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| 2/13/2018 7:13:00 PM

La guerra por el poder del fútbol colombiano

Este miércoles, los equipos profesionales escogerán sus representantes para el Comité de la Federación. Este complejo juego ha desatado una dura guerra de poderes por el control del millonario negocio del fútbol.

La guerra por el poder del fútbol colombiano La guerra por el poder del fútbol colombiano Foto: fcf.com.co

Mientras que el grueso de los hinchas y espectadores del fútbol han puesto sus ojos en el comienzo de la Liga profesional, fuera de las canchas se ha estado jugando tal vez uno de los partidos más intensos de los últimos años: la elección de los tres delegados que integrarán el Comité Ejecutivo de la Federación y que serán fundamentales para elegir al máximo jerarca de este deporte en el país.

La elección, más que un simple formalismo, se ha convertido en una guerra de poderes para dirigir no solo el fútbol profesional sino la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) y lo que esta institución representa. Esto, porque esos directivos decidirán si en su cargo sigue o no Ramón Jesurún, actual presidente de la FCF, que maneja todas las selecciones y un presupuesto que puede superar los 150.000 millones de pesos en los próximos cuatro años. Sin dudas es uno de los cargos a los que muchos aspiran, no solo por el interés deportivo, también por los círculos de poder y relaciones que se pueden generar en torno a él, se pueden codear y reunir con el Presidente de la República, sus ministros y altos miembros de las ramas del poder, con empresarios y claro, con los seguidores.

Aunque en los últimos días los diferentes candidatos y fuerzas han salido a los medios a dar un parte de tranquilidad, internamente el juego está que arde. Más, si se sabe que es un partido largo, que apenas comienza y en el que hay grandes premios en disputa. En juego está la suerte del contrato multimillonario de televisión y el futuro de Win Sports, la posibilidad de que se cree un nuevo canal premium por el que los colombianos tendrían que pagar –en un par de años- cerca de 29.000 pesos al mes para ver los mejores partidos y con el que los equipos aspiran a recibir 80 millones de dólares por año o ratificar o escoger al nuevo presidente de la Federación en agosto próximo. Aunque todos los protagonistas han dicho que la continuidad de Jesurún no está en duda, es claro que buena parte de su futuro está atado a la suerte de la selección en el Mundial de Rusia.

Entre los temas que están en juego, hay uno del que pocos quieren hablar: el enfrentamiento entre los grandes clubes y algunos pequeños, cuyos manejos o personas que los rondan hacen que el balompié colombiano esté aún más cerca de los años 80 que al nuevo milenio.

El análisis del juego, hasta ahora, es el siguiente. El Comité Ejecutivo de la Federación está conformado por siete miembros: como está estipulado, los Presidentes de la Dimayor, Jorge Perdomo, y de la Difutbol, Álvaro González, ya tendrían su cupo asegurado. De las cinco vacantes restantes, tres pertenecen a la rama profesional y dos a la aficionada, la que el mítico dirigente González maneja a sus anchas.

Ahora bien, el ruido de las últimas semanas ha estado en torno a quiénes serán los tres representantes de la Dimayor para el Comité Ejecutivo de la Federación. Por un lado están los equipos del llamado G8 (Millonarios, Nacional, Medellín, Junior, Cali, América, Once Caldas y Tolima) que han unido esfuerzos para que se les reconozca más plata a ellos, que a los llamado equipos chicos.

Estos, escogerían a Gustavo Serpa, accionista de Millonarios, pero puede haber sorpresas. Además, una parte de los equipos antioqueños cree que por el tamaño e importancia de los equipos de ese departamento deben tener un representante en el Comité. Pero esta posibilidad cada vez es menos viable, en parte, porque las fuerzas oscuras que antes presionaban para asegurar votos y presencia en las directivas del fútbol han perdido poder frente a las acciones de la justicia y la fuerza pública.

Enfrentados a los equipos del G8 están la mayoría de equipos pequeños. Desde hace años, en el empresario y dirigente deportivo César Pastrana ha construido una vasta red con la mayoría de dueños o dirigentes de muchos equipos chicos, gracias a su carisma, al préstamo de jugadores o recursos. Tras su exitoso paso por Santa Fe, Pastrana cree, dice una persona cercana, estaba listo para llegar a la dirigencia del fútbol y, porque no, de la Federación, frente a la debilidad que hace unas semanas se le veía a Ramón Jesurún, quien se había alejado de muchos dirigentes debido a sus ocupaciones, no solo con las selecciones, sino como vicepresidente de la Conmebol y miembro del Consejo de la Fifa.

Resulta que una de las grandes molestias que hoy en día tienen los equipos es con el contrato de televisión que Jesurún firmó cuando era presidente de la Dimayor, que en su momento fue un gran negocio para los equipos pero que hoy les parece malo. Como se sabe, hace cinco años la Dimayor decidió dar por terminado el acuerdo de televisión que tenían con Claro-Une para firmar uno multimillonario con RCN, que los clubes solo pudieron ver hace poco ya que tenía duras claúsulas de confidencialidad. Este contrato, según Perdomo, les ha permitido a los equipos recibir unos 33 millones de dólares al año, que son repartidos prácticamente de forma equitativa entre los 36 clubes. A los de Clase A, en el que están los grandes e históricos, reciben unos 3.500 millones de pesos al año, y los clase B, 500 millones.

En su momento, estos recursos -que nunca habían hecho parte de los ingresos constantes de un equipo- se convirtieron en un bálsamo para muchos y les permitió sobrevivir a la crisis económica que entonces afectaba ese deporte. Sin embargo, el cambio de operador le trajo a la Dimayor una demanda cuyo laudo arbitral va por 25.000 millones de pesos que aún está por definirse pero cuyos recursos tuvieron que ser reservados. Es decir, menos plata para los equipos.

Como fruto de este contrato Win Sports se consolidó como el canal deportivo más exitoso, tanto que Mauricio Correa, presidente del canal, dijo en entrevista a SEMANA que obtuvo su punto de equilibro a los tres años y medio y no a los cinco, como se había presupuestado. Es decir, que los equipos creen que ha sido un gran negocio para los operadores de la televisión, pero no para ellos, en parte, porque la publicidad fue un asunto que no se abordó en el contrato y le ha representado, según los equipos, más de 35.000 millones de pesos en ingresos al canal que según ellos les pertenece.

Si hace 5 años pensaron que era un buen negocio, ¿Por qué ahora piensan lo contrario? Porque el mundo cambió y porque los dirigentes del fútbol han aprendido sobre el negocio de la televisión. Mientras que en Europa los derechos de televisión son un ingreso importante de los equipos, por ejemplo, representa el 22 por ciento para el Real Madrid, del 36 por ciento para Atlético o 92 por ciento para el Leganés; en Colombia, representan el 3 por ciento para el Nacional, 7 por ciento para Millos o Junior o 8 por ciento para Santa Fe. La clave está en lo que pagan las empresas por suscriptor, que en Colombia es de 0.70 centavos de dólar por suscriptor, mientras que en otros países de la región es de 6, 8 ó 10 dólares.

Para definir qué ha pasado con este contrato, que va hasta el 2026 y difícilmente puede ser cancelado pero probablemente renegociado, los equipos no solo hicieron una revisión, que los tiene molestos, sino que ya contrataron una auditoría y un estudio para mirar cómo pueden renegociarlo. Entre los puntos a discutir, está la creación del canal premium para que los colombianos paguen más.  “La idea es mejorar el contrato y distribuir mejor las ganancias. Dimayor es el que pone la fiesta y está ganando muy poco, la proporción debe ser distinta, por eso debemos buscar otras alternativas”, manifestó un directivo quien pidió reservar su nombre.

Lo cierto es que el contrato de televisión fue un caballito de batalla que algunos usaron para atacar a Jesurún, a quien señalan de tener una relación muy cercana con Correa. A este último los equipos ven como el gran beneficiario del contrato de televisión y tienen dudas sobre su gestión. Este malestar llevó a que se especulara que Pastrana  -que reunió en torno suyo 24 votos-, podría en el futuro sacar a Jesurún.

Sin embargo, dentro del supuesto apoyo que ha recibido Pastrana, hay personas o equipos, con no muy buena reputación como el caso del Envigado, que actualmente está en la lista Clinton, pero increíblemente va a votar. Incluso, se ha advertido que el expresidente de la Federación, Juan José Bellini, quien en 1995 fue retirado de ese cargo por haber recibido recursos del cartel de Cali -y condenado por estos hechos-, ha estado jugando en esta campaña aparentemente en favor de Pastrana y de otro candidato. A los equipos grandes les preocupa que se pueda generar de nuevo un reencauche de las llamadas fuerzas oscuras del fútbol en la dirigencia de este deporte.

Frente a estos y otros movimientos, Jesurún decidió mover toda su experiencia, poder y relaciones para asegurar su presencia en el comité y garantizar –por ahora- su permanencia en la Federación. Además de que se pueda poner en riesgo la estabilidad de la selección, a cierto sector de la dirigencia del fútbol profesional le atemoriza la posibilidad de que si se presenta una división, Álvaro González y la rama aficionada se queden con el poder de la Federación. Solo esa idea ha hecho que muchos equipos se hayan reacomodado, más si se sabe que Perdomo, presidente de la Dimayor, está en abierta campaña en favor de Jesurún.

“No creo que en la elección el contrato de televisación o la publicidad sean un elemento importante. Hay una comisión de mercadeo que busca que los ingresos aumenten y por eso estamos revisando el contrato. Pero la culpa no es de Ramón Jesurún, lo que pasa es que lo que se firmó hace cinco años hoy ya no gusta, porque el fútbol y la televisación son cambiantes. Antes, un millón de dólares eran algo asombroso para los equipos colombianos, pero hoy no tanto, pero la inconformidad no es porque lo haya firmado Ramón. Yo le puedo asegurar que la Dimayor está unida a sus tres representantes y se va elegir a Ramón”, dijo Eduardo Méndez, expresidente de Santa Fe y actual presidente del Unión Magdalena.

Pastrana le dijo a SEMANA que “quiero dejar en claro que nosotros apoyamos a Ramón Jesurún en la Presidencia de la Federación, creemos que se ha desempeñado bien en el cargo. En mí caso sí debo reconocer que quiero aspirar para ser parte del Comité Ejecutivo”.

Ahora, que al parecer se ha impuesto la institucionalidad sobre la rebeldía frente al ruido que se ha armado en esta elección, los directivos dan por descontado que este miércoles Ramón Jesurún, Gustavo Serpa y César Pastrana serán los miembros de la Dimayor al Comité. Sin embargo, puede haber sorpresas. En la lista de candidatos también hay pesados como Jaime Pineda, dueño del Once Caldas o Ricardo Hoyos, presidente del Chicó y muy cercano al ex presidente de la Federación, Luis Bedoya.

Como dicen los narradores deportivos, los partidos se terminan cuando se terminan y se definen hasta el último minuto. Este miércoles se sabrá cómo queda este pulso y cómo se va perfilar el segundo tiempo, que terminará en agosto, con la posesión del Comité Ejecutivo de la Federación, que deberá elegir a su presidente. ¿Seguirá Ramón Jesurún o habrá alguna sorpresa?

EDICIÓN 1879

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