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| 6/2/2007 12:00:00 AM

Mala leche

La absurda decisión de la Fifa de prohibir que las ciudades ubicadas a más de 2.500 metros de altura puedan ser sedes de partidos internacionales abrió una polémica insólita. Los más perjudicados con esta medida son los países andinos.

Mala leche, Sección Deportes, edición 1309, Jun  2 2007 Joseph Blatter, presidente del la Fifa, dijo que defiende la salud de los futbolistas. También arguyó razones de ‘fair play’. Pero no se ha manifestado sobre los partidos,con nieve o lluvia, o con altas temperaturas que han causdo muertes
Muchas cosas se decidieron en el congreso de la Fifa de la semana pasada. Se autorizó a Malasia organizar la Champions Youth Cup, se llegó a un acuerdo sobre los derechos de televisión de la región subsahariana, y al club neozelandés Wellington Phoenix se le permitió jugar en la liga australiana. Camuflada entre estas trascendentales disposiciones estaba aquella que prohíbe jugar partidos a más de 2.500 metros de altura. De inmediato las alarmas se encendieron en Suramérica.

Joseph Blatter, presidente de la Fifa, adujo razones de salud y fair play para tomar la medida, ya que durante años equipos de países como Brasil, Argentina, Venezuela y Uruguay se han quejado de los efectos físicos de jugar en sedes como La Paz, Bogotá, Quito o Cusco. De allí, varios de los mejores equipos del continente han salido derrotados y con el cuerpo más cansado de lo normal.

Defensores de la polémica decisión no faltan. Raúl Madero, médico de la selección argentina y miembro de la comisión de medicina de la Fifa, asegura que jugar a más de 2.500 metros produce alcalosis (alcalinidad en la sangre), causante de dolor de cabeza, mareo, náusea y fatiga. Más arriesgado, el alemán Wilfred Kindermann, jefe médico del Mundial 2006, espera que "el límite se vaya reduciendo hasta llegar a los 1.500 metros, que es la máxima altura a la que se puede competir en igualdad de condiciones".

Alguien nacido al nivel del mar cuenta con unos cinco millones de glóbulos rojos, mientras que otro nacido en la altura puede tener hasta ocho millones, al tiempo que en condiciones normales una persona que realiza un esfuerzo físico sube los latidos del corazón a 80 por minuto, pero en la altura estos pueden llegar a 200.

Todo esto indica que jugar en la altura causa un desgaste físico extra, pero no representa un riesgo para la salud. Alberto Martínez, médico del centro deportivo Medsport, en Bogotá, afirma que "los efectos de la altura son reales, pero el riesgo para el deportista no es grande comparado con otros como temperaturas por encima de los 32 grados centígrados. Con el excesivo calor el organismo aguanta condiciones extremas al tratar de enfriar su temperatura, hay una rápida deshidratación y baja la presión arterial, lo cual puede causar un paro cardíaco y hasta la muerte".

Aún se recuerda al camerunés Marc Vivien Foe, fallecido en el partido contra Colombia en Lyon por la Copa Confederaciones de 2003. En Estados Unidos, el fútbol americano cobra víctimas cada verano. En 2001 falleció Korey Stringer, jugador de los Vikingos de Minnesota, mientras que en 2004 murieron dos alumnos de secundaria. Entre 1960 y 2006 se han contabilizado más de 100 muertes en dicho deporte, como consecuencia del calor. En cambio, nunca se ha sabido de muerte alguna causada en un partido oficial por la altura.

Si la Fifa prohíbe los juegos en la altura por razones de salud, ¿por qué no veta también las bajas temperaturas, la nieve, la lluvia o el calor intenso? En el pasado Mundial de fútbol los jugadores de Inglaterra y Paraguay tomaron 70 litros de agua debido a las altas temperaturas de Frankfurt, cuando lo normal es que el consumo no pase de 50 litros. David Beckham y sus compañeros perdieron entre 2,5 y 3,5 kilos.

Detrás de esta medida estarían Brasil, Argentina y Uruguay, siempre víctimas de la altura. Para las eliminatorias al Mundial de 1974, los gauchos reunieron una selección paralela para afrontar el juego ante Bolivia en La Paz. La táctica funcionó porque la visita ganó por 1-0. Por el lado de Brasil, su invicto en eliminatorias mundialistas llegó a su fin en su visita a Bolivia en 1993. Ya en 2007 el Flamengo se quejó por haber enfrentado por Copa Libertadores al Potosí, a 4.000 metros de altura, en un juego que terminó 2-2 y que los brasileños describieron como "disputado en condiciones antideportivas e inhumanas".

La pelea ha superado al deporte para alcanzar niveles políticos. En Bolivia se sienten traicionados por Blatter, que en su visita a La Paz pronunció una frase que está inscrita en el estadio Hernando Siles: "Yo nací entre las montañas. Mi pueblo en Suiza está frente a los cerros más altos de Europa. Por eso la altura no me da miedo".

El presidente Evo Morales se apersonó de la situación y envió una comisión a Zurich, sede de la Fifa, para apelar la decisión; también jugó, con 47 años, un partido de fútbol para demostrar que la altura es inofensiva. En Colombia el presidente Álvaro Uribe se pronunció en contra de la decisión, y Lucho Garzón, alcalde de Bogotá, subió a pie el cerro de Monserrate, a 3.150 metros de altura. "Se han muerto más jugadores a nivel del mar en Europa; por la altura no se ha muerto nadie ni ha pasado nada", atinó a decir Jorge Luis Pinto, seleccionador nacional.

En Perú hay voces encontradas. Los extremistas piden no asistir a la Copa América de Venezuela, pero futbolistas que juegan afuera, como Jefferson Farfán (PSV), Claudio Pizarro (Bayern Munich) y Paolo Guerrero (Hamburgo), apoyan la decisión, ya que la federación de su país pretendía jugar las eliminatorias al Mundial de 2010 en Cusco, a 3.500 metros, y no en Lima, su sede tradicional, a 110 metros.

Joseph Blatter ha dejado abierta la posibilidad de reconsiderar la decisión, siempre y cuando los miembros de la Conmebol lleguen a un acuerdo. La cita será los próximo 14 y 15 de junio en Asunción, donde Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Colombia votarán a favor de que el veto caiga, mientras Brasil, Argentina y Uruguay lo harán en contra. Chile y Venezuela están en el limbo, pero con que uno de los dos vote a favor, la norma de la Fifa carecería de validez. Mientras ese día llega, jugar a 2.501 metros sobre el nivel del mar está terminantemente prohibido.

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