiente para sumar logros, pero sufrir su inacción, y desde 1995 afina una pluma cautivante. En el Hay Festival Cartagena, la novelista danesa presenta ‘Justicia’, un ‘thriller’ que, a través de un padre y una hija, aborda los límites del activismo y de la diplomacia. ARCADIA habló con ella.

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Alejandro Pérez Echeverry
23 de enero de 2026, 12:17 p. m.
Montaje Arcadia / Getty Images / Seix Barral
Montaje Arcadia / Getty Images / Seix Barral Foto: Getty Images / Seix Barral

Un nuevo libro de la novelista Janne Teller siempre es noticia, por lo que toca y cómo lo toca. Justicia, que presentará en el Hay Festival Colombia (en Medellín el 27 de enero y en Cartagena el 31 de enero), es la novela que más tiempo le ha exigido, 20 años, y a ARCADIA le revela las razones detrás de ese lapso. También nos cuenta que este es el primero de sus libros traducidos al español que considera pensado para adultos. Todos han sido editados por Seix Barral: Nada, 2011; Ven, 2012; Guerra, 2016 y Todo, 2023.

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Vale recordar que, antes de ser novelista, Teller se licenció, consiguió un máster en Economía y luego trabajó en resolución de conflictos humanitarios en lugares como Tanzania, Mozambique y Bangladesh. Pero en 1995 dejó esa vida atrás para dedicarse a las letras, y desde entonces ha publicado múltiples novelas, ensayos y relatos, muchos premiados, capaces de estremecer fibras sensibles.

Su nuevo thriller, Justicia, hilvana mucho de lo que sucede hoy en el mundo, impunemente, desde un episodio y una búsqueda personal. Sigue a Teodor Merlin, un veterano negociador de las Naciones Unidas que, ante la muerte de su hija, una activista, explora la posibilidad de cobrar justicia por mano propia. Y toca temas que hoy vibran en la agenda global, desde la inacción exasperante, como el genocidio palestino, así como debates en el interior de muchas familias sobre cómo actuar en estos tiempos, cuando los poderosos viran a la ultraderecha para ejercer control, minimizando los efectos de la democracia.

Y claro, así como Colombia lo vivió, Dinamarca fue reciente objeto de amenazas por cuenta de Donald Trump. La situación ya parece haberse calmado, en ese sentido, en ambos países, pero esta conversación tuvo lugar el jueves, cuando apenas la situación parecía tranquilizarse, y con el inestable líder del ejército más poderoso del mundo, la zozobra no se disipa. Sobre el mundo, sobre Colombia y Dinamarca, sobre su libro y su voz, esto nos dijo.

Janne Teller, novelista danesa, posa durante una entrevista en Bogotá, en 2016. Lanzaba su libro 'Guerra', editado por Planeta. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Janne Teller, hace diez años, fotografiada por SEMANA. Sus visitas a Colombia le han dejado muy gratas memorias. Foto: Carlos Julio Martinez / Semana

ARCADIA: ¿Qué recuerda de sus varias visitas a Colombia?

Janne Teller: He visitado muchos lugares, he viajado un poco por el país además de visitar Bogotá y Medellín. He ido al Hay Festival en Cartagena dos veces, y me encanta. ¡Creo que es el mejor festival del mundo, en el lugar más hermoso!

Y, por supuesto, la historia del país ha sido muy compleja, pero es un país hermoso y su naturaleza es absolutamente asombrosa. Cuando uno viene de un país tan pequeño y homogéneo como Dinamarca, estar en Colombia, donde hay tantas culturas —culturas originarias, personas que han llegado de otros lugares, personas mestizas— resulta realmente muy interesante. Todavía tengo mucho que aprender.

ARCADIA: En Dinamarca la geopolítica es algo difícil de escapar en este momento. Colombia y Dinamarca han sido recientemente amenazadas por Donald Trump. Quería conocer su perspectiva sobre todo lo que está ocurriendo ahora mismo…

J.T.: Estuve unas horas lejos de la pantalla (porque tengo caballos, y cuando estás con ellos no puedes hacer nada más), pero cada momento en que dejas de seguir las noticias, ¡pasa algo! Hace apenas 15 minutos, Trump dijo que había llegado a un acuerdo con el secretario general de la Otan sobre un marco para Groenlandia. Así que ahora ya no está amenazando con imponer nuevos aranceles a Europa a partir de febrero. No sé cuál es ese marco, no creo que sea de conocimiento público todavía, pero será interesante conocerlo...

ARCADIA: Cambios cada minuto, como usted acaba de decir...

J.T.: Sí. Sé que también ha amenazado a su presidente, e incluso le retiró la visa para la Asamblea General de la ONU. Es realmente una locura. En América Latina también deben estar muy preocupados.

ARCADIA: Cuando las amenazas bajaron un poco, nos calmamos, pero el ambiente estuvo eléctrico unos días…

J.T.: Claro. Pero ahora está ocupado con Groenlandia, así que pueden estar tranquilos por un rato...

Janne Teller - Justicia
'Justicia', para Janne Teller, es la primera de sus novelas traducidas al español pensada para adultos. Exige algunas experiencias en la vida... Foto: Seix Barral

ARCADIA: Hablemos de su libro Justicia. Según entiendo, le tomó 11 años completarlo. ¿Cómo se conecta con obras anteriores como Nada y cómo se distancia completamente de ellas?

J.T.: Se distancia en el sentido de que libros como Nada, Todo y Guerra están escritos con voces jóvenes. Son libros tanto para jóvenes como para adultos. En cambio, Justicia, como algunos de mis otros libros —no todos están traducidos al español—, es más bien para adultos. Se necesita cierta experiencia de vida para leerlo. No digo que una persona de 14 años no pueda leerlo, pero está pensado, en esencia, para lectores adultos. Esa es una diferencia.

Entendí que tenía que llegar a la edad de mi narrador, el personaje principal, el diplomático Teodor, antes de poder concluirlo. ¡Él tiene 59 años!
Janne Teller

Ahora, si soy precisa, me tomó 20 años escribirlo. Escribí otros libros en el camino porque era un libro muy difícil de resolver, por muchas razones. Y en parte, lo que entendí cuando lo terminé fue que tenía que llegar a la edad de mi narrador, el personaje principal, el diplomático Teodor, antes de poder concluirlo. Él tiene 59 años, ¡así que tomó todo ese tiempo! Parte de eso fue comprender realmente su psicología: entender por qué está dispuesto a arriesgarlo todo —su carrera, su vida— para obtener justicia para la hija.

ARCADIA: Iba a preguntarle por el proceso y las decisiones difíciles, y supongo que esa fue una de ellas: esperar a que el tiempo y la vida la llevaran hasta allí…

J.T.: Sí. En parte fue simplemente eso: tuve que madurar hasta esa edad. Y, por supuesto, también está el hecho de que tengo un pasado trabajando para las Naciones Unidas y soy macroeconomista de formación. Siempre he estado involucrada en política internacional, mantenimiento de la paz y temas similares. Pero comprender plenamente el conflicto israelí-palestino y, en particular, la inacción del mundo frente a violaciones evidentes de principios básicos de la ONU (no se puede ocupar un país durante tanto tiempo y oprimir a su población como Israel lo ha hecho con los palestinos, independientemente de su propia historia) ha sido fundamental. Y esto ha sucedido por décadas...

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De algún modo, solo con el genocidio actual en Gaza, cada vez más personas han empezado a alzar la voz. Pero hasta hace dos años, especialmente en el mundo occidental, era muy difícil decir algo sobre Palestina y los derechos de los palestinos. Y yo me considero muy equilibrada al decir que también quiero seguridad para los judíos y para Israel. Pero hay que empezar a preguntarse quién ocupa a quién, quién establece las reglas y quién abusa de quién. Y lamentablemente es Israel quien abusa de los palestinos. Creo que ahora todo el mundo puede verlo.

No es el eje central del libro, pero es una línea que lo atraviesa, la situación que está detrás de la guerra actual. Tenía que encontrar una manera de escribir sobre esto sin caer en golpes fáciles. Hay muchos clichés, o se cae en una visión unilateral, o se intenta ser tan equilibrado que no se dice nada.

Me considero muy equilibrada al decir que también quiero seguridad para los judíos y para Israel. Pero hay que empezar a preguntarse quién ocupa a quién, quién establece las reglas y quién abusa de quién. Y lamentablemente es Israel quien abusa de los palestinos. El mundo puede verlo ahora.
Janne Teller

Además, yo no soy palestina, no soy musulmana, tampoco soy judía ni israelí. Alguien podría decir: “¿Con qué derecho toca este tema?“. Pero creo que eso es un error. Escribimos sobre muchas cosas que no hemos vivido directamente. Yo escribo sobre hombres y no soy un hombre. Escribí sobre el genocidio en Bosnia. Es importante tratar temas que no necesariamente nos corresponden por nacimiento, porque eso también aporta una mirada distinta desde afuera.

Para mí, finalmente, pude expresar los argumentos activistas a través del personaje de la hija y hacer que el padre representara ese mundo diplomático que sigue hablando mientras la gente muere (como dice la hija). Ese conflicto entre padre e hija me permitió reflejar el conflicto en torno a cómo se aborda lo que ocurre en Israel y Palestina.

Janne Teller en el Palestino Festival de Literatura de 2014. Foto: Rob Stothard/Getty Images.
Janne Teller asegura que tiene algo de sus dos personajes principales en 'Justicia'. Foto: Rob Stothard - Getty Images

ARCADIA: Quizá también refleja un poco de sus propias posturas a lo largo del tiempo, reflejadas en esos personajes…

J.T.: Sí. De algún modo, yo soy ambos personajes. Vengo del mundo diplomático, he trabajado en él y valoro el proceso de diálogo, de negociación, de elaboración de documentos. Pero también tengo la impaciencia de los activistas. Es muy frustrante trabajar en un sistema tan lento. El activismo permite decidir hoy que algo es inaceptable y actuar de inmediato: organizar una manifestación, una petición, presentarse en un lugar para impedir una injusticia.

Por mucho que los activistas logren poner un tema en la agenda, nada cambia si los políticos y diplomáticos no se sientan a crear leyes que luego se implementen...
Janne Teller

Pero por mucho que los activistas logren poner un tema en la agenda, como ocurrió con los jóvenes y Greta Thunberg respecto al cambio climático, nada cambiará realmente si los políticos y diplomáticos no se sientan a crear leyes que luego se implementen. Al escribir el libro entendí que estas dos fuerzas no son opuestas: se necesitan y se complementan. Ninguna puede generar cambios profundos sin la otra.

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ARCADIA: Volviendo a Palestina: el libro se publica, pasan dos años, el genocidio está a la vista de todos. ¿No cambiaría nada del libro a la luz de lo ocurrido?

J.T.: No, no cambiaría nada. Lo inquietante es que pasé 20 años escribiendo este libro y el fin de semana en Dinamarca en que firmamos el contrato de publicación fue el del 7 de octubre de 2023. Fue una sorpresa total. Yo pensaba que estaba escribiendo cosas, en la voz de Joanna, la hija, que resultarían extremadamente controvertidas, porque antes de esta guerra solo quienes habían estudiado profundamente el tema entendían que ya se estaba gestando un genocidio, que había limpieza étnica, opresión constante. Eso era lo que escribí.

Y sentía que esto iba a llegar a un punto crítico si no se abordaba. Y no era la única. Cualquiera que conociera bien la región sabía que era insostenible. Cuando se viaja por Palestina, se ve que esto no puede continuar. Las personas están encerradas. Incluso en Cisjordania, donde la situación es algo mejor que en Gaza, la vida es terrible. No se puede ir al hospital, incluso si un hijo tiene cáncer, porque se necesita un permiso israelí para pasar los controles. Muchas veces no lo conceden y el niño muere sin ver a sus padres durante semanas. Son esos detalles cotidianos los que se acumulan hasta convertirse en algo enorme.

La perspectiva que muestra la presencia del periodista judío Yuval Abraham ofrece un contraste notorio, y expone este apartheid de facto.
En el documental 'No Other Land' se describe un apartheid de facto en Cisjordania. Y en Gaza, claro, todo es aún peor. Foto: Cineplex

Eso es lo que hemos visto durante dos años en televisión. Para mí ha sido extraño observarlo; casi me volví silenciosa, como si ya hubiera recorrido mi camino y ahora fuera el turno de otros. Por suerte, muchos judíos han alzado la voz contra el genocidio, sobre todo judíos fuera de Israel, así como organizaciones judías. Ahora los políticos occidentales tienen que escuchar, y especialmente Estados Unidos debe presionar a Netanyahu. Ha sido muy extraño. Pero no cambiaría nada del libro. Además, el libro se detiene en 2018 o finales de 2018, así que los acontecimientos más recientes no podían estar incluidos. El libro ofrece suficiente contexto para comprender el trasfondo de la crisis actual.

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ARCADIA: Hablamos con Philippe Sands, y aunque reconocía un panorama muy oscuro, mantenía la esperanza en que el derecho internacional prevalezca. ¿Es optimista de algún modo en este mundo tan extraño que vivimos?

J.T.: Sí, pero intento ser realista. El rumbo es impredecible. Estamos viendo un mundo gobernado por el poder, solo por el poder. Antes también era importante, pero al menos existían reglas e ideales contra los que se podía evaluar a los poderosos. Ahora, con Trump retirándose de más de 60 tratados (66 para ser exactos), Estados Unidos se ha salido de ese marco. La idea de tomar Groenlandia, invadir Venezuela o apoyar a Netanyahu sin importar el genocidio nos deja en un mundo donde los poderosos hacen lo que quieren. Putin puede decir: “Si Trump toma Groenlandia, entonces nosotros tomamos parte de Ucrania”. China querrá su parte.

¿Qué hacemos los demás cuando ellos tienen el mayor poder militar? ¿Queremos ir a la guerra? Porque todo gira en torno al dinero. Para Trump y sus amigos multimillonarios se trata de dinero. Ellos dependen de vender productos. Si los ciudadanos del mundo boicoteamos a las empresas de esos multimillonarios o si Europa boicotea la industria armamentística estadounidense, las cosas cambian. Y veo dos movimientos simultáneos: oligarcas y autócratas construyendo un mundo de extrema derecha basado en el poder, y al mismo tiempo muchas personas organizándose para crear un contrapeso. No tenemos el dinero ni el poder, pero somos muchos.

ARCADIA: Todo lo que tenemos somos nosotros…

J.T.: Exactamente. Y ustedes tienen un presidente valiente en Colombia que se atreve a hablar contra Trump y contra el genocidio en Israel. Todo está conectado. Si el mundo cerró los ojos durante años ante lo que ocurría en Palestina, ¿cómo decir ahora que nadie debe tocar Groenlandia? Hemos aceptado durante demasiado tiempo políticas que contradicen las reglas que nosotros mismos establecimos.

Soy optimista porque, de lo contrario, moriría de desesperanza...
Janne Teller

Soy optimista porque, de lo contrario, moriría de desesperanza. Siempre creo que hay una salida. Pero no creo que en el corto plazo el mundo vuelva a respetar las reglas que rigieron durante siete u ocho décadas desde la Segunda Guerra Mundial. Trump ha desmantelado los sistemas de negociación comercial, los tratados de armas, los acuerdos climáticos. Estados Unidos ya no los respeta y eso habilita a Rusia y China a hacer lo mismo. El mundo está cambiando.

Janne Teller, novelista danesa, posa durante una entrevista en Bogotá, en 2016. Lanzaba su libro 'Guerra', editado por Planeta. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Janne Teller, novelista danesa, posando durante una entrevista en Bogotá en 2016. Lanzaba su libro 'Guerra', editado por Planeta. Foto: Carlos Julio Martinez Semana
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ARCADIA: A una velocidad que es difícil procesar...

J.T.: Así es. Defiendo profundamente las declaraciones de derechos humanos y los tratados de la ONU; son un logro extraordinario. Pero en este momento tienen poco peso. También hay que recordar que el próximo año hay elecciones legislativas en Estados Unidos y es posible que los republicanos pierdan apoyo. Muchos estadounidenses están incómodos con lo de Venezuela y Groenlandia. Llegará un punto en que no se podrá seguir vendiendo esto como “hacer grande a América”. Puede perder las elecciones y entonces vendrá una gran limpieza política. El rol de Estados Unidos en el mundo cambiará por muchos años.

Defiendo profundamente las declaraciones de derechos humanos y los tratados de la ONU; son un logro extraordinario. Pero en este momento tienen poco peso.
Janne Teller

ARCADIA: Antes de despedirla, quería preguntarle por su escritura y sus decisiones estilísticas. ¿Es algo que piensa o algo que le fluye ya en este punto?

J.T.: Generalmente parto de un tema, como en este libro fue la justicia: qué hacemos cuando no podemos obtener justicia, geopolíticamente o como individuos. Todos enfrentamos injusticias, algunas muy graves. Aquí, el padre ha perdido a su hija. Ese fue el punto de partida. Pero no puedo escribir hasta que aparecen las voces. Es difícil de explicar: de pronto surge la voz y empiezo a escribir, y esa voz se convierte en el estilo. No es algo que analice mucho, pero sé cuándo funciona y cuándo no. Algunos libros los tuve que empezar varias veces hasta encontrar la voz correcta.

Con este libro, al principio no me gustaba el narrador, Teodor, porque me parecía muy distante. Con el tiempo entendí que era así porque nunca había enfrentado su duelo. Había cerrado ese dolor mientras su vida se desmoronaba. A lo largo del libro se vuelve más humano, más vulnerable. Se vuelve emocionalmente comprensible y, de algún modo, más cercano, incluso cuando pone en marcha un plan terrible para matar a alguien...


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