fútbol femenino

Histórica de la selección de Brasil se despide por lo alto

Formiga ha puesto fin a sus historia con la ‘verdeamarela’.


Con 43 años y una mochila de récords, la mediocampista Formiga se despidió por lo alto en la noche del jueves (25 de noviembre) de la selección de Brasil, poniendo fin a una carrera internacional de leyenda y de luchas.

“Fue maravilloso, no podría haber sido mejor”, dijo la volante, según declaraciones divulgadas este viernes (26 de noviembre) por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Miraildes Maciel Mota, conocida como Formiga, se puso la verdeamarela por última vez la noche del jueves en la goleada 6-1 de Brasil ante India, en un juego del Torneo Internacional de Fútbol Femenino, un certamen amistoso que se disputa en la ciudad amazónica de Manaos.

El marcador fue increíble. Para cerrar con llave de oro tenía que ser de esa forma. Todo fue como lo imaginé”, agregó la jugadora, quien dejó el París Saint-Germain en junio pasado para fichar por el São Paulo hasta diciembre de 2022.

La legendaria número 8 puso fin a una carrera de 26 años con la Seleção al entrar en el minuto 78, cuando el marcador iba 5-1. Aunque tuvo un par de chances para haber aumentado la paliza, la portera rival o la mala puntería evitaron un festejo mayor.

Oriunda de Salvador de Bahía (noreste), esta inagotable centrocampista debutó con Brasil en 1995 cuando tenía 17 años.

Desde entonces disputó 234 partidos, una cifra que la convierte en la futbolista que más veces vistió la casaca nacional, incluyendo el registro de los hombres.

Formiga, cuyo apodo significa ‘hormiga’ en portugués, anotó 37 goles y colgó los botines para su selección con un balance de 152 victorias, 35 empates y 47 derrotas.

Al formar un pasillo de honor, compañeras y rivales se rindieron ante un auténtico mito del balompié mundial.

Récords y lucha

La futbolista nació en 1978, cuando aún era ilegal que las mujeres jugaran al fútbol en Brasil debido a una ley, promulgada en 1941, que consideraba ese y otros deportes “incompatibles con las condiciones de su naturaleza”. La prohibición rigió hasta 1979.

Aunque encontró resistencia de su familia cuando empezó su amorío con la pelota, Formiga se empeñó en ser futbolista hasta alcanzar marcas inigualables.

“Quería ir al campo, jugar con la pelota todo el tiempo. En aquella época había mucho prejuicio, mucho. Decían que ella sería un ‘machito’, que se convertiría en un niño. Los hermanos escuchaban eso y la golpeaban para que no jugara más”, recordó su madre, doña Celeste.

Doña Celeste vio en Manaos por primera vez un partido de su hija con la Canarinha, a quien seguía siempre por televisión.

En las gradas de la Arena Amazônia su madre y cientos de ‘torcedores’ observaron por última ocasión, al menos de verdeamarelo, a la única jugadora que ha participado en los siete torneos olímpicos de fútbol femenino de la historia, iniciados en Atlanta-1996.

En las justas ganó dos medallas de plata, en Atenas-2004 y Pekín-2008, pero su leyenda se agranda al ser la única futbolista en haber participado en siete mundiales (1995, 1999, 2003, 2007, 2011, 2015 y 2019), una marca absoluta para el fútbol femenino y masculino.

Subcampeona en la Copa del Mundo de 2007, hasta el día de hoy sigue siendo la jugadora de mayor edad en disputar un mundial femenino (41 años, en 2019) y en anotar un gol en esa competición (37 años, en 2015).

“Es difícil imaginar la selección sin Formiga, sin la garra que siempre puso en los entrenamientos y en los partidos”, dijo Marta, seis veces mejor jugadora del mundo, tras el cotejo.

A la ‘10′ se unieron otras referencias del balompié brasileño como Pelé, Neymar o Thiago Silva.

“Te felicito de todo corazón”, dijo ‘O Rei’ en un video. “¡Viva nuestro Brasil, viva Formiga!”.

Con información de la AFP.