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| 6/17/1996 12:00:00 AM

LAS NUEVE MILLONARIAS

LA CONVERSION DE LAS CORPORACIONES DE AHORRO Y VIVIENDA EN BANCOS SIN DUDA LE IMPONDRA UN NUEVO RITMO AL NEGOCIO FINANCIERO

LAS NUEVE MILLONARIAS LAS NUEVE MILLONARIAS
En su discurso de la convención de la Asociación Bancaria, el ex ministro de Hacienda Guillermo Perry hizo un anuncio que muchos estaban esperando: señaló que las medidas para la conversión de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda _CAV_ en bancos hipotecarios, estaban listas. Es decir que en un futuro las actuales corporaciones podrán ofrecer cuentas corrientes pero seguirán otorgando préstamos a largo plazo para la compra de vivienda en Upac.La expedición de la medida es la culminación de un proceso en el cual participaron el gobierno y las CAV. Las corporaciones habían señalado que sólo si las reglas de juego de los bancos hipotecarios llegan a ser más atractivas, ellas harían la conversión. Estas entidades insistían en que ellas tenían que realizar ese cambio, para no perder competitividad frente a otros agentes financieros. Con la reforma financiera de 1990, el sistema financiero se flexibilizó y avanzó hacia la multibanca. Esa norma y las siguientes permitieron a los establecimientos de crédito realizar operaciones diferentes a las previstas originalmente para su actividad. Gracias a esa modificación, por ejemplo, las CAV pudieron emitir tarjetas de crédito.
Aunque para las CAV la figura del banco hipotecario era interesante, ésta tenía que afinarse. Con varios decretos el gobierno otorgó mayores funciones a los bancos hipotecarios, pero éstas les seguían pareciendo insuficientes a las corporaciones. Lo que ellas querían era convertirse en entidades que pudieran prestar a la vez los servicios de un banco y de una corporación de ahorro y vivienda.El decreto del 30 de abril pasado, finalmente, colmó las expectativas de las corporaciones de ahorro, obligándolas, eso sí, a que el 85 por ciento de sus créditos esté respaldado por propiedad raíz. Esta disposición busca, según los entendidos, que las CAV sigan cumpliendo su propósito original de financiar la construcción y compra de vivienda.
Sin embargo, esta función la pueden seguir cumpliendo las CAV incluso si se convierten en bancos comerciales y no necesariamente hipotecarios. En efecto, las normas de flexibilización financiera les dieron la posibilidad a los bancos de realizar préstamos a 15 años. Si a esto se suma que algunos de ellos están otorgando créditos en Upac _porque, en criterio de algunos, el Upac no es una operación sino una unidad de medida_ y que hasta el momento la Superintendencia Bancaria no ha dicho nada, es probable que las corporaciones terminen convirtiéndose en bancos comerciales y no en bancos hipotecarios.
Pero más allá de la minucia jurídica, hay un hecho que no se puede negar: existe una gran expectativa ante la posibilidad de que las CAV se transformen en bancos. Estas entidades se han caracterizado por ser precursoras en la prestación de servicios complementarios, como pagos de impuestos y operaciones telefónicas, tanto que los ingresos que reciben por este concepto son iguales a los derivados de la intermediación financiera. Las CAV, además, se distinguen por poseer una amplia red de sucursales y por adoptar sistemas informáticos que agilizan sus operaciones. Su capacidad financiera tampoco es despreciable: ocho de las nueve CAV existentes poseen un capital superior a los 23.000 millones de pesos, necesarios para realizar su conversión en bancos. En este orden de ideas es previsible que las CAV se conviertan en fuertes competidoras de los actuales bancos comerciales. Por supuesto, no hay que olvidar que el aprendizaje de nuevos negocios no siempre es tarea fácil; para citar un ejemplo basta recordar los tropiezos que las corporaciones han tenido en el otorgamiento de crédito de consumo. Pero aún así, las corporaciones son rivales para tener en cuenta porque en sus 20 años en el mercado, son muchas las cosas que han aprendido.

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