crónica

El silencio se oye en Rusia, Croacia deja sin ‘Vida’ a los anfitriones del Mundial

Por: Rodrigo Urrego Bautista Enviado Semana Nizhny Nóvgorod, Rusia

Dolor en Rusia por la eliminación de su seleccionado del campeonato mundial de fútbol. Esta vez la lotería de los penales no estuvo a su favor. Así se vivió el último duelo de cuartos de final en el Fan Fest de Nizhny Nóvgorod.


7 de julio de 2018. Nizhny Nóvgorod, la quinta ciudad más poblada de Rusia, parece reunida en su Kremlin, donde se instaló el Fan Fest de esa ciudad. Miles de rusos, hombres y mujeres, niños y ancianos, sueñan con la clasificación a las semifinales. La fiesta está preparada. En Sochi, a 1817 kilómetros de distancia, y a orillas del Mar Negro, los futbolistas que los tienen soñando desde el pasado 14 de junio se enfrentan al seleccionado de Croacia. Después de eliminar a la favorita España en los Octavos de Final, Rusia se cree capaz de levantar la copa más deseada en todo el planeta, la Copa Mundo de la Fifa.

Cherychev, el único jugador de la selección rusa que juega en el exterior (milita en el Villarreal de España), acerca el sueño. A la media hora de juego, un golazo desde fuera del área sacude al Kremlin de Nizhny, y a todo el país más extenso del mundo. Rusia se adelanta en el marcador y se acerca a Moscú, donde tendrá lugar la segunda semifinal. Inglaterra, tras eliminar por tiros desde el punto penal a Colombia, derrotó a Suecia (2-0). Espera al vencedor de esta última llave.

Hincha ruso durante el partido contra Croacia. Foto: AFP.

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Nueve minutos después, Kramaric empata para los croatas, luego de que Mandzukic le puso la pelota en la cabeza en el auténtico "pase de la muerte". Todo sucede en el primer tiempo. La igualdad se prolonga en la segunda mitad. Los 90 minutos ahora se extienden hasta 120. Rusia y Croacia se van a tiempo extra. El sufrimiento en Nizhny Nóvgorod apenas comienza.

Vida, jugador croata, salta en el área de Rusia y golpea el balón con su cabeza, le cambia de dirección y lo manda a la portería. Akinfeev, el héroe de la clasificación ante España (al atajar dos disparos desde los doce pasos) no tiene reacción. A medida que el balón infla la red el Fan Fest de Nizhny Nóvgorod queda en silencio. Ese silencio se oye. Retumba.

Hinchas rusos tras la derrota. Foto: Getty Images. 

Los miles de rusos en el Kremlin de esa ciudad se contagian del entrenador del equipo, Stanislav Cherchesov, que con sus brazos pide a los 40.000 fanáticos en Sochi, y por extensión a los 144 millones de habitantes que se están quedando sin respiración, el último aliento para sus jugadores. Quedan seis minutos para que termine la prórroga. Mario Fernandes devuelve el aliento a Rusia. El empate prolonga la agonía hasta los penaltis.

Hinchas rusos tras la derrota. Foto: Rodrigo Urrego Bautista/SEMANA. 

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Fedor Smolov quiere repetir la hazaña de Antonín Panenka -el histórico y particular penal que le dio a Checoslovaquia la Eurocopa de 1976-, pero el portero Subasic adivina sus atrevidas intenciones. El ruso Akinfeev vuelve a tapar un disparo. Mario Fernades, el que consiguió el agónico empate en la prórroga, tiene en sus botas la posibilidad de un nuevo empate, pero manda el balón afuera. De nuevo, el croata Vida pone en ventaja a su selección. El desempate favorece a Croacia. La fiesta en el Fan Fest de Nizhny Nóvgorod se apaga. A los rusos parece que no les salen lágrimas. Pero el silencio que invadió al país al filo de la media noche de este 7 de julio es lapidario. Rusia perdió la vida en su Mundial. Dolor en la afición local.

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Hinchas rusas tras la derrota de su selección con Croacia. Foto: AFP.