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| 7/17/2005 12:00:00 AM

La nueva "Bella Villa"

Medellín les apuesta a obras públicas que integren a los ciudadanos. Detrás de varios de estos proyectos que están revolucionando a la capital de Antioquia está el arquitecto Felipe Uribe de Bedout.

Ciudad de contrastes. Tras el filtro de los medios de comunicación, Medellín se suele ver convulsionada por la violencia mientras que miles de sus habitantes visitan a diario las nuevas plazas y edificios públicos para ver cine al aire libre, observar las estrellas o simplemente caminar descalzos por espejos de agua, arena y madera.

El arquitecto y catedrático Felipe Uribe de Bedout ha diseñado en los últimos años algunos de los proyectos públicos más importantes que han ayudado a cambiarle la cara a la ciudad de manera determinante. Junto a un equipo de colaboradores, ganó el Premio Nacional de Arquitectura, por el pabellón de cremación del cementerio Campos de Paz y ha recibido premios internacionales por el diseño de la Plaza de los Pies Descalzos, la Puerta Urbana, el Parque de los Deseos y el Museo Interactivo.

Su nuevo aporte a la ciudad es un revolucionario volumen forrado en piedra y vidrio cimentado en medio de un histórico y deteriorado sector del centro de la ciudad. Allí, junto a la Plaza de la Luz diseñada por el arquitecto Juan Manuel Peláez, funciona desde hace un mes la nueva Biblioteca de las Empresas Públicas.

SEMANA habló con él para conocer su visión de esta nueva cara de Medellín.

SEMANA: ¿Por qué se construyen estos espacios públicos temáticos?

Felipe Uribe: Tenemos un problema histórico de convivencia, vivimos en una ciudad por naturaleza violenta donde todos buscamos protección. Además, tenemos un evidente déficit de espacios culturales y recreativos. La mayoría de colegios públicos están mal dotados y la juventud de estratos bajos tiene un limitadísimo acceso a campos deportivos y de recreación. Al juntar estos elementos, es lógico pensar en un proyecto de ciudad que eduque a través de sus edificios institucionales y el espacio público.

SEMANA: ¿Cómo ha recibido el público estos proyectos?

F.U.: En las obras que hemos inaugurado se presentan funciones de cine, conciertos y hasta desfiles de moda al aire libre. Las plazas y los edificios se convirtieron en escenarios de actividades masivas y pacíficas. Los nuevos proyectos públicos de Medellín no son espacios de paso, sino de permanencia; antes eran de contemplación y ahora son de participación.

Personalmente, creo en un espacio público con mayor sentido social. Por ejemplo, si usted suma cuánto le cuesta a una familia que vive en una comuna ir a cine, no le vale menos de 70.000 pesos, eso es casi la quinta parte de un salario mínimo. En el Parque de los Deseos, ubicado en una comuna del norte de la ciudad, pueden asistir completamente gratis y cómodos a ver películas al aire libre mientras se integran con sus vecinos y disfrutan del paisaje de la ciudad.

SEMANA: Esa es una forma de democratizar la infraestructura de la ciudad.

F.U.: Un sistema nefasto para cualquier ciudad es la división por estratos. El que nace en una comuna de Medellín queda estigmatizado para toda la vida, es como una marca moderna de esclavitud. Mi teoría es desarrollar proyectos que reduzcan esta segregación a través de intervenciones temáticas y culturales en zonas marginales como la biblioteca de la EPM, el Parque de los Deseos, el Museo Interactivo y la Plaza de los Pies Descalzos. Eso lleva a que cualquier habitante tenga que desplazarse hacia las comunas y al centro para ver las estrellas acostado en una plaza. La idea es reducir la fragmentación social con equipamientos distribuidos equitativamente en la ciudad.

SEMANA: En una escala más amplia, ¿como se podría mejorar la ciudad?

F.U.: En nuestra oficina tenemos un planteamiento que llamamos 'Estrategia Constelación'. Identificamos 64 equipamientos de alta calidad dispersos en la ronda del río Medellín, pero desarticulados entre sí. La idea es unirlos a través de andenes, ciclorrutas y plazas para confor un anillo central metropolitano. Por ejemplo, una persona que salga de la comuna nororiental puede tomar un bus o el metrocable hacia una línea del metro. En el recorrido a la Terminal del Sur puede detenerse en el aeropuerto, el Parque Juan Pablo II, la Plaza de Nutibara, la de los Pies Descalzos, la Universidad de Antioquia... Tenemos muchos espacios interesantes en la ciudad, ahora lo que debemos hacer es articularlos.

SEMANA: Hable de su último proyecto, la Biblioteca de las Empresas Públicas.

F.U.: El edificio está situado en el barrio Guayaquil, una zona comercialmente estratégica en el crecimiento de la ciudad a principios del siglo pasado. Este es un barrio tradicional ubicado en el centro, que cuenta con una amplia oferta de servicios como estaciones de metro y avenidas importantes. Sin embargo, sufrió un proceso constante de deterioro que lo convirtió en un sector dominado por la drogadicción y la prostitución. Queríamos sembrar una especie de semilla que se expandiera rápidamente y ayudara a recuperar el entorno.

SEMANA: ¿Qué opinión le merece la alta densificación de El Poblado y el suroriente de la ciudad?

F.U.: Medellín está creciendo para el lado que no es, el error más grande de la ciudad fue asumir que se debía extender hacia las laderas del suroriente porque esta es una zona difícil de dotar de vías y servicios. Antes, El Poblado era un barrio con edificios de cinco pisos que se perdían entre los árboles; ahora, la fórmula comercial es construir torres de 30 pisos con propietarios que se movilizan con un promedio de dos vehículos por apartamento. Eso es lo que está haciendo colapsar el suroriente de la ciudad.

Además, bajo la paranoia de la seguridad y la permisividad de las normas de planeación se multiplicaron grandes conjuntos cerrados que parecen islas dentro de la ciudad. Ni siquiera se aprovechó la estructura verde de la zona para construir parques lineales para trotar o caminar.

SEMANA: Entonces, ¿hacia dónde debe crecer la ciudad?

F.U.: Lo lógico es seguir el camino de la mayoría de ciudades desarrolladas del mundo, que es recuperar los antiguos sectores consolidados del centro. Por ejemplo, las zonas alrededor de la Plaza de Cisneros son manzanas de un solo piso destinadas al comercio. Allí se podría densificar con edificios de cinco pisos con locales en los primeros pisos y vivienda en las plantas superiores.

Tenemos una infraestructura construida que abandonamos para irnos a la periferia. Ciudades como Nueva York han recuperado sus antiguas zonas industriales al convertirlas en distritos culturales y de vivienda muy apetecidos. En Medellín construimos lofts en edificios nuevos mientras nadie voltea a mirar las antiguas zonas industriales.

SEMANA: ¿Qué proyecto público tiene ahora en su mesa de dibujo?

F.U.: Hasta ahora sólo ideas, muchas ideas.

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