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| 1/13/1986 12:00:00 AM

LO QUE POR CAFE VIENE POR PETROLEO SE VA

Alza en el café y caída en los precios del petróleo en los mercados internacionales en una misma semana

LO QUE POR CAFE VIENE POR PETROLEO SE VA LO QUE POR CAFE VIENE POR PETROLEO SE VA
Todo parece indicar que a Colombia las bonanzas nunca le llegan en forma simultánea. Al tiempo que el precio de la libra de café superaba la barrera de los dos dólares en el mercado de futuros de Nueva York, el mundillo petrolero se hallaba en una confusión total, ante la confirmación de una disoluciónde facto del convenio de la OPEP, hecho que llevó el precio del crudo de 29 a 24 dólares por barril, su nivel más bajo en seis años.
CAFE: LAS BUENAS
Como consecuencia, Colombia se repartió los efectos de ambas noticias. Por el lado del café, diferentes expertos reconocieron que el pais va a salir muy beneficiado en el futuro inmediato. La sequía en los cafetales del Brasil, que afectó casi un 40% de la producción del grano de ese pais, llevó el precio internacional del café de 1.30 dólares a 2 dólares por libra en menos de dos meses. Si estas circunstancias se mantienen, los ingresos por exportaciones de café en Colombia podrían pasar de 2 mil 500 millones de dólares en 1986 (más de un 25% de incremento con respecto a 1985). Adicionalmente, el país cuenta con la posibilidad de reducir sustancialmente un nivel de existencias considerado como excesivo por los especialistas y que se ubica en cercanías de los 10 millones de sacos, suma equivalente a las exportaciones de todo un año.
Pese a los indudables beneficios que va a generar el aumento en los precios internacionales del grano, también se ha reconocido que, si no se maneja con prudencia, la bonanza de hoy puede convertirse en la pesadilla de mañana. Con todo, hay que distinguir entre bonanzas. En la de 1975 la libra de café pasó de 55 centavos a 3.25. dólares, un incremento mucho mayor que el de ahora cuando se ha reconocido que la situación es manejable. Concretamente, se han multiplicado los esfuerzos para tratar de salvar la labor de la Organización Internacional del Café, la cual, hasta ahora, se ha mostrado impotente para regular los precios. Durante los últimos días se han convocado en Londres, sede de la OIC, varias reuniones de emergencia, pero aun los más optimistas reconocen que si los precios siguen arriba, se podría romper el pacto cafetero, hecho que introduciría un desorden excesivo en el mercado.
Como si lo anterior fuera poco, varios conocedores del tema le han solicitado al gobierno nacional que no se deje llevar por el entusiasmo y mantenga las políticas de precios internos que ha venido adoptando. Según ellos, el ciclo de la producción de café muestra que un mal manejo de los precios internos puede llevar a una situación de superproducción, similar a la de hace unos años. "Lo que necesitamos ahora es cabeza fría", sostuvo un dirigente del gremio cafetero.
PETROLEO: LAS MALAS
Sin embargo, si por el lado del café las noticias tienen sabor de tinto suave, por el del petróleo, el trago es sustancialmente más amargo. En efecto, la misma semana en la que se anunció que después de doce años el país había recuperado la autosuficiencia petrolera, el mercado internacional del crudo se desplomó, colocándole un gran interrogante al futuro de la tan anunciada bonanza energética colombiana. Como se recordará, para finales de 1986 el país deberá estar exportando una suma cercana a los 250 mil barriles de petróleo diarios y, si las proyecciones actuales se mantienen, el precio del crudo podría caer hasta 18 dólares por barril.
La fuente del problema, es la angustiosa situación que viven los 13 países integrantes de la antes temida Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo, OPEP.
Después de años de controlar el-mercado petrolero, los miembros de la organización han venido perdiendo participación en el mercado mundial, en forma acelerada. El descubrimiento de ricos yacimientos en Gran Bretaña, México y la Unión Soviética, entre otros, ha llevado a que la OPEP controle tan sólo un 31% del mercado del crudo,en comparación con un 45% durante la década pasada.
Como resultado, los precios del combustible han venido cayendo en forma acelerada. Los esfuerzos de la OPEP han resultado infructuosos y en la reunión de la semana pasada en Ginebra, los integrántes del cartel llegaron a la conclusión de que tenía que mantener su porción del mercado, sin importar si eso llevaba a un, guerra de precios. Ante el anuncio, el precio del crudo pasó en forma casi inmediata de 28 a 24 dólares por barril y los analistas predicen que para el próximo año, una guerra de precios puede llevar a un nivel de 18 dólares por barril.
Las consecuencias de un hecho semejante serían nefastas para Colombia. Después de haber realizado grandes inversiones en la primera mitad de la década, las cuales permitieron el descubrimiento de una serie de ricos yacimientos, el país se encuentra ante la posibilidad de quedarse sin plata sin petróleo. En efecto, el déficit acumulado por Ecopetrol puede seguir creciendo, ya que los ingresos proyectados apenas si dan margen de ganancia para la empresa estatal.
Una circunstancia semejante difícilmente podría haber llegado en peor epocá para Ecopetrol. Además de sus grandés problemas financieros, la empresa ha sido criticada por haber hecho mal sus cuentas. El atraso en el alza de la gasolina, debido a razones políticas; ha sido criticado por los especialistas, ya que significa echar por tierra años de una política relativamente coherente.
Con todo, no es en este campo donde se encuentran los peores problemas. El discutido contrato con la Occidental Petroleum y la polémica generada por la construcción del oleoducto Río Zulia-Coveñas, parte integral de un paquete de obras por más de 800 millones de dólares, se ha empezado a ventilar en los últimos días.
Según los críticos, el nuevo oleoducto es innecesario, excesivamene costoso y está siendo construido por una firma, Bechtel, de la cual es accionista Occidental. Las acusaciones llegan hasta el extremo de poner en juicio la capacidad de algunos funcionarios del gobierno y los supuestos beneficios que dejará la explotación de los pozos del sector de Cravo Norte, en el Arauca.
Esa afirmación fue revalidada la semana pasada como resultado de la caída en los precios internacionales del crudo. Si esa situación se mantiene, Colombia podría perder más de un millón y medio de dólares por día debido a que los cálculos de rentabilidad inicial se hicieron con base en supuestos de precios mucho mayores.
Esa mala perspectiva puede verse apaciguada por la coyuntura actual en el mercado del café, pero lo cierto es que resulta difícil entender por qué a Colombia las bonanzas nunca le llegan al tiempo. --

EDICIÓN 1888

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