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| 5/7/2001 12:00:00 AM

Como los buenos vinos

Cuando más se habla de la renovación en el tenis mundial Andre Agassi sigue acumulando triunfos y se niega a dejar de ser el mejor del mundo.

Como los buenos vinos Como los buenos vinos
Durante la Copa Ericsson de Miami todas las expectativas estaban centradas en lo que pudieran hacer Andy Roddick y Jan Michael Gampbill, los jóvenes tenistas estadounidenses llamados a encabezar la renovación de la gloriosa generación norteamericana de Pete Sampras, Andre Agassi, Michael Chang y Todd Martin.

Y no defraudaron. Andy Roddick, de 18 años, se dio el lujo de despachar en primera ronda al chileno Marcelo Ríos y, en tercera ronda, al gran favorito Pete Sampras. Roddick recibió toda clase de elogios mientras que Gampbill, de 23 años, no se quedó atrás y llegó a la final del torneo.

Sin embargo, y a pesar de la euforia de la prensa especializada, el campeón fue el veterano Andre Agassi. Una victoria más en el extenso palmarés del actual número uno del mundo. “Sé que en el circuito hay nuevos talentos que serán grandes pero para ello tienen que ganarse su lugar en la historia del tenis”, comentó el deportista luego de recibir el trofeo.

Su actitud ganadora deja entrever que la renovación que exigen algunos expertos no será tan rápida como se quisiera. En la última rueda de prensa del torneo alguien le preguntó por qué mientras más pasan los años mejor está jugando al tenis, y Agassi sonrió y respondió: “Porque cada vez quiero más lo que hago. Para mí este deporte lo es todo. No es una especie de esclavitud como la han asumido muchos tenistas”.

Su entrenador agregó que para los nuevos competidores buena parte de su preparación está enfocada en la potencia de su saque, mientras que Agassi, consciente de que éste no es su mejor golpe, sigue mejorando su devolución, su drive y su revés. De allí que su juego mantenga ese aire clásico que tanto añoran los espectadores del tenis actual

Muy pocas veces Agassi se anota ases a su favor y sus puntos ganadores son más producto de su juego de fondo y de la variedad en los argumentos dentro de la cancha. “El acostumbra a jugar dos o tres pelotas cruzadas y en el cuarto o quinto golpe suelta una derecha o un revés paralelo que siempre serán un dolor de cabeza”, comentó Patrick Rafter en el pasado Abierto de Australia donde salió derrotado por el norteamericano en semifinales.

Agassi no se cansa de ganar. En enero pasado se adjudicó por tercera vez en su carrera el Abierto de Australia. Es el único tenista de los últimos 25 años que se ha dado el gusto de ganar los cuatro torneos de Grand Slam, hazaña que comparte con cuatro figuras del pasado remoto del tenis (Rod Laver, Roy Emerson, Fred Perry y Don Budge), mientras que Sampras nunca ha podido imponerse en la cancha de arcilla del torneo Roland Garros en Francia y Gustavo Kuerten, número 1 del mundo en la temporada pasada, sigue sin demostrar su poderío en pistas rápidas y en el césped de Wimbledom.

Lo paradójico de Agassi es que su carrera estuvo a punto de terminar en 1997 cuando cerró la temporada en la posición 122 del escalafón mundial. Incluso en ese mismo año llegó a estar por debajo de los primeros 150 jugadores. El pésimo estado de su relación con Brooke Shields y su desmotivación en la cancha llevaron a pensar que su carrera había entrado en la recta final.

No obstante su recuperación sorprendió al mundo entero. En enero de 1998 ya se había metido nuevamente entre los 100 mejores y al terminar la temporada era, de nuevo, Top 10. En 1999 se impuso en el US Open y en el Roland Garros y fue finalista en Wimbledon. Su impresionante despliegue físico y sus excelentes actuaciones lo llevaron al número 1 y, por primera vez, desde 1987 cuando debutó como profesional, terminó la temporada como el mejor del mundo.

El año pasado conquistó su segundo Abierto de Australia y, en enero pasado, se coronó campeón por tercera vez en las canchas de Melbourne. “Sé que Roddick y Gampbill tienen las capacidades necesarias para ser top 10 del circuito pero creo que tanto Pete (Sampras) como yo todavía seguiremos dando de qué hablar”, comentó el astro de Las Vegas en Miami.

Demasiada modestia para alguien que sabe que anda mejor que nunca a pocos días de cumplir 31 años de edad. Su estado físico es inmejorable. Los años no le pasan y su motivación parece intacta, algo que no sucede con Sampras, quien ya ha manifestado que su desinterés por el tenis ha crecido paulatinamente. El ruso Kafelnikov ha admitido que está extenuado y que cada vez es más difícil sobresalir. Algo similar piensa el australiano Patrick Rafter, quien confía en que este será su último año como profesional.

Los jóvenes Juan Carlos Ferrero de España, Leyton Hewitt de Australia, Marat Safin de Rusia, Gustavo Kuerten de Brasil, y ahora los estadounidenses Jan-Michael Gampbill y Andy Roddick han ganado muchos fanáticos. Pero la presencia de André Agassi impide todavía que ellos brillen como deberían. Y todo indica que hasta que él lo decida así será.

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