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| 8/23/1982 12:00:00 AM

UN POETA EN PRISION

20 años de cárcel, 16 huelgas de hambre ¿Quién es Armando Valladares?

UN POETA EN PRISION UN POETA EN PRISION
Las cartas estremecieron la sede de la Cruz Roja en Ginebra. Venían dentro de tubos de dentífrico o escritas en páginas del periódico "Gramma". Un preso político cubano protestaba por no haber recibido la silla de ruedas enviada por la Cruz Roja, pese a que el gobierno aceptaba tenerla en su poder.
Era un episodio más dentro de la historia de Armando Valladares, un Hubert Matos de segunda línea que poco a poco está convirtiéndose en leyenda, desde que poemas y testimonios suyos han logrado llegar al exterior, clandestinamente remitidos desde la cárcel donde desde 1960 paga una condena de treinta años.
El origen de su condena es confuso. Valladares, entonces estudiante de derecho de 24 años, fue detenido en compañía de 16 personas más el 27 de diciembre de 1960. Según su esposa y exilados cubanos que lo conocieron entonces, el suyo habría sido esencialmente un delito de opinión, en la medida que Valladares, católico, manifestaba desacuerdo por la orientación comunista que estaba tomando entonces la revolución cubana. Los organismos de seguridad que lo detuvieron lo acusaron de guardar bombas y otros elementos explosivos, presumiblemente destinados a actos terroristas. En virtud de esta acusación, fue condenado a treinta años de cárcel.
En la cárcel, otro detenido, el frances Pierre Golendorf, que hoy vive en París, lo conoció de cerca. Golendorf es un fotógrafo comunista (sigue siéndolo, a pesar de todo), que viajó voluntariamente a Cuba para trabajar en favor de la revolución.
Casado con una obrera cubana, de color, la realidad, al parecer, no pareció corresponder a sus esperanzas. Todas sus observaciones críticas sobre comportamientos burocráticos, favoritismos y privilegios, los fue consignando en un diario. Tuvo la mala suerte de que por aquella época K.S. Karol y el profesor René Dumont, ambos residentes en París, escribieran dos libros con anotaciones críticas sobre aspectos de la revolución. Temiendo que Golendorf preparara una obra similar, su diario fue fotografiado por agentes de la seguridad. El francés fue detenido y tras un inútil intento de que firmara una especie de confesión declarándose contrarrevolucionario, fue condenado a 10 años de cárcel como agente de la CIA. Tres años después, por gestiones del gobierno francés y aun del propio partido comunista de aquel país, fue liberado.
En la cárcel de la Cabaña, entre el comunista y el católico Valladares se estableció una singular y polémica amistad, dados sus credos opuestos.
Fue Golendorf el que conoció los primeros poemas de su compañero de prisión. Cuando salió libre, entró en contacto con la esposa de Valladares Marta. Los dos se habían conocido años atrás en septiembre de 1961, cuando Marta visitaba en la cárcel a su padre, también detenido. A través de visitas espaciadas, cada siete u ocho meses, nació una relación muy profunda. El matrimonio se efectuó en la oficina del director de la cárcel, en 1969. A ella le habían permitido escribirle cuantas cartas quisiera, pero él sólo podía contestar una vez por mes. Desde el día de su matrimonio, nunca volvieron a verse.
Exilada en Miami, la esposa de Valladares, en asocio con Golendorf se ha convertido en la mejor abogada del prisionero. No sólo ha tomado contacto con organizaciones como Amnistía Internacional, sino que además ha recopilado los poemas que Armando Valladares, por diversos medios, utilizando a veces cajas de fósforos, le hace llegar.
Su acción no ha quedado sin eco. El conocido columnista norteamericano Jack Anderson se refirió a Valladares, en el "Washington Post" del quince de febrero pasado, como a un "gigante moral", que ha pasado la mitad de sus 44 años agonizando en la prisión Combinado del Este, con asma crónica y confinado a una silla de ruedas desde 1974. Naturalmente, el gobierno cubano ha difundido su propia versión acerca de Valladares (ver recuadro).
A partir de una larga huelga de hambre (ha hecho 16 en la cárcel), Valladares quedó semiparalizado. La falta de alimentos le habría provocado una "polineuritis". Los médicos cubanos alegan, sin embargo, que Valladares sólo estuvo temporalmente paralizado y se recuperó a raíz de un tratamiento médico.
Sea cual fuere la verdad, la seccional holandesa de Amnistía Internacional gestionó eon el gobierno cubano la entrega de una silla de ruedas a Valladares, donada por la Cruz Roja de Ginebra.
Al pareeer, la silla sufrió un largo periplo antes de llegar a poder de Valladares. Según la carta que estremeció a la Cruz Roja, sacada clandestinamente de la cárcel, la madre de Valladares habría sido presionada "para que firmara una declaración donando la silla al gobierno cubano, pues fue remitida a mi hogar a nombre de ella... Inclusive fue amenzada en el sentido de que si continuaba reclamando la silla, eso sería considerado como una actividad política contra el gobierno"
Finalmente, Valladares recibió su silla de ruedas, y fue objeto de un tratamiento médico que le permitió caminar --en barras paralelas-- bajo supervisión médica. Después, cuando publicaron sus primeros escritos en el extranjero, el tratamiento habría sido suspendido. Fue confinado a una celda individual, desde donde ha tenido contactos indirectos con varios extranjeros presos transitoriamente en el mismo centro carcelario de Combinado Este. Uno de ellos es Ramón Ramudo Pernás, un español nacionalizado sueco, que fue a dar a las celdas de castigo por una nimiedad. Allí se encontró con los mensajes que le enviaba Valladares, escritos con fósforos sobre papel higiénico, con tinta hecha de jabón y cenizas. Ramudo sacó mucho material escrito por Valladares, al ser liberado, pocas semanas después.
"El 8 de abril me lanzaron a uno de estos calabozos, con silla de ruedas y todo" (julio 5 de 1981)...me exigen una carta pública renegando de mis libros, mis ideas y amigos... mi respuesta fue publicar el segundo libro, cuando eso ya caminaba yo en las paralelas y me quitaron el tratamiento y me devolvieron a la prisión, estaba incomunicado en el hospital Frank País..." (Carta sin fecha, posterior a julio del 81).
Estos son fragmentos de los escritos dirigidos a Ramudo y a algunos senadores norteamericanos, desde la prisión. Valladares ha podido escribir libremente --aunque no enviar las cartas-- cuando está fuera de las celdas de castigo. Dentro de ellas, debe recurrir al jabón y los fósforos.
"España tiene 30 millones de habitantes, si no falla mi memoria, y este año tenía 19 mil presos comunes. Ahora, sólo aquí en el Combinado había 13 mil, y Cuba tiene nueve millones de habitantes" escribe a su amigo Ramudo.
Valladares se hizo poeta en la cárcel. Se hizo figura política entre rejas, y según dice claramente, no espera salir de ellas: "Creo que voy a morir preso" Ahora, sale su primer volumen de poemas, después de que la editorial Playor de Madrid dió a luz "Desde mi silla de ruedas".
Sean cuales fueren las razones de la prisión de Valladares, su tremenda lucha desde la cárcel lo convierte en una figura importante. Importante porque su producción poética es excepcional y nacida en la prisión, y porque, individualmente, él representa un caso extremo de tenacidad. Su esposa, vive actualmente en Miami.
Recibe cajas de fósforos románticamente decoradas por Valladares, enviadas a Florida por el correo de brujas de la cárcel. Y no pierde la esperanza de volver a verlo porque sabe que Huber Matos salió al cumplir su condena de veinte años, y los veinticinco años de Valladares ya no están lejos. -

LE CRECERAN LAS ALAS
Le crecerán alas algún día
a mi silla de ruedas
podré volar sobre los parques
alfombrados de niños y violetas.

Será mi silla un sueño alado
sin la obsesión enajenante de las rejas
y podrá escalar el arco iris
y descender por la montaña quieta.

Será mi silla un sueño sin pupila
una golondrina metálica sin tierra.

SITIADA SIN ESPERANZA
Quieren aplastarme estas bóvedas
y aquellas alambradas
marcan mi carne nuevamente
como si no lo hubieran hecho nunca
como si no supieran que yo
hace años
estrené mi terror de siempre
que ha envejecido y muerto
entre angustias y bayonetas
sin pan y sin mañana
con el hambre en los huesos
con el miedo en la sangre
y la esperanza en un rincón.

EL PUNTO DE VISTA CASTRISTA
Para La Habana, este caso es sólo el más reciente artilugio creado por los enemigos de la revolución.
El punto de vista oficial sobre el caso Valladares, expresado en artículos recogidos por la agencia oficial "Prensa Latina", por "Intercontinental Press", (un periódico castrista editado en inglés) e inclusive por el periodista español José A. Pagés, de la revista española "Interviú", se apoya en las siguientes afirmaciones.
1) Valladares no tomó parte en la lucha contra Batista. Al contrario, habría sido miembro de la policía de aquel régimen dictatorial, desde octubre de 1957. Sin haber sufrido represalias por sus actuaciones en dicho cuerpo, habría trabajado después como vendedor de perfumes y luego como empleado del Ministerio de Comunicaciones.
2) Valladares fue arrestado por actividades terroristas. La policía había encontrado en su casa armas, municiones, dinamita y otros explosivos, así como material para hacer bombas.
3) Después de haber sido enjuiciado, Valladares fue sentenciado a 30 años de prisión. En marzo de 1973 le fueron rebajados cinco años de cárcél. Oliverio Obregón, jefe del grupo de Valladares, condenado también a 30 años fue puesto en libertad por buena conducta, en noviembre de 1979.
4) Valladares no está paralizado. Debido a las numerosas huelgas de hambre emprendidas en la cárcel, ha tenido una deficiencia "polineuropática" que le ha impedido caminar normalmente. Habría sido atendido en el hospital Frank País, de La Habana. Los médicos habrían logrado rahabilitarlo rápidamente, con base en dosis de vitaminas, fisioterapia intensiva y una dieta alta en vitaminas.
5) Armando Valladares no escribía versos antes de ser enviado a la cárcel. Su delito no fue de opinión. La explotación de su caso sería atribuible a una campaña interesada de la prensa capitalista.

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