Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/8/2000 12:00:00 AM

Pidiendo pista

Jaime y Roberto José Guerrero serán los primeros corredores latinoamericanos en medio siglo en participar en la categoría del automovilismo más popular en Estados Unidos: la Nascar.

Pidiendo pista, Sección Deportes, edición 936, May  8 2000 Pidiendo pista
Para la mayoría de los fanáticos estadounidenses la Nascar —National Association For Stock Car Racing— es la máxima categoría del automovilismo mundial. Es una competencia poblada de héroes, exclusivamente norteamericanos, quienes semanalmente se juegan la vida a 320 kilómetros por hora conduciendo autos y camionetas muy parecidos a los que cualquier espectador en la tribuna puede tener en el garaje de su casa. Es un lugar en donde, la que es considerada en el resto del mundo como la categoría reina del automovilismo, la Fórmula 1, sencillamente no tiene la menor importancia y el nombre de Ayrton Senna o Michael Schumacher poco tienen que hacer al lado de otros que resultan ilustres desconocidos para un alto porcentaje de los fanáticos de la velocidad en el resto del planeta, como Jeff Gordon o Dale Earnhardt.

Para muchos aficionados, incluidos los colombianos, la Nascar, por el contrario, no es más que un curioso y espectacular tipo de carreras de carros de calle que hace varios años sirvió como base para que Tom Cruice protagonizara una película llamada Días de trueno, en la cual, en medio de un drama amoroso de corte hollywodense, intentó realizar un acercamiento al mundo de la competencia de autos más popular en Estados Unidos. La realidad, sin embargo, es que aunque la Nascar no marca el punto más alto de las competencias automovilísticas mundiales, como afirman los estadounidenses, sin duda alguna la popularidad y competitividad de esta categoría son argumentos suficientes para ser considerada por los expertos como una de las más respetadas y de mayor proyección en el mundo. Y es precisamente en ese escenario en donde dos pilotos colombianos empezarán a pedir pista con la ilusión de hacer historia como ya lo hizo Juan Pablo Montoya en la Cart. Dentro de dos semanas los hermanos Roberto José y Jaime Guerrero se convertirán en los primeros corredores latinoamericanos en disputar varias carreras de una temporada en la categoría Nascar, considerada como la élite automovilística más cerrada del mundo. La primera de estas carreras se correrá el sábado 29 de abril en el Superpeedway de Fontana, en California.

Para la mayoría de los colombianos, al igual que ocurrió el año pasado cuando Montoya ingresó a la Cart, las competencias de la Nascar son completamente desconocidas. Lo cierto del caso es que en Estados Unidos la Nascar tiene una popularidad casi tres veces mayor a la de la Cart y su prestigio en ese país está fuera de cualquier duda. Mientras cada una de las 20 carreras de la temporada de Montoya en la Cart atrae 60.000 espectadores en promedio, cada una de las 93 competencias que forman parte del campeonato Nascar, el cual se divide en tres categorías, lleva a las pistas 150.000 fanáticos. Aunque las comparaciones son odiosas tan sólo basta confrontar las características de la Nascar con las de las categorías que son consideradas como las más competitivas del automovilismo deportivo —Fórmula 1 y Cart— para sacar conclusiones sobre la importancia del mundo al que van a ingresar los hermanos Guerrero. A pesar de que en el país es muy poco lo que se sabe sobre la Nascar, este tipo de competencias tiene, incluso, más historia que la Fórmula 1 (ver recuadros).



Los Guerreros del camino

¿Cómo llegan dos pilotos colombianos a correr en las toldas de una categoría que en más de medio siglo de historia sólo ha abierto sus puertas a corredores estadounidenses? La idea les surgió a mediados del año pasado a dos primos estadounidenses de origen cubano, Mike Vázquez y Rudy Rodríguez. Estos empresarios fanáticos de las competencias de automovilismo afirman que empezaron a darse cuenta que las actuaciones de Juan Pablo Montoya en la Cart habían despertado un inusitado interés por las carreras dentro de la comunidad latina en Estados Unidos. Después de conseguir algunos patrocinios y tocar muchas puertas dentro de la Nascar consiguieron el permiso para formar un equipo que han llamado HRT Motorsport —Hispanic Racing Team— el cual, también, es el primero de origen latino en la categoría. Con la escudería conformada el siguiente paso de Vázquez y Rodríguez consistió en lanzarse a la búsqueda de un piloto que les garantizara un buen desempeño dentro de las pistas y que lograra congregar a la afición latina. El candidato en ese momento fue obvio para ellos: Juan Pablo Montoya.

A comienzos de septiembre del año pasado se acercaron al corredor bogotano y después de exponerle el proyecto le ofrecieron el cupo para pilotear su auto en la Nascar. Entre otras consideraciones, debido a sus compromisos con el Chip Ganassi Racing Team, Juan Pablo Montoya declinó el ofrecimiento pero recomendó a los dos empresarios un piloto que tenía las condiciones necesarias: Jaime Guerrero. La trayectoria del joven corredor antioqueño, y sobre todo su talento y su brillante hoja de vida, fueron argumentos suficientes para montar al colombiano en un carro de la Nascar. “Esa es una prueba de confianza en mí muy grande porque ninguno de ellos dos me ha visto manejar”, dijo Guerrero a SEMANA.

Las gestiones económicas del equipo con diferentes patrocinadores hasta ahora les ha permitido sumar el dinero suficiente para competir en cinco de las 32 carreras que tiene la temporada en la serie Nascar Busch, en la que participará Guerrero. De esas cinco competencias, no obstante, Jaime tan sólo podrá correr dos que se desarrollan en circuitos. La exigente reglamentación de la Nascar impide que un piloto novato corra en superóvalos, que es en donde se desarrollarán las otras tres competencias que espera correr el HRT Motorsport. Ese inconveniente fue el que permitió que Roberto José Guerrero vuelva a las pistas. Hasta el año pasado Roberto se desempeñaba como corredor de un equipo de la Indy Racing League

—IRL—, categoría paralela a la Cart. Para esta temporada la escudería no consiguió los recursos necesarios para participar en el campeonato y Roberto Guerrero quedó en el aire. Aprovechando el prestigio que el experimentado corredor de 41 años tiene en las pistas estadounidenses los empresarios cubanos optaron porque fuera él quien disputara las tres carreras que Jaime no puede correr.

Tanto los Guerrero como los empresarios saben que sólo tienen cinco carreras para demostrarles a los patrocinadores indecisos que es una buena idea invertir en el equipo. De tener éxito el número de competencias en la temporada podría extenderse, y si todo sale bien el próximo año podrían disputar el campeonato completo. Por ahora los Guerrero son conscientes de que aparte del talento deben ser pacientes porque saben mejor que nadie que en el mundo de la velocidad siempre hay que soñar despacio para no terminar estrellados.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com