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| 6/16/1986 12:00:00 AM

BRASIL

UNA CAMISETA MAGICA

BRASIL BRASIL
Brasil es el único país que nunca ha faltado al Mundial. Semejante historial lo sitúa en lugar de privilegio en cualquier pronóstico, aun sin conocer las condiciones actuales de sus jugadores. Campeones mundiales en tres ocasiones (incluyendo la edición que se disputó en México en 1970), los brasileños cuentan con el apoyo incondicional del pueblo mexicano, particularmente el de Guadalajara, donde tendrá que disputar la primera ronda.
Pero aunque van a jugar casi como locales, son múltiples los problemas que afrontan los dirigidos de Telé Santana. La decisión de escogencia de técnico en enero pasado fue el primer eslabón de toda una cadena de torpezas que tiene al seleccionado al borde del colapso. Santana es un director técnico muy capaz --eso está fuera de duda-- pero tras su designación, hubo tantas maniobras políticas, que el descontento fue general. Fue tal la zozobra (y lo es aún), que Mario Lobo Zagalo (campeón en el 70), a menos de 10 días del primer partido en el Mundial, está haciendo una lista alterna "por si acaso Santana renuncia". Esta incertidumbre permanente es poco saludable para los jugadores.
Pero si en la parte directiva se ven verdaderas tormentas, por otro lado los futbolistas no han colaborado realmente. Una noche, Renato y Leandro llegaron bastante más tarde de lo que la concentración permitía y fueron amonestados. Días después, Renato era excluido, junto con otros cuatro jugadores, de la lista definitiva de los 22 que iban al Mundial.
Hasta ahí la noticia carecía realmente de interés, pues Renato no era uno de los "imprescindibles". Pero días más tarde pasó lo que no se podía prever: Leandro, éste sí vital en el esquema brasileño, renunciaba a la selección, porque creía que la salida de Renato del equipo era enteramente culpa suya.
Por si fuera poco, Zico, pilar de mediocampo carioca, está lesionado con pocas posibilidades de recuperar se en un 100% para el primer partido, que será el 1° de junio frente a España. Lesiones, retiros, arrepentimientos, acusaciones; todo esto forma un coctel explosivo para el mejor equipo de Suramérica.
Un vistazo al seleccionado de hace cuatro años (que es la base del actual), muestra un conjunto vigoroso y completo, que tenía todo para ser campeón. Para muchos, fue el mejor en España. Ahora, la base estará e México (con cuatro años más encima), y con el aporte de algunos pocos valores jóvenes.
Pero a pesar de todo ese caos, el talento natural de sus jugadores le permite a Brasil toda esa desorganización. Brasil es casi local en México y ese es su punto a favor. Los aficionados esperan que los once jugadores se pongan esa camiseta amarilla, que es casi mágica, y sepan lo que deben hacer...

ITALIA
Más inspiración que trabajo
Italia llega a México como campeón mundial. Este factor lo incluye dentro de los equipos favoritos, pero en cuanto a juego, no le otorga ninguna ventaja.
En 1982, cuando los italianos se consagraban campeones mundiales por tercera vez en su historia, habían jugado una de sus peores temporadas. Llegaban al evento español sin haber podido ganar ni siquiera los partidos amistosos de preparación. Las críticas sobre el seleccionador Enzo Bearzot llovieron. Aun la primera fase de ese Mundial fue catastrófica para los italianos, clasificando sin triunfos, y superando sólo por diferencia de goles a Camerún.
Y de un momento a otro, la resúrrección. Una victoria frente a Argentina, y luego un histórico 3-2 frente a los archifavoritos del Brasil. El milagro se había conseguido, e Italia iba por el tricampeonato. Todo este preámbulo nos señala que los azzurri son uno de los cuadros más irregulares dentro de los de primera línea en el fútbol mundial. Y por eso mismo, cualquier cosa puede pasar con ellos.
Este año llegan a México con el mismo seleccionador Bearzot, blanco de las mismas criticas que recibe desde hace ocho años, pero sin algunas de sus más importantes figuras. Se puede lamentar, para empezar, a Dino Zoff, ese golero de una seguridad pasmosa, que defendió el arco de la selección hasta más allá de los 40 años de edad.
Por tradición, Italia ha tenido siempre férreas y sólidas defensas. Este año será igual. Más dudas existen sobre el mediocampo y la delantera, donde el goleador de la edición pasada, Paolo Rossi, no parece encontrar el nivel adecuado para ajustarse al armado del equipo.
Este panorama no da muchas esperanzas al combinado italiano. Hay otro factor muy interesante que tiene que ver con estados anímicos después de vencer en un mundial. Sólo Brasil en el 62 y la propia Italia en el 38 han logrado repetir 4 años después de haber campeonado. Esto parece deberse a que ganar un campeonato mundial demanda una dosis extraordinaria de esfuerzo, y una vez logrado, la generación de futbolistas que lo hace, ya no encuentra él aliciente necesario para intentar repetir.
Así ha sucedido con Brasil del 62, Inglaterra del 66, Brasil del 70, Alemania del 74, Argentina del 78. ¿Pasará lo mismo con Italia del 82?

ARGENTINA
El fantasma de Menotti
En Argentina, donde cada aficionado es un técnico en potencia, el trabajo del seleccionador Carlos Salvador Bilardo no ha sido fácil. Peleas diarias con los aficionados, con la prensa, con los jugadores, hacen de esta formación, un nido permanente de discordias.
Además, Bilardo es perseguido por el "fantasma" de César Luis Menotti, quien llevó a su primero y único título a la Selección Argentina. Actualmente, con pocos de los jugadores que integraron aquella selección, Bilardo parece negarse sistemáticamente a alinear elementos que trabajaron con Menotti. Esta especie de "purga" ha ocasionado más de un comentario fuera de tono dentro de la selección, y las continuas recriminaciones al interior del país adquieren la categoría de presagio frente al torneo mexicano. Independientemente de todo esto los argentinos tienen buenas estrellas, pero no se puede decir que el equipo sea homogéneo Sin ir más lejos, la posición de arquero presenta grandes problemas, al haberse negado Bilardo a convocar a Matildo Ubaldo Fillol (de la era Menotti), hombre veterano y de gran experiencia. En su reemplazo, fueron llamados Nery Pumpido y Luis Islas, éste último un muchacho de 20 años, muy hablador y creador permanente de discordias dentro de la selección.
La defensa no es muy fuerte, lo que nunca ha preocupado demasiado a los albicelestes, confiados en la potencia de su delantera. Pero en esta ocasión no olvidan que Bilardo es un furibundo promotor de los esquemas defensivos. Atrás, hombres como Ruggeri o Clausen, no parecen ofrecer la confianza necesaria.
En el centro de la cancha, parte del problema está resuelto con Maradona. Este jugador de 25 años es capaz, gracias a su genialidad, de desnivelar, a favor de su equipo, un partido. En el Mundial pasado fue expulsado tras una agresión a Falcao del Brasil, y a raíz de su juego malintencionado y sus bravuconadas, le llovieron las críticas. Este año, Maradona parece dispuesto a reivindicarse y demostrarle al mundo que él es el mejor. La duda es si será capaz, por su cuenta, de darle a su selección todo el impulso que necesita.
En el ataque, Bilardo ha prescindido de dos jugadores que pueden ser básicos: Juan Barbas (juega en Italia) y Ricardo Gareca, del América de Cali. Cuenta naturalmente, con algunos como Valdano (del Real Madrid) que le pueden dar categoría, aunque los hinchas gauchos son algo escépticos al respecto.
Argentina no parte realmente en el "grupo de los elegidos", pero es importante reseñarlo por su amplia tradición. ¿Qué va a hacer en México? Difícil saberlo. Su juego será efectivo sólo en la medida en que cada una de sus individualidades responda en el momento preciso. Mientras tanto, Bilardo debe estar cruzando los dedos.

ALEMANIA OCCIDENTAL
Un kaiser en apuros
Muchos aficionados recuerdan a Franz Beckenbauer, como gran timonel de Alemania en los mundiales del 70 y el 74. En aquel tiempo la elegancia del "Kaiser", como era llamado, y un poder de liderazgo fuera de lo común, lo hicieron insustituible como jugador.
Pero del líder-jugador al líder-entrenador, hay un largo trecho. Beckenbauer ha descubierto que una selección alemana, ejemplo asombroso de continuidad, donde los entrenadores han durado siempre 10 y hasta 20 años, es algo que exige mucho más que un nombre de grata recordación para la hinchada.
Coincidiendo con varias de las selecciones colegas, los alemanes tienen una verdadera epidemia de lesiones en hombres de importancia real dentro del armado. Por citar sólo dos, hay que señalar a Ruddy Voeller y Pierre Littbarski, brillantes y habilidosos mediocampistas.
Beckenbauer confía en la efectividad del ataque de su astro Karl-Heinz Rummenige, quien juega en el fútbol italiano, y es una mezcla equilibrada de fuerza y talento. Rummenige fracasó rotundamente en España, donde --como punto a su favor-- podemos señalar que jugó mucho tiempo lesionado. Este podría ser el año de su revancha, sobre todo si se tiene en cuenta que es su última oportunidad.
El dolor de cabeza parece radicar en el mediocampo, donde Beckenbauer no ha encontrado al hombre hábil que pueda conducir este equipo. En fin, el hombre sí existe pero se muestra renuente a formar parte del seleccionado. Su nombre: Bernd Schuster.
Schuster, jugador del Barcelona de España, ha tenido desde hace muchos años una disputa irreconciliable con Beckenbauer. Desde que éste era jugador, Schuster había prometido no actuar en equipos donde formara el "Kaiser".
De todos modos, Alemania no puede faltar en los pronósticos. Es un cuadro fuerte que, aunque carezca de individualidades, sabe pararse en bloque y crear situaciones de peligro en el arco adversario. Sin embargo, para un Mundial tan duro, es difícil dejar por fuera a un jugador incluido en el club de imprescindibles. Algunos han hablado de convencer a Schuster.
¿Será posible?

FRANCIA
El menos europeo de los europeos
Nadie podrá olvidar esa semifinal de 1982. Francia había superado una fase previa bastante floja, dejaba en el camino a Austria e Irlanda del Norte, y llegaba a enfrentar a Alemania Occidental. El escollo era difícil, y sin embargo, los franceses sabían que podían llegar a la final.
Luego de un marcador de 1-1 en los 90 minutos reglamentarios, se juegan los 30 adicionales y Francia, en medio del estupor general, logra dos goles rápidos, colocándose a un paso de la final. Con todo a su favor, los alemanes realizan sus cambios. El "tanque" Fisher, suplente de discreto nivel, entra al terreno. Primero el 3-2, y luego Fisher iguala: 3-3. Los pénales le dan el paso a la final a Alemania, en el episodio más dramático del certamen español.
Recordar ese partido es una forma de rendir un pequeño homenaje al fútbol del que todos se enamoraron en España. Ahora, cuatro años más tarde, con otro técnico (Henri Michel, en vez del legendario Michel Hidalgo), los galos han buscado hasta lo imposible conservar ese fútbol hermoso que se aplaudió a morir en España.
Y es que detrás de ese fútbol preciosista y de toque rápido, se esconde un moderno y eficaz equipo, que ha logrado batir a los mejores. Con Platini como eje, Francia sabe que tiene en su actual seleccionado, una generación privilegiada, que le puede brindar su primer título mundial.
El trabajo de este seleccionado ha sido metódico y cuidadoso, a pesar de que tuvieron grandes problemas para clasificarse, y sólo hasta el último partido pudieron acceder a México, cuando ya los búlgaros (primeros de su grupo eleminatorio) tenían meses de haber logrado el tiquete.
Los franceses no olvidan que esta será la última presentación para muchos jugadores, incluyendo la estrella Platini, que para el próximo Mundial estará ya demasiado viejo.
El técnico Michel insiste en que Platini no es el único factor desequilibrante que tiene. Sabe que en Giresse y Tigana, dos hombres menudos y de extraordinaria habilidad, pueden reemplazar a Platini, en caso de que falte. Y así lo demostró venciendo a los argentinos en el Parque de los Príncipes hace algunas semanas. En la parte defensiva, Maxime Bossis es una garantía de que el golero Batts estará bien protegido.
Francia llega al Mundial con el cariño de los europeos (es uno de los suyos) y el aprecio de los latinos, que ven en el ejemplo francés, una reivindicación de lo que ellos han venido haciendo por años.

DINAMARCA
El equipo de los "mercenarios"
Algunos equipos deben preocuparse por repatriar a ciertos jugadores que actúan en el extranjero. Dinamarca debe repatriarlos a todos.
Este singular problema que se le planteó al técnico Sepp Piontek, fue resuelto mediante la aceptación del hecho de que todos los jugadores daneses de categoría actúan en el extranjero, y de que por lo tanto, había que adaptarse a esta circunstancia.
Una vez asumido este hecho, era cuestión de idear un mecanismo por medio del cual, cada vez que hubiera competencias, se citaban jugadores para que vinieran de Inglaterra, Alemania, España o Italia. Unos pocos entrenamientos con objetivos muy concretos, y a competir.
Esta situación sui generis se debe al estricto control que se ejerció siempre en el fútbol danés sobre el profesionalismo. Con esquemas muy estrictos, el balompié de este país sólo admitía a los jugadores aficionados. Los que querían dedicarse al profesionalismo, tuvieron que emigrar para buscar mejores horizontes.
Hace cuatro años, se cambió la legislación, convirtiéndola en algo más elástico, pero aun el fútbol danés de consumo interno es uno de los más débiles de Europa. Y el seleccionador Piontek ha debido recurrir a su grupo de "mercenarios" para que resuelva los problemas de la selección.
Hace dos años apenas el nombre de Dinamarca comenzó a tomar alguna fuerza. Fue durante la Eurocopa donde mostraron un fútbol de extrema solidez. Allí fueron eliminados por los franceses, no sin antes haber opuesto una tenaz resistencia, con un sistema de juego que descrestó a más de uno.
Posteriormente, el trabajo se dirigió a conseguir la clasificación para el Mundial. Las eliminatorias fueron impecables, y los daneses sobrepasaron un grupo donde también se encontraban Rusia, Irlanda, Suiza y Noruega. Una vez superada esta etapa, resta el Mundial, adonde los daneses llegan por primera vez en toda su historia. Los aficionados al fútbol no pueden dejar de comparar a Dinamarca con Holanda del 74, selección inexperta, que a la postre consiguió el subcampeonato y sentó algunos precedentes tácticos.
Uno de los problemas difíciles que tendrá Dinamarca, será el de la altura, puesto que basan buena parte de su juego en la velocidad y esta, que funciona maravillosamente al nivel del mar, está por probarse en las alturas aztecas.
Su entrenador también se queja de que no puede disponer del tiempo suficiente de sus jugadores, pero en eso es poco lo que puede hacerse. Si uno quiere jugar con figuras que actúan en varios puntos del mundo, tiene que atenerse a las reglas del juego.

HUNGRIA
Fútbol latino, tras la Cortina
Si el nombre de Hungría no aparece más frecuentemente en las apuestas y pronósticos de los aficionados, es tal vez porque el fútbol que se practica en los países socialistas tiende a identificarse con un modelo de juego esquemático y fuerte, de cuidado, pero no decisivo.
Esta idea puede ser válida, pero no impide que Polonia haya obtenido el tercer lugar en los últimos dos mundiales, y que en México estén cuatro combinados de esta zona, la Unión Soviética, Polonia, Bulgaria y Hungría, todos con un potencial impresionante.
De ellos, son los húngaros --inclusive por encima de los respetados polacos-- quienes acaparan gran atención en Occidente. Aunque sus participaciones últimas no les han permitido clasificarse siquiera entre los ocho primeros, lo cierto es que el lento proceso impulsado por su entrenador George Mezzey, ha convertido el tradicional juego fuerte de los húngaros en un dúctil sistema donde se combina la fuerza con un elegante manejo de balón, muy latino. Los magiares han hecho de su equipo una máquina que "funciona como un reloj", donde los jugadores han dejado de ser esos monstruos impasables y torpes, para convertirse en hábiles manejado res de balón, que logran gambetas increíbles o pases al vacío que evocan el mejor estilo brasileño.
Demasiado bueno para ser verdad, se puede pensar. Pero eso es precisamente lo que este equipo ha querido hacer: un trabajo sostenido que les permita llegar a México con la técnica y la preparación suficientes para lograr su objetivo.
Algunas nubes ensombrecen sin embargo el halagador panorama húngaro: su máxima figura, el centrocampista Tbor Nylasy, está lesionado, y los médicos no están seguros de que se recupere para el Mundial. Mientras tanto la dirección húngara prepara las variantes.
Hungría será rival de cuidado, a pesar de que le toca un grupo bastante duro con Francia, Rusia y la débil pero enredadora Canadá.

POLONIA
Selección fría y eficaz
Basta ver los resultados de Polonia en los últimos tres mundiales. En Alemania 1974 fueron terceros, luego de un soberbio recorrido que por poco los deja en la final. Van a Argentina y repiten su tercer lugar. En España, son detenidos en semifinal por Italia y son terceros una vez más.
En su era moderna ( 1974, 1978, 1982), los polacos siempre han sido turceros. De ahí que surja de inmediato una pregunta: ¿no son capaces de llegar más lejos?
En España parecen haber mostrado ciertas limitaciones, sobre todo en cuanto tiene que ver con la defensa. Adelante, Gregory Lato, un veterano y talentoso puntero, resolvió muchos de los problemas planteados. Hoy, Lato ya no está, y el eje del equipo es el fuerte Zgibiew Boniek, quien juega regularmente en el Roma de Italia. Boniek es tan importante en el esquema de su equipo, que el seleccionador Antoni Perchniczek ha decidido utilizarlo sin puesto fijo en el campo, para que simplemente "haga lo que le parezca".
Este sistema es muy curioso en un cuadro de un país socialista, donde el trabajo colectivo y previamente esquematizado, juega papel fundamental. De esta manera, los polacos cuentan demasiado con este hombre, y cualquier falla suya podría acarrearles graves problemas.
Pero por otro lado, Polonia es uno de los combinados que más cuidado le ha prestado a la cuestión de la altura, preparándose con grupos de científicos para buscar contrarrestar la acción de ésta en el sistema de juego. En su primera ronda (frente a Inglaterra, Marruecos y Portugal), tendrán como sede Monterrey, donde no se les presentará este problema. Pero desde ya, cuentan con pasar a la siguiente ronda. De eso no tienen la menor duda. Y en ella, la altura puede llegar a decidir un partido.


MEXICO
Las ventajas de ser anfitrión
No se puede decir que México sea un país sin tradición en los mundiales. Ha participado en casi todas las ediciones del certamen en virtud de su condición geográfica que le permite eliminarse con los equipos centroamericanos, generalmente débiles.
Otra cosa es que en el Mundial le vaya bien. Sus resultados han sido bien discretos, y solamente en el 70 (cuando también jugaba en casa), logró un paso a los cuartos de final, donde cayó estrepitosamente ante Italia por 4-1.
Para 1986, México ha preparado con gran esmero el trabajo de su equipo, que le ha sido confiado al yugoslavo Bora Milutinovic, seleccionador amante del trabajo fuerte. Milutinovic ha logrado imprimirle al equipo una gran dosis de fuerza y --más que todo-- de estado físico, que lo convierten en rival peligroso. El factor estado físico puede ser particularmente importante en encuentros en Ciudad de México, donde la altura disminuye el rendimiento de los adversarios.
Siendo un equipo sin grandes individualidades, confía demasiado en el trabajo que pueda efectuar el centroatacante Hugo Sánchez, jugador del Real Madrid de España. La dependencia casi obsesiva del trabajo de este jugador, puede ser perjudicial, si éste no logra estar a tono para los partidos.
Milutinovic afirma que otros de sus jugadores, como en el caso de Tomás Boy o Juan Manuel Negrete, sonarán más que el mismo Sánchez. Falta ver si toda esta fuerza que ha adquirido el equipo mexicano, y que lo llevó a derrotar a Alemania Occidental en un juego amistoso hace menos de tres meses, será suficiente para superar a cuadros que plantean partidos con astucias y picardía.
Pero por lo pronto, México tendrá a su favor dos factores, aun antes de entrar al gramado para sus partidos: primero, un público ferviente, dispuesto a apoyarlo en cada segundo de sus compromisos. Y en segundo lugar, una primera ronda relativamente fácil, donde están incluidos como rivales Paraguay, Irak y Bélgica, ninguno de los tres con mayores pergaminos. No hay duda de que si a los mexicanos les hubieran permitido elegir a sus adversarios de grupo, hubieran escogido precisamente a esos.

ESPAÑA
¿La sorpresa?
Es cierto: España perdió su oportunidad hace cuatro años, cuando era local. Si no pudo en aquella ocasión, ¿qué se puede esperar ahora? Buena pregunta. Equipo extraño éste de España. En 1982 jugaron en Sevilla, donde la gente los animó a morir, tuvieron un grupo muy fácil (Honduras, Irlanda del Norte y Yugoslavia), y aun necesitaron la complicidad de los árbitros para pasar raspando la primera ronda. Llegan a la segunda, y se quedan sin pena ni gloria. El desastre.
Pasan dos años, y van a la Copa Europea. Llegan sorpresivamente a la final, por encima de Dinamarca y Alemania. España parece resurgir.
En 1985 la selección juvenil va con un equipo mediocre al Mundial de esta categoría. Llegan a la final, luego de eliminar a los archifavoritos soviéticos.
La mejor manera de definir a España es que es un equipo de casta. Sabe golpear en determinados momentos, y hacerlo duro.
Para el Mundial 86, los hispanos han tomado las cosas con mucha seriedad, sabiendo además que en su grupo irá Brasil. No es algo que les preocupe demasiado, segun ha comentado el experimentado entrenador Miguel Muñoz, de 63 años. Tal vez esta falta de preocupación se deba a que no pretende competir realmente con Brasil, sino con los dos restantes combinados del grupo, Argelia e Irlanda del Norte.
España es absolutamente impredecible: tanto pueden jugar bien como hacer una presentación catastrófica. Tienen a su favor, eso sí, el hecho de que cuando necesitan un resultado, lo luchan a morir. Esta característica de entrega permanente, lo convierte en
rival de cuidado. Su irregularidad es extensiva a gran parte de sus jugadores, entre ellos, el golero Arconada, capaz de espectaculares atajadas o de dejarse hacer goles especialmente infantiles.
Es cierto que el respaldo de su afición les hará falta. Pero también lo es que se sentirán menos presionados que en el 82. Todo esto, sumado a que se asume que España no tendrá, al parecer, problemas para superar la primera ronda, puede ser el anticipo de una sorpresa.

EDICIÓN 1893

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Gobierno de Duque: un despegue con ventarrón

El llamado de Duque por la unidad del país fue empañado por el beligerante discurso del presidente del Senado. ¿Puede esto afectar la gobernabilidad del nuevo mandatario? Análisis de SEMANA.

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