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| 6/6/2020 3:00:00 AM

El gurú del capitalismo consciente habla de los desafíos del populismo

El experto mundial en capitalismo consciente, el profesor Raj Sisodia, habló sobre lo que está pasando en el mundo y los retos para las empresas del país, invitado a Colombia por el Grupo Argos.

Los desafíos económicos frente al populismo y los disturbios Raj Sisodia, Profesor y conferencista internacional Foto: Foto: Getty Images
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*El audio de este artículo está hecho con inteligencia artificial.

SEMANA: ¿Cuáles son los principios básicos del capitalismo consciente?

Raj Sisodia: El capitalismo consciente no es una estrategia o un modelo comercial. Es una filosofía integral de hacer negocios. Demasiadas empresas generan riqueza financiera a expensas del bienestar social, cultural, ambiental, intelectual, físico y espiritual. Están extrayendo valor en lugar de crearlo. Se deben hacer negocios con efectos positivos, sin tener un efecto “principal” positivo y muchos efectos “secundarios” negativos. Las empresas conscientes gastan dinero para marcar una diferencia positiva, no lo desperdician en publicidad innecesaria, promociones engañosas o acudiendo a la puerta giratoria de la alta rotación de empleados y proveedores. Empoderan a las personas y comprometen su mejor talento al servicio de un mayor sentido de propósito. Tienen un impacto positivo neto en el mundo.

SEMANA: Pero hoy el capitalismo está muy cuestionado, ¿cómo corregirlo?

R.S.: La magia del capitalismo está en que funciona con dos principios fundamentales: libertad e intercambio voluntario. Es un sistema en el que las personas tienen la libertad de tomar sus propias decisiones en su propio interés. Cada parte de la transacción debe salir adelante o la transacción no tendrá lugar. Esto es la raíz de cómo este sistema ha sido capaz de crear ganancias tan extraordinarias en riqueza y bienestar en la sociedad. El problema es que dejamos de lado la necesidad de cuidar la ecuación. El interés propio es una virtud legítima, pero el egoísmo no. Debemos abandonar el dogma de que el único propósito de los negocios es maximizar las ganancias y el valor para los accionistas. Cuando las empresas operan con un propósito, tener un impacto positivo en todas las vidas que tocan, experimentaremos el poder del capitalismo para crear más valor sin generar impactos negativos.

SEMANA: ¿Qué ganan o pierden empresas y trabajadores al migrar hacia esa nueva filosofía que propone?

R.S.: El capitalismo consciente tiene sus raíces en una mentalidad de ganar-ganar-ganar. Con esta filosofía no hay perdedores. Todos importan, todos ganan y todos estarán mejor a largo plazo. Los empleados obtienen mejores salarios y condiciones de trabajo, los clientes obtienen productos y servicios que de verdad mejoran sus vidas, los proveedores reciben un pago justo y puntual. Las comunidades prosperan y el medioambiente sana. Los inversores son recompensados con rendimientos superiores. Y los gobiernos generan ingresos fiscales sustanciales que pueden invertir en servicios públicos.

SEMANA: ¿Qué beneficios aportaría esta filosofía a países como Colombia?

R.S.: Colombia tiene una economía de mercado sofisticada y lista para evolucionar a la siguiente etapa. Si podemos movilizar a los formuladores de políticas, líderes de opinión y grupos empresariales para que adopten la filosofía del capitalismo consciente, se puede poner en marcha una reacción en cadena de eventos que, con el tiempo, pueden transformar la economía y la sociedad. Estas ideas ya no se consideran radicales. La Mesa Redonda de Negocios en Estados Unidos y el Foro Económico Mundial en Davos las han acogido en el último año. Cada vez es más difícil para los líderes empresariales y los profesores de negocios argumentar que debemos continuar haciendo negocios a la antigua, enfocándonos en los accionistas y la maximización de ganancias. No hay argumentos morales, económicos o sociales a favor de esa mentalidad.

SEMANA: ¿Cómo aplicar estas enseñanzas en mercados con alta informalidad?

R.S.: Todas las empresas, independiente de su tamaño o si son formales o no, pueden aplicarlas. Pero dado que los líderes de las empresas informales no reciben educación empresarial, sería importante crear una campaña de sensibilización pública sobre estas ideas. El Gobierno debería alistar íconos confiables para compartir esta nueva e inspiradora historia de los negocios. Los primeros en adoptar esta filosofía se beneficiarán al tener empleados más comprometidos y clientes más felices. Otros verán ese éxito y querrán emularlo.

Esta pandemia se está convirtiendo en un recordatorio sombrío pero vital de que los seres humanos estamos aquí en este planeta para cuidarnos unos a otros, y los negocios son una forma de hacerlo a escala.

SEMANA: Las empresas hoy están muy golpeadas por la crisis del coronavirus. ¿Cómo enfrentar esa situación?

R.S.: El capitalismo consciente puede guiar a los líderes empresariales a tomar las decisiones y acciones correctas en este momento crítico. Deben guiarse por un propósito superior y garantizar que todos sus interesados puedan superar estos tiempos difíciles sin demasiado sufrimiento. Esta pandemia se está convirtiendo en un recordatorio sombrío pero vital de que los seres humanos estamos aquí en este planeta para cuidarnos unos a otros, y los negocios son una forma de hacerlo a escala. El capitalismo, a pesar de todos sus defectos, sigue siendo la herramienta más poderosa que hemos inventado para canalizar el ingenio, satisfacer las necesidades humanas y elevarnos. Cuando el sector privado se enfoca en servir al bien común, su alcance y poder son inmensos. Las fuerzas disruptivas desatadas por el coronavirus pueden permitir cambios rápidos que podrían ser permanentes en la mentalidad y las normas sociales. Nuestra vulnerabilidad y empatía se han despertado. Después de que pase esta crisis, las expectativas sobre el sector privado se verán alteradas para mejor. Las empresas con falta de empatía, que no se esfuerzan por servir a los demás, permanecen en silencio o son egoístas, y cuyos líderes se niegan a compartir el dolor económico, corren el riesgo de verse afectadas de manera permanente.

SEMANA: ¿Cómo reducir el sentimiento antiempresarial que se extiende en el mundo?

R.S.: Para que esto suceda, la democracia y el capitalismo deben volver a unirse. Hoy, toda la humanidad está comprometida en una batalla contra el virus. Hace unas pocas décadas, estábamos luchando en una batalla diferente, de visiones competitivas sobre la mejor manera de organizar la sociedad humana. El colapso del Muro de Berlín, en 1989, anunció el triunfo de la libertad (democracia y capitalismo) sobre la tiranía del comunismo y el socialismo (propiedad del Gobierno y control sobre casi todos los aspectos de la vida). La libertad económica y política van juntas; las democracias liberales son básicamente capitalistas y democráticas. Pero lo que hemos visto en las últimas décadas es una desconexión creciente entre la democracia y el capitalismo, con más y más personas que sienten que el capitalismo ya no sirve a la gente común y al interés público, y está poniendo en riesgo nuestro futuro. Antes de la pandemia, el capitalismo estaba bajo ataque y los movimientos populistas aumentaban. Después del 11 de septiembre, Estados Unidos se enfocó en combatir el terrorismo y sacrificó decenas de miles de vidas y billones de dólares en una batalla frontal completa con él. Pero ahora el populismo y los disturbios económicos son desafíos mucho mayores en todo el mundo. Existe un peligro real de que el capitalismo se destruya a sí mismo, ahogándose en sus propios excesos. Esto no es, como muchos argumentan, porque el capitalismo en sí mismo es defectuoso. El capitalismo es simplemente una herramienta, la más poderosa que hemos inventado para aprovechar y canalizar la energía humana y el ingenio. Si se usa bien, puede elevar el florecimiento humano, pero usado de una manera estrecha y egoísta puede conducir a un gran sufrimiento.

SEMANA: La pandemia traerá cambios en la vida empresarial, ¿cuáles son los más importantes?

R.S.: En el lado positivo, esperamos ver más empresas que adopten el capitalismo consciente. Este se convertirá en el sistema operativo predeterminado para las empresas. Habrá más cuidado, más intercambio y más cooperación. Las empresas deberán centrarse en desarrollar una mayor capacidad de recuperación financiera. Esto requerirá que tengan balances más sólidos y reduzcan sus niveles de deuda. Por otro lado, puede haber un impacto negativo en el empleo. Muchas compañías han podido retener un alto porcentaje de sus ingresos y dejar ir a un número significativo de empleados. Pueden sentir que no necesitan contratar a tantas personas mientras se recupera la economía. Siento que esto sería un error, ya que se sumaría a los altos niveles de presión y estrés laboral que sufren los empleados.

Por otro lado, puede haber un impacto negativo en el empleo. Muchas compañías han podido retener un alto porcentaje de sus ingresos y dejar ir a un número significativo de empleados.

SEMANA: ¿La pandemia podría acelerar un nuevo orden mundial? ¿Y qué características ve en este nuevo orden?

R.S.: Estados Unidos ha flaqueado gravemente en esta crisis y ha visto una gran pérdida de estatura y respeto. Las instituciones mundiales se han debilitado. Se está creando un vacío. Los países democráticos de todo el mundo deben unirse con un liderazgo compartido para crear un nuevo orden mundial que sea humano, justo y sostenible.

SEMANA: ¿Cree que China desempeñará un papel de liderazgo en este nuevo orden mundial?

R.S.: Ciertamente intentará hacerlo, pero eso sería un gran peligro para el mundo mientras China conserve su sistema dictatorial. Muchos países y empresas buscan activamente reducir su dependencia de China como base manufacturera. Como una gran democracia, India podría ser un gran beneficiario de esta tendencia. Brasil e Indonesia también tienen la oportunidad de desempeñar un papel más importante, siempre y cuando sigan siendo democracias vibrantes y responsables.

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