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| 8/5/1985 12:00:00 AM

LA HORA DEL REPECHAGE

La Selección Nacional de Futbol fracasa en la primera ronda y busca ahora la clasificación al-mundial a través del repechage

LA HORA DEL REPECHAGE LA HORA DEL REPECHAGE
Más allá de las esperanzas que habían ido creciendo en el corazón de muchos aficionados colombianos al fútbol, con respecto a la participación de la selección de mayores en la primera ronda de clasificación al mundial de México-86, lo cierto es que, terminada la serie, el balance arroja un resultado previsible dentro del grupo que le tocó a Colombia: la c!asificación directa de Argentina como gandóra del grupo y la segunda oportunidad o repechage (extranjerio que algunos han querido traducir del francés como "repesca") que tendrán Perú y Colombia en una rapida eliminación con Paraguay y Chile, segundos de los otros dos grupos suramericanos.
En términos generales, la verdad es que Colombia cumplió con casi todos sus objetivos en esta primera ronda.
Los cálculos del controvertido técnico Gabriel Ochoa UAbe antes de iniciarse la fase, señalaban la necesidad de ganar los 6 puntos en casa, de obtener un empate en Lima o en Buenos Aires y de ganar en el partido de San Cristóbal ante el débil equipo venezolano. De los 6 puntos en casa se obtuvieron 4 y de los 3 de afuera se alcanzaron 2. Pero en realidad, donde todo se vino abajo fue en el partido con Argentina en el esta dio El Campín de Bogotá, que de haberse ganado le hubiera permitido al onceno nacional disputar de una vez por todas el tiquete a México, sin necesidad de ir al repechage. En efecto, ese 3 a 1 frente al fuerte seleccionado argentino conducido por un Diego Armando Maradona más maduro y profesional, permitió tener claro desde el segundo partido de la eliminatoria que no se podía clasificar en este primer intento.
En los demás partidos las cosas no anduvieron tan mal. La victoria 1-0 sobre Perú en El Campín dejó algunas dudas, pero en realidad pudo haber sido más amplia si Prince no hubiera desperdiciado, en la peor forma posible, la pena máxima que significaba el entierro definitivo de los peruanos. El empate en Lima fue alentador, aunque también hubo errores imperdonibles en el ataque que a la postre impidieron a Colombia obtener un punto adicional y dejar a Perú en muy mala situación. La derrota en Buenos Aires no le dolio casi a nadie, pues para sorpresa de muchos, resultó apretada para los argentinos, quienes después del 3-1 de Bogotá, esperaban poder repetir e incluso ampliar el marcador. El partido de San Cristobal frente a Venezuela fue apenas el previsibk, si se tiene en cuenta que el mayor afán del técnico Ochoa en ese momento era el de asegurar un empate para ir al repechage.
Pero si los cálculos fallaron solamente en un partido, lo cierto es que hubo más errores técnicos de los que se esperaban, en particular en un equipo que, en manos de Ochoa, debía llegar a funcionar como un relojito, aunque no se impusiera a todos los rivales.
No sólo falto el gol y se hizo patente la ausencia de un definidor nato en el áréa. Falló también el sector que se consideraba más sólido: la defensa.
Con Argentina en El Campín, se concedieron demasiadas libertades a Maradona y a sus compañeros del ataque que se vieron reflejadas en los 3 goles gauchos. Luego vino el desastre defensivo de San Cristóbal, donde jugadores de la talla de Pedro Sarmiento regalaron el balón en el área colombiana a los atacantes venezolanos.
Faltó también un arquero, no sólo por la lesión de Zape, quien de todos modos no andaba muy bien, sino por la sorpresiva pérdida de confianza en si mismo de su remplazo Gómez en el encuentro en San Cristóbal.
Pero aparte de los errores de las distintas zonas, fue evidente la irregularidad de los jugadores que como Iguarán o Prince, se lucían como estrellas en un partido y fracasaban como principiantes en el siguiente. Ni siquiera con las penas máximas se tuvo suerte: de un total de tres, solo una se convirtió en gol. Todos estos eran errores que no parecían posibles con la dirección de Ochoa, quien no sólo ha demostrado gran manejo de tácticas y estrategias, sino a quien se le reconoce que imprime en los jugadores una garra y una convicción en la victoria que también son importantes a la hora de saltar a la cancha.
Claro que si el balance futbolístico no fue muy bueno, el económico al canza a servir de consuelo para los administradores de la empresa de la selección. La taquilla arroja excelentes resultados contra Perú (27 millones de pesos) y contra Argentina (33 millones) y sólo se vino abajo en el partido con Venezuela (2.5 millones), porque ¿ste ya no ofrecía interés alguno. Se espera que con los dos partidos del repechage (en caso de que se le gane a Paraguay) estos recaudos aumenten en 50 ó 60 millones de pesos.
Esto de ganarle a Paraguay se da por descontado, aunque de cualquier modo los jugadores no pueden confiarse. A los paraguayos se les ganó en la fase preparatoria 3-0 en Asunción y 2-0 en Pereira y se obtuvo finalmente un empate 2-2 en Bogotá.
Partiendo de esta base, el técnico y los jugadores de la selección se muestran optimistas. Tienen además un elemento adicional para estarlo: en caso de que Colombia pierda en Asunción y gane en Bogotá y la diferencia de goles no pueda determinar el vencedor, habrá 30 minutos adicionales que se realizarán al término del encuentro en El Campín, con lo cual las opciones de los paraguayos se reducen, ya que tendrían que hacer de tripas corazon para superar el problema de la altura de la capital en un tiempo adicional. Si se vence a Paraguay, vendrá un segundo enfrentamiento, sin duda más difícil, frente a Perú o Chile. Pero Colombia no ha-sido derrotada este año por ninguno de esos dos equipos: ante Chile, Colombia empató 1-1 en Santiago, después de haber estado en ventaja durante casi todo el partido. Con el Perú, los resultados fueron 1-0 en Bogotá y 0-0 en Lima. Claro que este análisis sólo se basa en la lógica y ésta no siempre impera en el fútbol. Hará falta mucho más para que Colombia pueda, finalmente, clasificar al mundial.-
LOS JUVENILES: ¿LA SOLUCION?
Después de terminar el partido con Venezuela en El Campin, con el cual se cerró la primera ronda de clasificación al mundial, Ochoa reunio a los jugadores y les dijo: "El que quiera irse de la selección, bien puede hacerlo. Esto no es un reclutamiento forzoso, así que a nadie se le impedirá la salida". Sólo el arquero Gómez, muy deprimido por las críticas tras el partido de San Cristóbal, confirmó la renuncia que ya había insinuado 8 días antes. De resto, todos optaron por seguir adelante. Pero es posible que no sean los únicos en estar en el seleccionado para el repechage. Aparte del portero Navarro Montoya, colombiano de 19 años angustiosamente repatriado de Argentina ante las fallas de Zape y Gómez, se espera poder incorporar otro arquero y quizá un delantero.
No se sabe muy bien quiénes serán, pero SEMANA ha podido establecer que el atacante no será el otro colombiano que venía jugando en Argentina, Walter Perazzo, cuyas declaraciones en el sentido de que no deseaba integrar el equipo colombiano frente a los argentinos, fueron in terpretadas como una negativa definitiva a formar parte de la selección y llevaron a Ochoa y a sus jugadores a rechazar la posibilidad de llamarlo al equipo.
En cambio, la Federación de Fútbol ha presentado una solicitud a la FlFA, rectora del fútbol en el mundo, para que dos jugadores de la seleccion juvenil puedan estar en el equipo de mayores en el repechage, sin que pierdan el derecho a participar en la selección que ira al mundial juvenil de Moscú en agosto. La FIFA responderá esta semana. Los jugadores son el arquero Higuita y el delantero John Edison Castaño, estrella de los juveniles convertido en-ídolo en el torneo suramericano de Asunción este año. -

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