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| 1/25/1999 12:00:00 AM

AGUAS TURBULENTAS

Las fluctuaciones de los mercados internacionales y la incertidumbre interna contribuirán a que la volatilidad del precio del dólar continúe el año entrante.

AGUAS TURBULENTAS, Sección Economía, edición 869, Jan 25 1999 AGUAS TURBULENTAS
En 1998 la tasa de cambio fue la variable macroeconómica de mayor volatilidad en Colombia. Durante el primer semestre la defensa del peso frente a un mercado nervioso por la incertidumbre política y la turbulencia internacional impulsó las tasas de interés al alza, lo cual cortó de un tajo la frágil recuperación económica que se había iniciado a finales de 1997. Tras las elecciones y un breve período de estabilidad cambiaria, la crisis financiera mundial se agravó y los agentes económicos volvieron a arremeter contra el peso. El 2 de septiembre, por primera vez desde que está en funcionamiento el sistema de banda cambiara, el Banco de la República se vio forzado a desplazarla hacia arriba ante la presión del mercado, el cual no titubeó en impulsarla hasta el nuevo techo. No obstante, como suele acontecer con el dólar, en las últimas semanas ha sucedido lo que nadie se esperaba. Después de alcanzar un máximo histórico de 1.600 pesos la tasa ha caído cerca de un 9 por ciento, y hoy todo parece indicar que la devaluación anual no pasará del 15 por ciento y que el peso terminará dentro de la banda antigua. Ante la inmensa volatilidad observada en los últimos meses los analistas cada día son más reacios a hacer predicciones sobre el posible comportamiento del dólar en 1999. Sin embargo las entidades con sede en Colombia consultadas por SEMANA que siguen con detenimiento esta variable piensan que el próximo año continuará la presión sobre la tasa de cambio y el consenso entre éstas es que existe una probabilidad del 49 por ciento de que se presente un nuevo desplazamiento de la banda cambiaria el año entrante. En el frente local la más pesimista es la revista Dinero, que le asigna una probabilidad de ciento por ciento a esta eventualidad, y el más optimista es Juan José Echavarría, de Fedesarrollo, que le asigna una probabilidad del 5 por ciento. En promedio, los analistas nacionales calculan que la devaluación en 1999 estará por los lados del 23 por ciento, con un rango entre el 15,5 y el 40 por ciento.Por su parte los analistas internacionales son más optimistas sobre el futuro de la tasa de cambio en Colombia. En promedio, los departamentos de investigación de los bancos de inversión extranjeros consultados por SEMANA calculan que la devaluación para el año entrante no será superior al 20 por ciento _el rango de proyecciones va desde el 15 por ciento hasta el 28 por ciento_ y que la probabilidad de un desplazamiento de la banda hacia arriba es del 45 por ciento _con un rango que varía entre el 20 y el 60 por ciento_. En general, unos y otros, más que hablar de devaluaciones en concreto se concentran en los factores que afectarán la cotización del dólar durante 1999.Presiones a la bajaLos analistas calculan que 1999 será un año de recesión en el que caerá el ingreso de los colombianos y por ende el consumo. Como se ha visto en años anteriores, cuando la economía se desacelera las importaciones caen, lo cual reduce la demanda de divisas. Según los cálculos de los expertos, las importaciones podrían disminuir en por lo menos un 5 por ciento, lo que equivale aproximadamente a 750 millones de dólares. Este efecto, por sí solo, tendería a disminuir las presiones devaluacionistas.Si bien la reducción del lado de la demanda podría ser importante, los expertos vaticinan que la ampliación de la oferta de divisas jugará un papel aún más preponderante. La gran incógnita en este frente son las privatizaciones, pues si el gobierno logra ejecutar todo su plan al respecto _el cual incluye las ventas de la ETB, Isagen y Carbocol , entre otras_, podrían ingresar recursos al país por más de 3.000 millones de dólares. En el mismo orden de ideas, si el gobierno logra obtener todos los recursos que requiere en los mercados financieros internacionales se podría presentar un ingreso por endeudamiento neto del sector público de 1.700 millones de dólares. Además, y aunque parece poco probable, el gobierno calcula que el sector privado tendrá un endeudamiento neto positivo durante 1999, lo cual también significará un ingreso importante de divisas. A todo lo anterior se deben sumar las proyecciones de las exportaciones no tradicionales, que según Planeación Nacional podrían repuntar en alrededor de 700 millones de dólares por el aumento real de la tasa de cambio en los últimos meses. Sin embargo las perspectivas de crecimiento de la economía mundial, y sobre todo de países claves para estos productos como Venezuela y Ecuador, no son favorables, por lo que es difícil pensar que exista una demanda importante por los mismos. Presiones al alza Los factores que impulsarían una mayor devaluación se pueden resumir básicamente en el exceso del déficit de cuenta corriente que tiene Colombia. Durante 1998 las importaciones colombianas de bienes y servicios superarán las exportaciones por 5.200 millones de dólares, y a pesar de que se proyecta una caída de las importaciones en 1999 el déficit de cuenta corriente seguirá siendo considerable. Por otro lado, las exportaciones tradicionales de Colombia _café, carbón, hidrocarburos, entre otras_ podrían estar muy por debajo de lo que presupuestó el gobierno en sus proyecciones de balanza de pagos. Es importante recalcar que los precios de estos productos en los mercados internacionales se encuentran en niveles muy bajos y que en 1999 no se espera una reactivación de la economía mundial, por lo que se espera que los precios del petróleo, el principal producto de exportación de Colombia, se mantenga en términos reales en los niveles más bajos de los últimos 25 años. Financiar un déficit de cuenta corriente de más de 4.000 millones de dólares será una tarea quijotesca en una coyuntura difícil de los mercados de capitales internacionales, lo que hace pensar que hoy más que nunca los inversionistas extranjeros tienen la última palabra sobre cuál será la tendencia definitiva del dólar durante 1999.En conclusión, el panorama cambiario para 1999 no es muy claro, sobre todo si se tiene en cuenta que depende en gran medida de unos mercados internacionales que en los últimos tiempos han sido presa de la volatilidad y la incertidumbre. Ante esta realidad, lo mejor que el país puede hacer para generar confianza entre los inversionistas es cumplir sus metas de reducción del déficit fiscal y avanzar en el tema de la paz. Si lo anterior ocurre y la situación mundial se normaliza, 1999 podría ser un año relativamente tranquilo en lo referente a devaluación. De lo contrario, si por algún motivo el gobierno no cumple con sus promesas y el déficit se mantiene por los lados del 4 por ciento del PIB, la vulnerabilidad externa será muy alta y existe una probabilidad elevada de que se presente un nuevo desplazamiento de la banda cambiaria.

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