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| 12/1/1997 12:00:00 AM

PERDER ES GANAR UN POCO

Pese a que Michael Schumacher no logró el campeonato mundial de Fórmula 1 los expertos lo consideran el verdadero ganador.

PERDER ES GANAR UN POCO, Sección Deportes, edición 809, Dec  1 1997 PERDER ES GANAR UN POCO
Si hace un par de años no había duda de que a la Fórmula 1 le hacía falta emoción, hoy no la hay de que fue Michael Schumacher quien se la devolvió. Gracias a él 350 millones de personas en todo el mundo estuvieron pegadas al televisor el pasado 26 de octubre para poder ver el Gran Premio de Jerez, en España. También fue el piloto alemán quien hizo que los italianos volvieran a soñar con un título vestido con los colores rojo y amarillo de la escudería Ferrari luego de 18 años de espera desde que el surafricano Jody Scheckter lo obtuvo en 1979. No sólo esto. Ese mismo domingo en Italia se batió el récord de 24 millones de televidentes que habían visto la derrota de su selección por penales frente a Brasil en el mundial de fútbol de 1994. Y durante toda la semana los titulares de la prensa deportiva internacional estuvieron dedicados a la Fórmula 1.Sólo unas horas después de que el piloto canadiense Jacques Villeneuve se coronara campeón y se bañara en champaña en el podio la prensa acusaba y elogiaba al mismo tiempo a Schumacher. Inicialmente el piloto germano fue acusado de conducta antideportiva. Según algunos comentarios, Schumacher quiso intencionalmente estrellar a Villeneuve para así quedar los dos por fuera de la competencia, permanecer con el punto de ventaja que tenía antes de la largada sobre el canadiense y coronarse por tercera vez como campeón. De acuerdo con algunas versiones de prensa, momentos antes del accidente, en la vuelta número 48, los técnicos de Ferrari le habrían avisado a Schumacher que el radiador del lado derecho de su auto estaba goteando y que el motor se recalentaría pronto, por lo cual no podría terminar la competencia. En sus dos últimas vueltas el Ferrari había perdido 2,3 segundos y Villeneuve estaba ya sólo a unos pocos metros atrás. Schumacher entonces habría esperado el momento en que el canadiense lo quisiera sobrepasar para generar un accidente y lograr su cometido. Por esta teoría el alemán está citado el próximo 11 de noviembre en París para una reunión extraordinaria en la Federación Internacional de Automovilismo _FIA_, en donde se decidirá si merece ser castigado con una millonaria multa más la prohibición de competir en las dos primeras carreras del campeonato de 1998.El germano voladorPero aparte de esta acusación, que en realidad no es sino parte del espectáculo de la Fórmula 1, la gran mayoría de los especialistas no han hecho sino elogiar al piloto alemán y ubicarlo, pese a su juventud, dentro de las leyendas del automovilismo. Ken Tyrell, una de las máximas autoridades internacionales del automovilismo y quien junto con Jackie Stewart ganó tres campeonatos mundiales _1969,1971 y 1973_, no tiene dudas en que el alemán posee algo más frente a sus contrincantes. "Cuando yo veo la batalla entre Villeneuve y Schumacher no veo sino a Michael", dijo al diario británico The Guardian en días pasados. "Si uno los pone en el mismo auto no hay duda de que Schumacher gana todas las carreras". Es por este tipo de afirmaciones que hay quienes dicen que no fue Villeneuve sino su escudería _Williams-Renault_ la que ganó.Y es que, desde el estatus que ocupan en sus respectivos equipos, la diferencia entre Schumacher y Villeneuve es contundente. Mientras que para la Williams el canadiense no es sino una buena contratación que maneja uno de sus autos con los mismos resultados que lo hizo el británico Damon Hill la temporada pasada _este año Hill, conduciendo otro auto, quedó ubicado en el puesto número 13_, Schumacher es el ídolo que finalmente sacó de la penumbra a la escudería italiana. Unas semanas atrás Patrick Head, director técnico de la Williams, fue claro al hablar de la diferencia entre los dos pilotos. "Hasta ahora lo que se puede decir de Jacques es que es un piloto que puede sentarse en un auto, tomarlo por el cuello y hacer cosas con él _dice Head_. Pero yo diría que hemos visto mucho menos que eso en la última parte de la temporada. Por el otro lado, si uno tiene un piloto con el estilo de Schumacher, que es brillante en condiciones adversas y que cambian rápidamente, se puede ver una notable diferencia". ¿Pero qué es lo que sorprende a todo el mundo del alemán? La respuesta es su estilo. En Ferrari, contrario a otras escuderías, el piloto es quien manda. En cada Gran Premio Schumacher es quien decide cómo ajustar el carro. Es un dictador, y es esa condición la que hace que todo el mundo lo respete. Casi nunca un piloto se mete en asuntos tan técnicos, pero Schumacher es la excepción. El mismo Head lo confiesa: "Mientras Villeneuve dice que soy yo quien decide y que él hará lo mejor posible con lo que yo le dé, Schumacher está en todo. Jacques debe aprender esto. Y quizá no sólo eso". Mientras que en materia de velocidad Villeneuve y su compañero de equipo, Harald Frentzen, fueron casi idénticos durante la temporada, Schumacher prácticamente ofendió a su coequipero Eddie Irvin en los cronómetros. La pelea por la pole position en Jerez lo demostró cuando Villeneuve, Frentzen y Schumacher detuvieron el reloj en el mismo tiempo.Pero lo mejor de todo esto es quizá lo que el presentador del canal británico ITV le preguntó a Villeneuve una vez terminada la última carrera. "¿Usted se considera el mejor piloto?" El canadiense, con cierto gesto de desconcierto, contestó que lo único que podía decir es que era él quien había ganado el campeonato mundial y nunca mencionó superioridad alguna sobre el alemán. No hay duda, pues, de que fue Michael Schumacher quien le devolvió la emoción a la Fórmula 1, y lo hizo desde que firmó con Ferrari, demostrando que sin tener el mejor auto se podía pelear el título. Los medios de comunicación le dedicaron más espacio a él. Y, seguramente, cuando en los libros de historia se hable del campeonato de 1997 aparecerá el nombre de Villeneuve como ganador pero toda la crónica estará dedicada a Schumacher, el piloto que estuvo sólo a unas escasas vueltas de ganarle a la tecnología de la hasta ahora invencible Williams-Renault.

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