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| 11/18/2006 12:00:00 AM

Un premio a la mediocridad

El actual sistema del torneo profesional de fútbol mantiene en vilo a los aficionados de muchos equipos, pero el costo es muy alto: es tan irregular que se nivela por lo bajo.

Un premio a la mediocridad Un premio a la mediocridad
El campeonato profesional de fútbol entra en su recta final. Y como suele suceder cuando varios de los llamados equipos grandes quedan por fuera, los aficionados comienzan a cuestionarse el sistema de clasificación y la calidad misma del torneo.

Esta vez el certamen ha resultado de veras llamativo, pues se quedaron afuera nada menos que América de Cali, su rival de plaza el Deportivo Cali, así como Santa Fe y Junior. Tampoco pasó el Once Caldas, un animador de los últimos torneos y flamante campeón de la Copa Libertadores de América en 2004.

En los cuadrangulares estarán Millonarios, Nacional y Medellín, los tres representantes que sobrevivieron de los llamados grandes, junto con el Tolima, Chicó, Pasto, Huila (que podría salir campeón y, al mismo tiempo, irse a la segunda división) y el recién ascendido Cúcuta Deportivo.

Más allá de la alegría de los clasificados y del llanto de los eliminados, lo cierto es que el actual sistema de dos torneos por año, con cuadrangulares semifinales cada semestre, lo único que hace es premiar la mediocridad. Para salir campeón no hace falta jugar bien a lo largo del semestre, alcanza con colarse entre los ocho mejores y enchufarse en la fase final para obtener un título, hazaña que hace 40 años les exigía a los equipos salir primeros en un extenuante torneo de todos contra todos en el que los equipos jugaban entre ellos hasta cuatro veces en el año.

Así, por ejemplo, Millonarios tuvo que completar 57 puntos en 1964 para salir campeón por novena vez y el Deportivo Cali, en 1967, logró su segunda estrella luego de jugar 52 partidos, ganar 29 de ellos, empatar 15 más y marcar 89 goles.

Un sistema similar, aunque sólo a dos vueltas, es el que funciona en la mayor parte de las ligas europeas. En América, en cambio, predominan las liguillas, los play offs y los torneos semestrales. ¿Por qué sí funciona en Europa y se desechó hace tantos años en este lado del mundo? En Europa el interés se mantiene porque los primeros equipos de la tabla, así hayan perdido cualquier posibilidad de salir campeones, pueden pelear hasta el final un cupo a alguna de las competencias europeas: la Champions League y la copa Uefa. Además, en los países de Europa no sólo se juega la liga sino también la copa, un torneo que se compite por eliminación directa y en el que normalmente participan equipos de diversas categorías. Así, si un club grande pierde terreno en la liga, puede contar con el consuelo de pelear y ganar la Copa y salvar en parte el año.

En Suramérica los equipos también cuentan con ese estímulo, pero hasta ahora el único torneo que ha logrado perdurar en el tiempo es el más antiguo de todos, la Copa Libertadores de América, que además era el único hasta bien entrados los años 80. Así que un torneo de todos contra todos a lo largo de un año exigía una recta final electrizante para que mantuviera el interés hasta el final. Lo habitual era que un equipo se proclamaba campeón tres o cuatro fechas antes.

A partir de 1968 en Colombia aparecieron las finales. Aquel año la final la disputaron el Unión Magdalena (a la postre campeón) y el Deportivo Cali, los equipos que salieron primeros en dos torneos semestrales: el apertura y el finalización. En 1969 ya eran cuatro los finalistas, es decir, los dos primeros del apertura y el finalización. En 1974 apareció una nueva figura: la reclasificación, que decidía cuáles eran los seis equipos que jugaban la final. En 1978 ya clasificaban ocho, que jugaban dos cuadrangulares semifinales y el título lo disputaban los dos mejores de cada uno de ellos. En 1982 se adoptó un octogonal final de todos contra todos y en 1990 se volvió al esquema de los dos cuadrangulares semifinales.

Llama la atención que Colombia comenzó a adoptar este sistema de finales un año después de que en Argentina se inventaron dos torneos anuales: el Metropolitano y el Nacional. Un dato que no es gratuito, pues Colombia suele copiarle a Argentina sus repentinos cambios. Como, por ejemplo, sacar un campeón a mitad de año para ajustarse al calendario de los equipos europeos, otorgar dos títulos anuales, moda que adoptó Colombia a partir de 1994, cuando organizó un torneo relámpago en 1994 que ganó el Junior a mitad de año para luego iniciar el torneo 1994-1995.

Pero la copia más perversa de todas ha sido el sistema del promedio del descenso, inventado en Argentina para que no volviera a perder la categoría un grande, tragedia que vivió Racing de Avellaneda en 1983. Gracias a este invento, mediante el cual no desciende el peor equipo del año sino el que tenga un peor promedio en los últimos tres años, Boca Juniors se salvó de un más que merecido descenso un par de años después.

Entre 1998 y 2001, con un complicadísimo sistema que los hinchas jamás llegaron a entender del todo, el campeón volvió a coronarse en diciembre y, a partir de 2002, se adoptó el sistema argentino de coronar dos campeones por año.

Una de las razones para cambiar continuamente el sistema ha sido evitar que el público abandone a sus equipos. Una tarea cada vez más complicada, pues a mediados de los años 90 cada vez más colombianos comenzaron a tener acceso, ya fuera de manera legal o pirata, a canales de televisión cerrada extranjeros que transmiten sábados y domingos los partidos más atractivos de los campeonatos de Brasil, Argentina, Italia, España, Inglaterra, Holanda, México...

Por ese motivo, la mejor manera que han encontrado los dirigentes y los equipos ha sido no sólo jugar dos torneos muy cortos sino darles la esperanza de clasificación a la final a más de la mitad de ellos hasta la última fecha. Una tarea fácil de alcanzar en un campeonato en el que la norma son equipos irregulares y que, en un desmedido afán por darles emoción a los hinchas de al menos 12 equipos, todo termina nivelándose por lo bajo.

Basta comparar la campaña del Cali campeón de 1967 con la del Cali campeón del Clausura 2005. La del primero ya se señaló en un párrafo anterior. El Cali de 2005 jugó 26 partidos, ganó 13, empató ocho, anotó 43 goles y obtuvo 41 puntos oficiales más los seis no oficiales de la final ante Real Cartagena. Es decir, 47. El Cali de 1967 obtuvo 73 puntos, que en esta comparación terminan siendo 102 porque ahora se otorgan tres por partido y en 1967 apenas se daban dos.

Es muy cierto que si en la final de este torneo estuvieran Cali, América, Junior, Once Caldas y Santa Fe, equipos que no hicieron ningún mérito para clasificar a los cuadrangulares y mucho menos para pelear el título, se estaría hablando más de la "vibrante final" que se avecina que del pobre momento que vive el fútbol profesional colombiano. Pero no se puede tapar el sol con las manos. Juegue el que juegue las finales o salga campeón el que salga campeón, lo cierto es que un torneo semestral con una liguilla final de ocho equipos es una vagabundería.

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