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| 6/22/1998 12:00:00 AM

DARDOS CONTRA EL UPAC

Con la proximidad de las elecciones, el debate sobre el sistema Upac ha pasado de lo económico a lo político.

DARDOS CONTRA EL UPAC DARDOS CONTRA EL UPAC
En los últimos meses el sistema Upac _sigla que significa Unidad de Poder Adquisitivo Constante_ ha sido blanco de innumerables ataques. Primero fueron las marchas de deudores en Cali con pancartas que lo tildaban de 'chupasangre'. Luego el candidato Horacio Serpa, aprovechando el malestar popular con las altas cuotasde los créditos de vivienda y el vínculo familiar de su principal rival con el asunto _Misael Pastrana fue el fundador del sistema_ , comenzó a prometer en plaza pública que como Presidente "acabaría con el monstruo del Upac". Finalmente, durante este mes, el periodista D'Artagnan ha publicado dos columnas en las que califica al Upac como "una vena rota de la economía del país, cada vez más ruinosa y sangrante".
Los ataques de este tipo han arreciado a medida que se aproximan las elecciones, lo cual no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que las 176.000 familias colombianas que, según datos de Asobancaria, tienen créditos con las corporaciones de ahorro y vivienda, constituyen un atractivo botín político. Aunque estas familias sin duda se están viendo genuinamente afectadas por las altas tasas de interés, en sus puyas y sus críticas los opositores del Upac no sólo se han equivocado de villano sino que además atacan a una figura que está muriendo gradualmente por causas naturales.

La historia del Upac
El Upac fue concebido a principios de los 70 como una manera de fomentar el acceso a vivienda propia para un amplio segmento de colombianos. Dados los bajos niveles de ingreso promedio del país, la mayoría de los colombianos _tanto en esa época como en la actualidad_ sólo podían aspirar a adquirir una vivienda si se les permitía pagarla en un período largo. Sin embargo en aquella época el país tenía un mercado de capitales altamente subdesarrollado, en el cual no existía ninguna alternativa de financiación a largo plazo. Según Jorge Humberto Botero, presidente de la Asobancaria, "en esa época tres años eran un plazo largo". Por otra parte, las fuentes de ahorro eran limitadas. Esto se debía en gran medida a que productos de ahorro como los certificados de depósito a término y las cuentas de ahorro remuneradas aún no habían sido introducidas en el país. Finalmente todo el crédito hipotecario del sistema se canalizaba a través de entidades públicas. En este contexto, el sistema Upac surgió como un mecanismo que no sólo hacía viable la financiación de crédito a largo plazo en una economía inflacionaria como la colombiana, sino que además ofrecía una alternativa interesante de ahorro a los ciudadanos y permitía el ingreso del sector privado a una actividad con un potencial de crecimiento enorme.
La idea era sencilla. En cualquier economía en la que haya inflación la tasa de interés nominal (por ejemplo la tasa de un crédito hipotecario) incluye un componente por inflación _la plata que se presta debe al menos mantener su valor en el tiempo_ y un componente de interés real _que remunera al prestamista por el costo de oportunidad real de prestar el dinero_ (por ejemplo, si un crédito se otorga a una tasa anual del 40 por ciento y la inflación esperada es del 20 por ciento, la tasa real es del 20 por ciento). El Upac buscaba diferir en el tiempo el efecto que tiene sobre las cuotas de los créditos la alta inflación que ha predominado históricamente en Colombia. Así, una familia podía endeudarse a largo plazo pagando cuotas moderadas que se incrementarían gradualmente a medida que aumentaran sus ingresos.
En el momento en que se implantó el sistema, la capitalización de intereses _esquema mediante el cual parte de los intereses no se cancelan sino que se aumenta el saldo del préstamo en un monto equivalente_ estaba prohibida. Por lo tanto, para permitir que hubiera cuotas bajas, sin desconocer el costo real del dinero, se optó por un sistema en el cual el saldo del crédito se iba ajustando gradualmente por la inflación y así el tomador del préstamo sólo pagaba, al menos inicialmente, una tasa real. Al mismo tiempo, mientras el saldo del crédito permanecía constante en Upac, el valor de este indicador se ajustaba con la inflación _luego se ataría a una tasa de interés de mercado_, aumentando el saldo en pesos. Además el sistema otorgaba extensos beneficios a las corporaciones de ahorro y vivienda, librándolas de encajes y otros costos del sistema financiero tradicional. Esto se traducía en menores tasas de interés para los usuario de crédito en Upac.

Los logros
Los resultados del sistema Upac son innegables. Desde que se implantó, hace 25 años, ha servido de mecanismo de financiación de vivienda para más de un millón de familias colombianas. Más allá de su enorme impacto sobre el mercado hipotecario el Upac significó una revolución en la cultura financiera colombiana. Por primera vez en el país el mercado masivo tuvo acceso a productos de crédito y ahorro financiero, un requisito indispensable para la acumulación de capital y el crecimiento. El sistema Upac tuvo tal éxito captando los ahorros de los colombianos que, según Augusto Acosta, presidente de la Bolsa de Bogotá, "relegó a un segundo plano al mercado bursátil como alternativa de inversión".
Sin dudas el crecimiento sostenido que ha presentado la economía colombiana durante la mayor parte del tiempo desde que fue creado el Upac contribuyó al éxito del sistema. Según cifras de Camacol, el precio de la vivienda ha aumentado en términos reales a tasas muy superiores al aumento en el Upac durante las últimas décadas. Este fenómeno generó un efecto económico positivo por cuanto el patrimonio de los usuarios del sistema Upac (atado en gran medida al valor de su casa) aumentó a un ritmo muy superior al saldo de su deuda. Además, de acuerdo con estadísticas del Banco de la República los ingresos promedio de los colombianos también han aumentado más rápidamente que el valor del Upac, lo cual ha significado que el valor de una unidad Upac tienda a ser una porción cada vez menor del ingreso del deudor.
Que se pudo haber inventado un sistema superior. Seguramente, pues toda política económica es susceptiple de ser mejorada. Sin embargo, basar un argumento en contra del Upac en conjeturas sobre lo que pudo haber ocurrido no va al caso. La realidad es que el sistema permitió que, en un sector financiero pequeño, cerrado y relativamente ineficiente como era el colombiano, hubiera un flujo masivo de recursos hacia la financiación de viviendas. De no haber sido por el Upac las cuotas para compra de vivienda habrían resultado prohibitivas para la mayoría de los habitantes del país.
El verdadero villano
Lo cierto es que el gran responsable de las altas cuotas que tienen que pagar actualmente los usuarios de crédito de vivienda es el ciclo recesivo de la economía. Por una parte el enorme hueco fiscal, la defensa de la estabilidad cambiaria y la expansión monetaria de la recuperación 'a debe' del año pasado han llevado a un incremento considerable en las tasas de interés, lo cual ha afectado por igual a todos los deudores del país. En palabras de César González, cerebro económico de la campaña de Serpa, el "monstruo" al que se refiere su candidato en sus discursos es la inestabilidad y el alto nivel de las tasas de interés más que el Upac per se. El aumento real en las cuotas de los créditos de vivienda no se debe a una falla fundamental del sistema Upac sino a la política monetaria restrictiva del Banco de la República, que no tiene otra alternativa debido a su mandato constitucional de reducir la inflación, y a los desequilibrios fiscales y cambiarios que padece la economía.
Otra consecuencia de la recesión económica del país ha sido el aumento en el desempleo, el cual ha afectado la capacidad de pago de los deudores. Además la debilidad de la demanda ha significado una caída en los precios de las viviendas. De esta manera la recesión económica ha roto el ciclo virtuoso que permitía que tanto los ingresos de los deudores como el valor de sus viviendas aumentaran más rápido que el saldo de sus deudas.
Sin embargo, más allá de los problemas coyunturales, la verdad es que el sistema Upac tiende a desaparecer por las fuerzas del mercado. Según Alberto Gutiérrez, presidente de Colmena, "si bien los préstamos en Upac todavía representan cerca de un 82 por ciento de nuestra cartera a largo plazo, de nuestros créditos nuevos sólo el 25 por ciento está denominado en Upac".
Esto se debe a varios factores. En primer lugar, la última reforma financiera permitió a las CAV realizar préstamos y captar recursos en pesos y a los bancos hacer operaciones en Upac. Sin embargo las CAV han sido mucho más agresivas en su ingreso al segmento de créditos en pesos que los bancos al de Upac, por las inflexibilidades que este sistema implica en el contexto de un mercado financiero liberalizado como el actual. Por otra parte, las restricciones que existían anteriormente a la capitalización de intereses y otros sistemas no tradicionales de amortización han desaparecido. En la actualidad, deudor y acreedor tienen total discreción para decidir cómo se realizan los pagos sobre el capital de un crédito y con base en qué indicador se determinan los intereses. Por este motivo, y por el desarrollo mismo del mercado de capitales colombiano, el Upac ya no es el único vehículo para facilitar el crédito a largo plazo. Finalmente, el fin de los subsidios implícitos al sistema Upac ha hecho que, a pesar de la diferencia en plazos y esquema de amortización, el costo real de un crédito en pesos y un crédito en Upac sea virtualmente el mismo.
En vez de atacar o defender apasionadamente el sistema Upac los candidatos y analistas deberían enfocar sus esfuerzos en sugerir modificaciones al sistema de financiación de vivienda en Colombia que se ajusten a las nuevas realidades del mercado y ayuden a resolver el déficit habitacional del país, el cual ronda los 1,2 millones de viviendas. La iniciativa concertada entre las entidades financieras y el Ministerio de Hacienda hace unas semanas para estabilizar las cuotas de los créditos de vivienda durante períodos anuales, incrementándolas en función de la evolución de los salarios y llevando el efecto del incremento en tasas a mayores plazos, es sin duda una iniciativa importante en este sentido.

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