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| 11/28/1994 12:00:00 AM

EL CIELO ES EL LIMITE

El nivel de las tasas de interes llega a su punto más alto de los últimos tres años.

EL CIELO ES EL LIMITE, Sección Economía, edición 652, Nov 28 1994 EL CIELO ES EL LIMITE
EN UN MERCADO QUE YA lo ha visto todo, o casi todo, lo registrado la semana pasada en la bolsa no dejó de llamar la atención. Al fin de cuentas, con la inflación cómodamente instalada en cercanías del 22 por ciento, se creía que ya no había razones para que la tasa de interes volviera a dispararse a niveles que ya formaban parte del anecdotario del sistema financiero. Atrás parecían haber quedado los días de 1991, cuando aun el mismo Banco de la República había ofrecido rentabilidades superiores al 47 por ciento anual efectivo, una cifra que permite más que duplicar un capital en apenas dos años.

Lo acontecido, sin embargo, hace pensar que los viejos tiempos están de vuelta. El jueves 27 varias entidades financieras, incluyendo dos bancos oficiales, le ofrecieron a sus ahorradores rentabilidades a 90 días superiores al 40 por ciento anual. Tal como lo dijo el informe semanal de Anif "los aumentos en las tasas de interés están llegando a niveles que serían ridículos, si no debieran calificarse al mismo tiempo de peligrosos".

Todo esto ocurre en una economía que, de acuerdo con los indicadores, sigue creciendo a buen ritmo. Sin embargo, el Banco de la República piensa que, en algunos casos, el ritmo es demasiado intenso. Desde hace varios meses el Emisor ha mostrado preocupación por el crecimiento de la cartera de las entidades de crédito, el cual se acerca al 50 por ciento anual. En consecuencia, desde el segundo trimestre del año se han venido apretando las clavijas, con la idea de que un alza paulatina en los intereses va a llevar a que se modere la demanda de crédito y se 'enfríe' la economía un poco.

No obstante, lo único que se ha logrado hasta ahora, es subir las tasas. Estas se encuentran siete puntos porcentuales por encima del nivel de hace un año y si se mantienen en su nuevo escalón, el costo para los usuarios podría llegar a superar el billón de pesos en los próximos 12 meses. Semejante suma tiene incidencias sobre el bienestar del sector productivo, así como sobre la misma calidad de la cartera de los bancos. Ya la práctica ha demostrado que cuando se elevan tanto las tasas, algunos clientes de las entidades financieras empiezan a verse 'colgados' para cumplir con sus obligaciones.

Como si todo lo anterior fuera poco, existe el temor de que este nuevo escenario induzca la llegada de capitales especulativos del exterior, que logren burlar los controles que se les colocaron hace unos meses. Si eso ocurre, sera todavía más difícil mantener en cintura a la tasa de cambio, uno de los principales objetivos en la política del gobierno.

Y este, precisamente, está comenzando a mirar con creciente inquietud lo que esta pasando. El propio Ministro de Hacienda ha insistido en que el alza debe ser temporal, aunque por ahora apoya al Banco de la República.

También en esto le cabe algo de responsabilidad al sector financiero. El mercado del crédito ha sido tradicionalmente oligopólico, con lo cual se ha acostumbrado a trasladarle al usuario los vaivenes en la tasa de interés, sin preocuparse mucho por el resto. Y si el usuario paga, los bancos prefieren cubrirse la espalda.

Esa fue una de las razones por las cuales las tasas de captación superaron la barrera del 40 por ciento anual la semana pasada. Las entidades de crédito miran con un temor particular el cierre del año y previendo una eventual iliquidez en el mercado, prefirieron asegurar resursos caros ya, y no exponerse a sustos en diciembre. Todavía el sistema recuerda con amargura lo que pasó en junio, cuando el Banco de la República dejó subir las tasas de los préstamos a la vista que se hacen las entidades para cubrir faltantes eventuales de liquidez, hasta niveles cercanos al 60 por ciento anual.

El problema es que ese campanazo viene a sumarse a una escalada en el costo del dinero, que puede afectar seriamente la situación de la economía. Las lecciones de lo pasado en 1991 aun no se le han olvidado al sector productivo, pero en lo que tiene que ver con el Banco de la República, todo indica que por ahora en este caso, tampoco se le han encendido las alarmas.

EDICIÓN 1879

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