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| 7/10/2000 12:00:00 AM

“Procuro no repetirme”

Autocrítico, perfeccionista y tildado como el maestro del relato corto, Augusto Monterroso recibirá el premio Príncipe de Asturias.

“Procuro no repetirme” “Procuro no repetirme”
Augusto Monterroso se le recuerda generalmente por haber escrito el relato más breve de la literatura universal: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Y aunque él dice no molestarse por eso, sin duda es una imagen muy simple a la hora de abordar su valiosa obra. Incluso, la virtud de desenvolverse en el relato corto, le ha permitido escribir muchas historias sencillas, de extensión similar a la del famoso cuento del dinosaurio y con igual contundencia. Es el caso del relato Fecundidad de su libro Movimiento perpetuo: “Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea”.

Augusto Monterroso, quien en octubre recibirá en España el premio Príncipe de Asturias en literatura, nació en Tegucigalpa, Honduras, pero su nacionalidad es guatemalteca. Desde muy joven asumió compromisos políticos que lo obligaron al exilio. Actualmente vive en México. Se ha hecho famoso por títulos como La oveja negra y demás fábulas, Movimiento perpetuo, Lo demás es silencio, La letra e: fragmentos de un diario. En el libroViaje al centro de la fábula responde a decenas de preguntas de importantes entrevistadores que él mismo eligió, presagiando tantas entrevistas a las que siempre tendrá que someterse. Y más con su nuevo reconocimiento, que se suma al Premio Nacional de Literatura de Guatemala, al Juan Rulfo y al Xavier Villaurrutia. SEMANA habló con él.



Semana: ¿Le molesta que lo encasillen por su cuento del dinosaurio?

Augusto Monterroso: No me molesta porque yo soy una persona agradecida con los lectores y si se refieren a un cuento mío, cualquiera que sea, pues lo agradezco mucho. Además eso no depende de mí.

Semana: En un cuento suyo el personaje central gana un premio y eso se le vuelve todo un lío. ¿Tiene algo contra los premios?

A.M.: No, cada quien reacciona diferente frente a los premios de acuerdo con su carácter. En el caso de este cuento ya está contado lo que sucede ahí. En el caso mío lo recibo con agradecimiento, júbilo, alegría, esperando, por cierto, que no me cambie mucho la vida. Los premios llamados importantes siempre traen secuelas.

Semana: En su obra en general hay mucha referencia a la literatura. En el libro en el que está trabajando, ‘Los buscadores de oro’, habla más de su vida. ¿Ha decidido cambiar a otros ámbitos literarios?

A.M.: He tratado durante toda mi vida de escritor de hacer de cada libro un nuevo experimento. Busco nuevos caminos, y espero haberlo logrado. No me he quedado en ningún género. Ni en cuentos, ni fábulas, ni ensayos. Finalmente estoy escribiendo este tomo de memorias que se llama Los buscadores de oro.

Semana: ¿Son memorias sobre algún período en especial de su vida?

A.M.: Es una obra que está planteada en tres etapas. La primera es de la infancia que la hice en Letra e: fragmentos de un diario. La segunda va a ser esta, dedicada a la adolescencia y primera juventud. Mi plan, si es que lo tengo, es que abarque desde los 15 ó 16 años hasta los 23, cuando salí de Guatemala.

Semana: En sus libros se percibe una visión pesimista de la condición humana, ¿es así?

A.M.: Los críticos se han apresurado en señalar que hay cierto pesimismo en lo que yo escribo y, con frecuencia, comparto esa idea. No se puede ser optimista cuando se contempla la situación de la humanidad, y no la humanidad de ahora sino la de siempre. Una de las razones para que yo sea pesimista es que leo con frecuencia libros de historia.

Semana: ¿Su perfeccionismo ni siquiera le permite volver a géneros que ya ha trabajado como la fábula?

A.M.: No, definitivamente. No me gusta repetirme ni siquiera dentro de los libros. Incluso en La oveja negra, que es un libro de fábulas, yo procuraba no repetirme. Mis fábulas no se parecen unas a otras, ni en la forma, ni en la longitud, ni en nada. Lo mismo pasa con los cuentos de Obras completas y otros cuentos, son muy diferentes entre sí. Siempre procuro no repetirme.

Semana: Entonces personajes suyos tan célebres como Eduardo Torres (‘Lo demás es silencio’) ¿tampoco revivirán en algún momento?

A.M.: De la misma forma que ya trabajé en ello ya no vuelvo por allí. Lo que sucede es que yo soy muy reacio a publicar y tardo mucho en decidirme en publicar un libro, significa que ya doy por bueno lo que ese libro va a contener y siendo además diferentes unos de otros, yo no tengo preferencia por ninguno. Ahora lo que más estoy trabajando son los ensayos. No ensayos académicos sino algo más personal, de contar lo que pienso y me está pasando...

Semana: ¿Como los ensayos de Montaigne?

A.M.: Ya quisiera yo hacerlos así...

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