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| 3/25/1996 12:00:00 AM

TOCO FONDO

LA PARTICIPACION DE LA SELECCION SUB-23 EN EL TORNEO PREOLIMPICO DE ARGENTINA, DEJO EN CLARO QUE EL FUTBOL COLOMBIANO REQUIERE DE UN REVOLCON.

TOCO FONDO, Sección Deportes, edición 721, Mar 25 1996 TOCO FONDO
Ya no hay nada más que decir. El fútbol colombiano se estancó y su panorama es bastante oscuro. Esta parece ser la conclusión que queda después de ver la participación de la Selección Colombia sub-23 en el torneo preolímpico de Mar del Plata en Argentina.La selección careció por completo de sorpresa y explosión. El conjunto colombiano jugó a tres kilómetros por hora, y dejó la impresión de estar paseando por el terreno de juego y no la de estar disputando un torneo de las dimensiones de un preolímpico. Qué diferencia con Argentina y Brasil. Ambos equipos no dejan de correr un minuto. De tres cuartos de cancha hasta el arco contrario son imparables y sólo piensan en meter el balón en la portería rival.Colombia, en cambio, llegó a la Argentina a repetir un libreto que desde USA 94 sólo le ha traído desventuras: el de la falta de claridad en el manejo de los jugadores y, lo peor, el de basar su juego en el mismo estilo futbolístico del toque-toque, sin nada de profundidad.Lo preocupante es que esta selección dejó en evidencia que durante los últimos dos años, es más lo que el fútbol colombiano ha retrocedido que lo que ha avanzado. Desde hace mucho tiempo Colombia no tiene un papel protagónico ni en mayores, ni en sub-17, ni en sub-19, ni en sub-23. Las selecciones ya no pueden llegar con peligrosidad al arco contrario, no pueden administrar la pelota y no son capaces de manejar el resultado. Estos pecados fueron pagados por la sub-23 a un precio muy alto en los partidos contra Venezuela y Ecuador. Y aunque para algunos el haber perdido y empatado con esos equipos no fueron más que 'cosas del fútbol', la verdad es que esos resultados son un campanazo de alerta, porque hay una gran diferencia en perder contra un fútbol como el de los venezolanos a ser derrotados por Argentina o Brasil. Mientras que caer frente a los últimos es explicable, ser derrotados por los primeros es una vergüenza. Y aunque al cierre de esta edición existían remotas posibilidades de que Colombia pasara a la siguiente ronda, esto no significa que su participación no haya sido un rotundo fracaso. Jugadores como Giovanny Hernández en torno a los cuales había una gran expectativa pasaron sin pena ni gloria.Lo cierto es que gran parte de la responsabilidad de esta crisis recae en la Federación Colombiana de Fútbol. El desorden con el que se han manejado las selecciones en los últimos tiempos, pero, sobre todo, el desinterés por un trabajo serio en la divisiones inferiores han sido, en buena parte, los culpables de los malos resultados. Tal parece que para la Federación lo único valioso es la selección de mayores, mientras desconoce la importancia de trabajar con las inferiores. Es tal el desprendimiento de la Federación por lo que pasa en las demás selecciones, que la sub-23 se la encargaron a Pedro Sarmiento. Nadie ha dudado de sus buenas intenciones, pero dejarle la responsabilidad de dirigir una selección a un hombre que en la dirección futbolística no ha ganado nada, dice mucho del interés que tiene la Federación en estas divisiones.Mientras que potencias del fútbol como Argentina, Brasil y Uruguay, conscientes de la trascendencia del torneo encargaron la dirección de la sub-23 a los mismos directores técnicos de las selecciones de mayores, Pasarella, Zagalo y Núñez, Colombia decidió probar suerte, en un certamen tan importante como el preolímpico, con Sarmiento.Lo más grave de todo, aparte de que Hernán Darío Gómez no hubiera asumido esa responsabilidad y haya preferido, como lo dijo el periódico El Clarín de Argentina, "no correr riesgos", es que parece que los directivos colombianos no están conscientes de que el fútbol del país no es sólo el de la selección de mayores sino que es imposible seguir dejando en manos de cualquier persona las divisiones inferiores. Al fin de cuentas allí está el futuro del fútbol colombiano.

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