entrevista

"La economía no se reactiva a punta de pruebas piloto": Asobares

La dura reacción de Camilo Ospina, presidente de la Asociación de Bares de Colombia, ante la prohibición de consumo de alcohol en los establecimientos que entran en plan piloto.


El Gobierno nacional avaló la apertura gradual de hoteles, casinos y bares durante esta nueva fase de cuarentena en Colombia. No obstante, el baldado de agua fría para muchos de estos establecimientos se conoció este miércoles con la expedición del Decreto 1076, que detalla las excepciones y restricciones de la medida.

Los municipios no-covid o de baja afectación con el virus pueden pedir al Ministerio del Interior el levantamiento de la medida de aislamiento preventivo obligatorio en su territorio, siempre y cuando mantengan el respectivo cumplimiento de medidas sanitarias y la prohibición de aglomeración de personas en bares, discotecas, billares y casinos, que serán objeto de planes piloto.

Entre las restricciones está que "en ningún caso queda permitido el consumo de bebidas embriagantes en los lugares en que se implementen los planes piloto", y es este el mayor batacazo para los establecimientos que tienen la venta de alcohol como una de sus principales fuentes de ingresos. 

Camilo Ospina, presidente de Asobares, señala que vieron con sorpresa que el nuevo decreto avalara los planes piloto, pero manteniendo la prohibición de venta de bebidas embriagantes. "No vemos cómo se pueda realizar una prueba piloto, que debería ser para medir, organizar y arreglar lo que se necesite en un escenario lo más realista posible", dice.

Para el vocero del gremio de más de 50.000 establecimientos en el país, la situación es crítica después de 134 días de cierre sin generar ingresos y manteniendo los gastos fijos como el pago del arriendo y de los servicios públicos. "Cerca del 23 por ciento del tejido empresarial de bares en el país ya han cerrado sus puertas", menciona.

Si bien agradece que se abra la puerta a los planes piloto y que el Gobierno haya escuchado parte del clamor de los bares en Colombia, no entiende cómo podría funcionar la estrategia de reactivación económica bajo ese panorama. "Las pruebas piloto deben ser atractivas para el consumidor, pero también rentables para el empresario. Obviamente, promoviendo e implementando las medidas de bioseguridad. Pero si no cumple las dos características, definitivamente no tiene sentido", añade.

A comienzos de julio, Asobares creó el distintivo ‘sello covid-safe‘, que es un reconocimiento privado que otorga a los establecimientos después de un proceso de diagnóstico, evaluación, control y auditoría sobre sus condiciones para alejar el virus. No obstante, esos esfuerzos son insuficientes si el Gobierno no los respalda en la crisis o les permite acceder con facilidad a las líneas de crédito que ofrece para el sector comercial. Según el seguimiento que ha hecho la organización, es mínimo el porcentaje de dueños de bares que han podido tener esta ayuda financiera. "El 80,5 por ciento de los empresarios no pudieron llegar a un acuerdo con sus arrendadores y tuvieron que cerrar", dice. 

Ante esto, el gremio le envió una carta al viceministro de Relaciones Políticas del Ministerio del Interior, Daniel Palacios, en la que plantea que se cree un nuevo decreto para arrendamientos comerciales que alivie a quienes han acatado la clausura ordenada por el Gobierno nacional.

Para Ospina lo más preocupante es que mientras la mayoría cumple con el cierre de sus locales, unos cuantos se saltan la norma. "El consumo se está dando, pero en espacios insalubres, ilegales, en fiestas clandestinas, en espacios privados sin el más mínimo cumplimiento de ningún requisito de bioseguridad", expresa.

Finalmente, el presidente de Asobares dice que "la economía no se reactiva a punta de pruebas piloto. Debe ser una situación corta, para evaluar, medir y arreglar, pero la prueba debe ser el inicio de algo permanente".