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| 9/4/2000 12:00:00 AM

¿Quieres ser John Malkovich?

Una pesadilla sobre la posibilidad de convertirse en otro.

¿Quieres ser John Malkovich? ¿Quieres ser John Malkovich?
La primera película de Spike Jonze es una terrible pesadilla, y, como tal, sólo se entiende mientras se experimenta y nunca se tiene tiempo para interpretarla, porque, en medio de todo el absurdo, los hechos se suceden con una lógica indiscutible y una escena lleva a la otra como si se tratara de una precisa cadena de causas y de efectos.

No hay un segundo para respirar. Es Nueva York. Los tristes títeres de Craig Schwartz bailan en su profunda soledad y, en medio de su delicadeza de otros tiempos, vaticinan la aventura de su creador, un titiritero que ya no resiste más una vida protagonizada por el conformismo y la torpeza de su esposa, pero que, consciente de que más temprano que tarde hay que ganar dinero, consigue un trabajo en el archivo de una oficina que queda en el piso séptimo y medio de un edificio.

En el archivo, detrás de un par de muebles, Schwartz descubre una pequeña puerta, y si bien es cierto que quien cruza su umbral va a dar a la cabeza de John Malkovich, también lo es que 15 minutos después es lanzado contra la autopista de Nueva Jersey. No es mucho tiempo, pero, con la ayuda de su maquiavélica compañera de trabajo, el titiritero llega a la conclusión de que es suficiente como para cobrar la entrada —porque, para decir verdad, no es cualquier cabeza: es la del protagonista de Relaciones peligrosas, La muerte de un agente viajero y En la línea de fuego—, porque se hace mucho dinero a partir de las necesidades humanas y todos los hombres, en algún momento de la vida, queremos amanecer convertidos en otro.

¿Quieres ser John Malkovich? es una comedia oscura, inteligente, inolvidable. Es una antología de escenas —la danza de los títeres solitarios, la danza de Malkovich convertido en un títere, la danza del actor dentro de su propia cabeza— y de personajes que, a pesar de ellos mismos, no logran poner los pies sobre la tierra. Es una película auténtica que, sobre la base del genial guión de Charlie Kauffman, y por medio de la maravillosa actuación de sus cuatro protagonistas, le da paso a todo un mundo nuevo. Un mundo que, como tal, no puede interpretarse sino, como el de la propia realidad, experimentarse y compartirse.

Ese es, quizás, el mayor acierto de la historia. Por eso Spike Jonze y Charlie Kauffman han conseguido una excelente pesadilla. Porque, como La metamorfosis, de Franz Kafka, ¿Quieres ser John Malkovich? no se detiene en explicaciones no pedidas. Porque, como la pesadilla de Gregorio Samsa, la del titiritero y el actor no podría ser de otra manera.

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