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Egan: Dos días fabricando la gloria

Egan Bernal ha dado el paso más importante en la historia del ciclismo colombiano. Este domingo, después de pasar por Champs-Élysées, se coronará como campeón del Tour.


Por: José Fernando Loaiza

No hicieron falta los 108 kilómetros recortados por la organización a las etapas 19 y 20 del Tour de Francia para tener por primera vez a un ciclista colombiano como virtual campeón de la carrera por etapas más importante del mundo. Bastaron 89 y 59 kilómetros recorridos este viernes y este sábado por los Alpes para que Egan Bernal, zipaquireño de 22 años, lograra la diferencia para ser líder de la clasificación general a falta de una jornada, considerada como protocolaria al cierre de una travesía de 3.370 kilómetros.

Al colombiano del equipo británico Ineos, clasificado también como el mejor de los jóvenes de la carrera, le falta solo aguantar el ritmo del pelotón 128 kilómetros más entre Rambouillet y Champs-Élysées para concretar el sueño de Lucho Herrera y Fabio Parra, de Santiago Botero, Nairo Quintana y Rigoberto Urán, los de nuestro país que más cerca han estado del triunfo.

Un total de 155 corredores firmaron en la partida en Albertville, en una etapa reducida a 59 kilómetros ante la previsión de condiciones meteorológicas adversas. A 13 km del final, el italiano Vincenzo Nibali, ganador del tour de 2014, puso diferencia con los punteros para buscar el triunfo de etapa. Detrás, el grupo en el que marchaba Bernal se fue seleccionando, entre los primeros en ceder al ritmo exigente estuvieron los franceses Julian Alaphilippe y Romain Bardet. Alaphilippe, que había partido segundo, a 45 segundos de Bernal, desfondado, no pudo evitar caer hasta el quinto lugar de la clasificación general.

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Qué momento para Egan Bernal, su familia y Colombia. Nunca se trató de si él iba a usar la camiseta amarilla, ¡era cuándo! Muy orgulloso de él del y por supuesto del increíble trabajo del equipo Ineos”, escribió en su cuenta de twitter el británico Christopher Froome, compañero de Bernal, cuatro veces campeón del Tour, que se perdió la actual edición por múltiples fracturas provocadas por una caída en el Critérium del Dauphiné.

“Solo quiero cruzar mañana la línea de meta en París y estar más tranquilo”, dijo el joven pedalista, que recobró la voz en el podio de Val Thorens, un día después de las lágrimas de emoción en Tignes, donde la carrera no llegó por una granizada que obligó a la organización a detener a los corredores en el descenso a Val d’Isère. Una victoria ese día, cuando Bernal había dejado atrás a sus rivales en la subida en el Col de l’Iseran, escalada fuera de categoría a 2.770 metros de altitud, hubiera sido suficiente para asegurar el triunfo en la ronda francesa.

Nieve, lodo y un torrente de agua corriendo por la carretera, pararon el sufrimiento del francés Julian Alaphilippe, retrasado más de dos minutos desde que Bernal cruzara la cima y desesperado en la bajada tratando de descontar tiempo luego de haber aguantado 14 días como el primero de la general. Unos 60 kilómetros atrás los aficionados franceses sufrían con el abandono de Thibaut Pinot —quinto en la general y la esperanza más seria de que un ciclista galo acabara una racha estéril desde 1985, cuando venció Bernard Hinault—; un desgarro en la pierna izquierda y las lágrimas que lo ahogaban.

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"Siempre lucho y pensaba que podía superarlo. Pensaba que podía tener un poco de suerte y que, después de lo que hice en los Pirineos era capaz de ganar el Tour", diría llorando el ciclista del Groupama-FDJ. “Me va a costar mucho recuperarme de esto”. El año pasado también tuvo que retirarse en la penúltima etapa del Giro de Italia cuando marchaba tercero.

Que no pasa nada o casi nada en cada tramo de una carrera de ciclismo por etapas, dicen algunos. Hasta el eslovaco Peter Sagan, campeón mundial de ruta tres veces entre 2015 y 2017, confesó alguna vez al diario español El País que si acaso mira los últimos cinco kilómetros de una carrera cuando le toca estar frente al televisor con los aficionados. Aquello de nada o casi nada es relativo, depende de la expectativa: una travesía de más de 3.000 kilómetros en bicicleta; atletas que caen al suelo, se levantan y hacen lo posible —incluso más— por seguir adelante, que sin sanar todavía se paran cada día para tomar la partida; que pueden pedalear un tramo sin guardarse energías para llegar a la meta, solo por evitarle a un compañero la dureza del viento en contra; velocidad, estrategias, abandonos, lágrimas —de dolor y de alegría—, la emoción de los aficionados al paso de la competencia, paisajes y hasta finales inesperados.

Una competencia así, de aquellas en las que no pasa nada para algunos pero todo puede pasar, está a punto de finalizar con un campeón colombiano por primera vez. Si no pasa nada Bernal vestirá mañana el maillot amarillo en el corazón de la capital francesa. Entonces vibramos con eso, con que no pase nada.