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| 7/9/1990 12:00:00 AM

LA CONQUISTA DE EUROPA

Codo a codo, las producciones colombianas de TV se pelean con los gringos el mercado del viejo mundo

LA CONQUISTA DE EUROPA, Sección Cultura, edición 423, Jul  9 1990 LA CONQUISTA DE EUROPA
Gallito Ramírez, en Angola; las preciosas coquetas, en Finlandia; "Doña Inés y su prima", en Alemania; "Caballo viejo", en Grecia; "Tiempo de morir", en Suecia, o "Azúcar", en España, era una ilusión largamente consentida de los productores colombianos. Pues bien, esa ilusión la están viendo materializarse ante sus ojos.

Tras una larga historia de reclusión y aislamiento las producciones de televisión colombianas empiezan a abrirse un lugar en la televisión del mundo.

Una nueva mentalidad parece estar tomando forma: producir para audiencias internacionales.

No siempre fue así. La figura de un avión fletado de colombianos desembarcando en las ferias internacionales de televisión en pos de una serie o un largometraje, la complementaban esperanzados gerentes de programadoras quienes, con un casete debajo del brazo, ofrecían aquí y allá su telenovela o su especial. La venta intemacional de producciones nacionales estaba sujeta a buenos contactos y a la buena suerte. En realidad, una suma de factores hacían de la distribución de material nacional casi un imposible: la carencia de un producto que cumpliera con los cánones de calidad internacional, los altos COSTOS no sólo de producción sino de venta (viajes a las ferias, producciones de pilotos, material informativo, etc.), el obstáculo de los diferentes formatos (NTSC, PAL y SECAM) y de duración de los programas, la falta de conocimiento del mercado y una cartera de eterno recaudo. Era un cuadro de problemas, difícil de superar.

Sin embargo, con la tentación al alcance de la mano y empujados por el hecho de que las grandes inversiones en programas competitivos, una vez pasadas por la guerra de tarifas que sufre el medio, ponían sobre el tapete una posible quiebra y en consecuencia una importante disminución en los niveles de calidad, llevaron a los productores colombianos a considerar las ventas internacionales como un seguro de vida para la calidad de los programas y para sus balances.

Un ejemplo de ellos es la nueva telenovela de RTI. En la actualidad el programa de mayor audiencia es la telenovela de las cuatro y media que produce esa programadora. Sin embargo, aunque se le sumaran aditivos para mejorar la calidad de la producción, de los elencos, de los exteriores o de la temática con sus consecuentes y superiores costos, el raling ya conoció su tope y la tarifa es inmodificable. Intentando contrarrestar esta situación, RTI está aplicando una fórmula de coproducción. El gancho de una cara conocida en el mundo (Andrés García) más una inversión considerable, más unos mercados internacionales viables y ya trabajados por el actor y por la empresa, deberían garantizar la colocación del producto, la recuperación de la inversión y las perspectivas de calidad de nuevas producciones.

Caracol Televisión trabaja en un especial sobre la vida de Escalona, en el cual el tratamiento del tema, el libreto, la elección de locaciones y de elenco gira en torno a la posibilidad de ver la historia del "Vallenato Mayor" emitida en las pantallas del mundo. Los ingenios azucareros y la cultura "valluna" reseñada en la serie de RCN, "Azúcar", dejan ver ya un esfuerzo de calidad orientado a sacar , pecho por las producciones colombianas en los mercados extranjeros.

Pero si bien la fórmula para contrarrestar las dificultades internas que el sui generis sistema de televisión colombiana impone a las programadoras ya está diseñado, la distribución a gran escala demanda un esfuerzo igualmente grande. Para ellos, la figura del judío errante con un casete debajo del brazo ha dado paso a la creación de empresas independientes que comercializan y distribuyen el material colombiano.

El primer esfuerzo estuvo en cabeza de las programadoras grandes, capaces de sostener un riesgo de esa envergadura. Las directivas de Caracol, RCN y RTI navegaron durante meses por un mar de negociaciones hasta que encallaron en los porcentajes de participación que cada uno pretendía en la nueva empresa distribuidora. Del impasse surgió INTV que agrupa a Caracol y a RCN, y la asociación de RTI con Boom Televisión, una empresa comercializadora.

Estas empresas han encontrado para su trabajo una nueva geografía en la televisión del mundo. Los otrora mercados insondables de Europa, atrapados en sus televisiones estatales, han visto caer junto al de Berlín, el muro de ladrillos televisados que emitían sus canales oficiales. El producto colombiano tiene una oportunidad.

Los presidentes de las empresas que lideran esta expansión -RTI, Caracol y RCN coinciden en los objetivos: dar a conocer el producto colombiano abriendo un espacio en el mercado intemacional, sobre una base de calidad que pueda competir en franca lid. A un costo alto y a un riesgo no menor, las grandes producciones que adelantan estas programadoras están sujetas a los horarios -buenos y regularesque les fueron adjudicados, al delirio de los descuentos en las tarifas, al tren frenético de producción que cumpla con el reloj de Inravisión, a la devaluada moneda, a las dificultades para abrir mercados y desplazar monopolios, y, finalmente al temor al fracaso. Las nuevas empresas comercializadoras abren un compás de esperanza.

Conseguir continuidad -poder surtir de una manera regular a otros mercados supone producir más a un menor costo, manteniendo una calidad que permita precios razonables.
A comienzos de los 80 las cifras por capítulo de producción nacional vendido en el exterior oscilaban entre los 150 y los 400 dólares. Los casos premiados llegaban a los 1.500 dólares.
El otro extremo es el medio millón de dólares que pueden llegar a pagar los japoneses por una serie exitosa norteamericana. Entre los dos extremos van los colombianos remontando dificultades y tejiendo los hilos tensos de una industria que, de convertirse en un renglón importante de exportaciones, representaría nada despreciables divisas para el país. En el último año, Proexpo se ha dejado sentir apoyando con créditos blandos la presencia de los colombianos en las grandes ferias intemacionales.

Para Fernando Gómez Agudelo, presidente de RTI, "instalar nuestras producciones en audiencias extranjeras abre, además, una ventana al mundo por la que nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestro país visto -literalmentea través de nuestra lente, pase con buenas posibilidades de transmitir una imágen más acertada" .

Por lo pronto, las rutas de Colombia hacia el exterior vía herciana, están tomando cuerpo en producciones que si no llegaran a conseguir el cubrimiento que sus creadores han planeado, por lo menos van a eliminar de los labios de los colombianos la consabida frase que, por lo general, se dice en piyama y con el control remoto listo para ser obturado: "mano:" ¡Que televisión tan mala! -

EDICIÓN 1879

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