cine

Los rompebodas

A punta de buenos personajes e ironías que dan en el blanco, esta comedia gringa convence incluso al más escéptico***


Título original: Wedding Crashers.
Año de producción: 2005.
Dirección: David Dobkin.
Actores: Owen Wilson, Vince Vaughn, Rachel McAdams, Isla Fisher, Christopher Walken, Jane Seymour, Bradley Cooper. El comienzo es estupendo. Seguimos a un par de mujeriegos cuarentones, John Beckwith y Jeremy Grey, mientras se dedican en cuerpo y alma a un hobby censurable: colarse en fiestas de matrimonio, hacerse pasar por parientes del novio o conocidos de la novia, para llevarse a la cama a alguna mujer abrumada por el significado de la ceremonia. Somos testigos del talento que tienen para engañar a las incautas, nos morimos de la risa ante lo mucho que disfrutan cada detalle del rito. Y al final de esa primera secuencia, editada a partir de los coros de un clásico del rock titulado Shout, nos damos cuenta de que John ha comenzado a sentirse vacío después de tantos años de conquistas tramposas. Quiere dejar atrás esa adolescencia que se empieza a ver ridícula. Daría la vida por enamorarse. Por eso, sólo por eso, acompañará a Jeremy a la última boda de la temporada: el casamiento de una de las tres hijas del secretario de hacienda de Estados Unidos. Los rompebodas no es una sorpresa. Sus dos actores principales, Owen Wilson y Vince Vaughn, hacen su trabajo tan bien como siempre. Su sentido del humor tipo La familia de mi novia, que disfraza de cinismo un elogio de los valores tradicionales, y sin problemas va de los juegos de palabras a las situaciones absurdas, la elevan sobre el promedio de las comedias gringas. Tal vez al final se preocupe demasiado por demostrar que no es una simple parodia (el último acto es menos natural, menos logrado), pero no importa, no arruina nada, porque para ese momento sus mejores chistes nos han dejado sin defensas.