Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/29/2004 12:00:00 AM

La ceremonia del té y otras ceremonias

Una novela inédita en español del japonés Yasunari Kawabata

La ceremonia del té y otras ceremonias Yasunari Kawabata
Mil grullas
Yasunari Kawabata
Emecé, 2003
144 páginas

Para Yasunari Kawabata la función de la literatura es registrar nuestros encuentros con la belleza. Un privilegio de los escritores y también de los niños pequeños, de las mujeres jóvenes y de los hombres moribundos. Por eso, a su juicio, "las mejores sorpresas" las deparan los textos escolares, cierto tipo de muchacha idealizada y la mirada de un hombre a punto de morir.

En su caso, habría que agregar otra más: el Japón. Un Japón estético, pleno de ceremonias y rituales, que todavía existía cuando Kawabata estaba vivo y que él solía encontrar en las zonas rurales. Este Japón, evidentemente, se ha ido sin remedio como lo demostró su amigo y contemporáneo Yukio Mishima con su dramático suicidio. (Al ver el Japón agringado y sin identidad que aparece en Perdidos en Tokio, la reciente y espléndida película de Sofía Coppola, es inevitable recordar a Mishima).

Entonces, en aquel viejo y bello Japón ocurre esta historia de las Mil grullas. Kikuji es invitado a una ceremonia del té en el templo de Engakuji, en Kamakura. La oficiante es Kurimoto Chikako, una mujer que fue amante ocasional de su padre y quien tiene una mancha en el nacimiento de los senos. Esta mancha, que obsesionará a Kikuji, va adquiriendo a través del relato fuertes connotaciones simbólicas: "¿Había su padre ocasionalmente apretado la mancha con los dedos? ¿La había mordido incluso? Tales eran las fantasías de Kikuji".

Sin embargo, esa ceremonia no es más que la excusa de Chikako para realizar un miai, esto es, un encuentro con el fin de obtener un compromiso de boda entre Kikuji e Inamuro, una hermosa joven que viste con un elegante pañuelo del que sobresalen "mil grullas" y que pertenece a una familia conocida del padre de Kikuji: "Su porte, desde los hombros hasta las rodillas, sugería buenos modales y refinamiento".

A pesar del interés de Kijuki por Inamuro -que persiste aun después de darse cuenta y molestarse con el ardid de Chikako- su relación no prospera. En la casa del té han aparecido también la señora Ota -la última amante de su padre- y su hija, Fumiko. Muy sutilmente, la señora Ota lo irá envolviendo en su maternalidad y su calidez: "La señora Ota tenía al menos 45 años, unos 20 más que Kikuji, pero logró que él olvidara su edad cuando hicieron el amor".

La ceremonia del té, ese rito que desde el siglo XIII pacificaba a los guerreros, vuelve a recobrar toda su fuerza. Los antiquísimos tazones de renombradas cerámicas -el Oribe oscuro con toques de blanco y diseño de helechos, la jarra Shino de esmalte blanco y tenue rojo, el par de Rakus, negro y rojo- tienen algo del espíritu de sus anteriores dueños -el padre de Kikuji, el esposo de Ota- y, desafiando el tiempo, parecen transmitir sus culpas e incidir en los comportamientos y en las relaciones de sus nuevos poseedores. "Incluso temió que, a menos que fuera cuidadoso, podía encontrar en su propia persona al padre que había amado a la señora Ota".

Bellos objetos -aparecen también acuarelas de Satatsu y caligrafías del poeta Muneyuki-, casas en el jardín: así es la escenografía en la que, con un erotismo sutil, circulan las ambiguas y repetitivas pasiones de sus personajes (Kikuji terminará enamorado de Fumiko, la hija de Ota). Ellos parecen ser meros arquetipos que cumplen un férreo destino prefijado de antemano por poderes superiores, interrumpido únicamente por la muerte. Y, a veces, los títeres de un juego perverso de celos y venganzas entre dos mujeres: Ota y Chikako.

Ya no existe el Japón de Kawabata y de Mishima. No importa, como no importa que haya desaparecido la sociedad griega del siglo V o la Florencia de los Médicis. Sus obras siguen acompañándonos: las pasiones humanas poco cambian. El texto de Kawabata nos inquieta y nos conmueve todavía porque, más allá de sus casas de té y de sus viejos y desaparecidos rituales, habla de cosas demasiado actuales: el deseo, el destino, la muerte. Y de nuestros raros y fugaces encuentros con la belleza.

VIDEOS MÁS VISTOS

  • "La creatividad no se puede comprar, se adquiere invirtiendo en educación"

    close
  • El abecé del duquismo

    close
  • "Creemos que incluso en los negocios, vivir feliz es muy importante'

    close
  • Colombianos en Harvard: "para llegar acá no hay que ser genio"

    close
  • "Los procesos judiciales no han refutado mis pruebas sino que las han enriquecido": Petro

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1899

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.