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| 7/30/1990 12:00:00 AM

IVAN, EL TERRIBLE

El tenista checo Iván Lendl afronta en Wimbledon el reto de su vida.

IVAN, EL TERRIBLE IVAN, EL TERRIBLE

El campeonato de tenis en Wimbledon este año, no será uno cualquiera. Tanto para aficionados como para jugadores tendrá un atractivo especial. Iván Lendl, la raqueta número uno del mundo, lleva una década tratando de conseguir el único trofeo que le ha sido esquivo en su larga y exitosa carrera profesional: Wimbledon. Buscando romper con el tabú, Lendl ha invertido un año entero enfilando todas las baterías de su entrenamiento a conquistar ese título, el más prestigioso del tenis, que empezó el pasado lunes en Londres. Es, tal vez, su última oportunidad.

Nacido en Checoslovaquia y nacionalizado en Estados Unidos, Lendl es uno de los tenistas más excepcionales que hayan pisado las canchas. Según Nick Bolletieri, responsable de más de un campeón, "se puede decir mucho sobre el temperamento de McEnroe, la agresividad de Agassi, la constancia de Connors, la precisión de Edberg o la técnica de Becker. Pero no hay un tenista con más disciplina, capacidad de trabajo, buen estado físico y determinación de ganar que Lendl".

Con esa determinación Iván Lendl ha conseguido casi todo lo que se ha propuesto. Desde que ganó su primer torneo de Grand Slam contra McEnroe en el abierto de Francia en 1984, se ha llevado la final del Abierto de Australia (tres veces), del Roland Garros (tres veces), del US Open (tres veces), del Masters de Nueva York y múltiples torneos preliminares e intermedios. El año pasado Lendl ganó el 91.9% de los partidos que jugó en la temporada y conservó así el primer lugar del ranking internacional.

Tras dominar durante los últimos cinco años los torneos, Lendl ha ganado mucho más dinero del que puede gastar. Acaba de firmar por seis años un contrato de seis millones de dólares con la firma japonesa Mizuno, por la publicidad de su ropa. Se calcula que en los cinco últimos años ha ganado, sólo en premios oficiales, 15 millones de dólares. Tiene una mansión en Connecticut custodiada por ocho pastores alemanes que sólo entienden checo; acaba de contraer nupcias con una joven y bella norteamericana de 24 años -Samantha-, está a punto de ser padre y ya aseguró un lugar en la historia. Sólo le falta coronar en "la catedral" del tenis.

Pero, ya cumplió 30 años y aunque él asegura que la edad es un asunto mental y que sus condiciones físicas son inmejorables, una generación de furibundos tenistas adolescentes viene pisándole los talones, empujando con fuerza en el escalafón internacional. El torneo que empezó este lunes es, quizás, el último reto que se ha impuesto Iván Lendl y que para muchos se le ha convertido en una obsesión. "No es una obsesión", dice él, "todo lo que quiero, cuando el tiempo pase, es estar seguro de que lo intenté con todas mis posibilidades. Aun si pierdo, quiero saber que hice hasta el último esfuerzo".

En cualquier caso, Boris Bécker, tres veces campeón de Wimbledon, sin duda forma parte de las obsesiones de Lendl: lo ha sacado del torneo tres veces. Con un servicio en el que la bola alcanza una velocidad superior a los 160 kilómetros por hora, Bécker ha demostrado una gran habilidad para "fusilar" rivales.

Las potentes armas de Lendl -estrategia, resistencia, velocidad y sus inatajables passing shots- no tienen mucha oportunidad de lucirse en la cancha frente a los disparos del tanque alemán. Así lo ha entedido Lendl, quien ha conseguido este año mejorar su ya excelente servicio en un 30%, con lo cual se puede esperar de un enfrentamiento entre estos dos colosos en Wimbledon, más que un partido de tenis, una balacera.

Stephan Edberg, campeón de Wimbledon en 1988, ya le mostró los dientes en el Abierto de Australia en enero de este año: 6-4 el primer set para Edberg; un apretado 6-7 por tiebrake en el segundo para Lendl; en el tercer set, a la altura de un 5-2, Edberg se lesionó, se suspendió el campeonato y Lendl ciñó la corona sin haber vencido en el campo de juego.

La terquedad de McEnroe, tres veces campeón de Wimbledon y con un nuevo impulso que le ha dado dividendos este año, la espectacular reaparición del austriaco Muster después del accidente que lo mantuvo fuera de las canchas la pasada temporada y los otros primeros tenistas del mundo - Chang, Gilbert, Krickstein y Mancini (Agassi nunca va a Wimbledon), conforman el cuadro de los principales rivales que pueden arrebatarle a Lendl el último y más preciado sueño de su carrera, esta semana. -

EDICIÓN 1879

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