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| 8/27/2001 12:00:00 AM

Los sectores

El próximo año no pinta igual para todo el mundo.Varias de las industrias que venían creciendo con dinamismo van a dejar de hacerlo mientras que algunas de las que estaban estancadas empezarán a repuntar.

Los sectores, Sección Economía, edición 1004, Aug 27 2001 Los sectores
Industria
Las perspectivas para el año 2002 no son las mejores para este sector. La demanda interna continuará débil y la externa se deteriorará, lo que ha contribuido a desmejorar las expectativas de los empresarios según indican las encuestas.

En el frente interno el consumo de los hogares —que es el determinante más significativo de la producción— seguirá deprimido. Esto debido a que el alto desempleo no tiene perspectivas de bajar sustancialmente. El bajo crecimiento de las ventas de bienes de consumo afecta principalmente a sectores como bebidas y alimentos procesados.

No obstante se vislumbran algunas oportunidades en el horizonte. Si el proyecto de ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa) es aprobado Colombia podría exportar cerca de 2.800 millones de dólares anuales en confecciones durante los próximos cinco años. Si se aprueba como los empresarios nacionales quieren también habría oportunidades para la exportación de calzado, artículos de cuero, derivados del petróleo y atún enlatado.

La fabricación de cerámica, porcelana y loza se reactivará el año entrante dadas las perspectivas un poco mejores de la construcción. También se espera que la producción de papeles y cartón continúe dinámica el año entrante. El ensamblaje de carros, sin embargo, podría frenarse ante el deterioro que se ve venir en el principal país comprador, que es Venezuela.

Este año la industria en su conjunto crecerá cerca de 2 por ciento. Para el próximo los analistas esperan un crecimiento cercano a 4 por ciento.

Comercio
La suerte del comercio está ligada —más que la de cualquier otro sector— a lo que suceda con la economía en general y, en particular, con la demanda. Esta última ha tenido un crecimiento muy flojo en el último año y aún no alcanza a recuperar los niveles de antes de la crisis. Tanto que hoy en día está 9 por ciento por debajo del segundo trimestre de 1998, cuando alcanzó su máximo nivel.

Lo que más frena las compras de los colombianos es el alto desempleo. Y aun quienes tienen trabajo ya no gastan como antes pues, de acuerdo con cifras oficiales, el salario promedio de los colombianos ha retrocedido a los niveles de 1994 en términos reales.

No obstante el repunte que se ha observado en las ventas de carros en septiembre y octubre ha mejorado las expectativas de los comerciantes, pues podría señalar el inicio de una reactivación del consumo. También el anuncio del gobierno de pagar por anticipado las primas y sueldos de los empleados públicos y las mesadas de los pensionados ha generado algo de optimismo sobre la suerte del sector en el corto plazo. En cuanto a las grandes cadenas de supermercados, se espera que continúen abriendo nuevos puntos de venta el año entrante. Pero también se aguarda la apertura de nuevas tiendas de barrio, plazas de mercado y ventas ambulantes. Contra todos los pronósticos, estos establecimientos han cobrado fuerza durante la época de vacas flacas, porque venden a crédito.

El uso intensivo del cheque posfechado como mecanismo crediticio ha contribuido también a aumentar el dinamismo del comercio en general y a mejorar las expectativas de los comerciantes para el año entrante. De acuerdo con Rafael España, director económico de Fenalco, el gremio estima que en 2002 el crecimiento del sector será de alrededor del 3,5 por ciento.

Construcción
El sector de la construcción comienza a salir del atolladero. El incremento en la edificación de vivienda —especialmente de interés social—, el aumento en el área aprobada para la construcción, así como el crecimiento en los créditos desembolsados para la adquisición de vivienda han empezado a devolverle el aliento a este sector de la economía.

En 2002 la construcción de inmuebles seguirá con la tendencia favorable que ha tenido a lo largo de este año. Tras 25 trimestres de crecimiento negativo este rubro lo ha venido haciendo positivamente durante dos trimestres consecutivos debido, principalmente, a la construcción de vivienda de interés social. Se espera que las nuevas cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción (AFC), que ofrecen cuantiosos beneficios tributarios para la compra de vivienda, tengan bastante acogida entre las personas de altos estratos, lo que estimulará los precios en este segmento.

De otro lado se espera que las obras civiles, que se habían mostrado muy estables desde 1995, caigan el año próximo ante las dificultades fiscales de la administración nacional y las territoriales. Las concesiones de carreteras también continuarán disminuyendo el ritmo de sus gastos de inversión en vista del retroceso del número de usuarios, aunque esto se compensará con las nuevas vías que el gobierno planea adjudicar entre este año y el próximo. El Invías se alista para adjudicar contratos por 1,4 billones de pesos en obras como el Túnel de la Línea y la vía Villavicencio-Bogotá.

Aunque hay un cambio de tendencia y las cifras tienden a levantarse de la tumba, no es suficiente como para cantar victoria. A pesar de los progresos que se darán en la edificación, aún quedará haciendo falta mucho crecimiento como para superar la crisis que se ensañó en el sector desde 1995. Todavía falta un largo camino para remontar la caída de 70 por ciento que acumuló en los últimos seis años.

Financiero
A julio de este año empezaron a verse las primeras utilidades del sector financiero después de tres años seguidos de saldos en rojo. Los resultados de 2001 indican que los bancos ya han saneado sus balances y reducido sus costos administrativos. Esto se refleja en los mejores indicadores de solvencia y de calidad de cartera de las entidades.

Ahora tienen el problema del crédito, que había caído en picada con la crisis en 1999. A pesar de que la cartera aún no registra tasas de crecimiento positivas sí muestra una clara mejoría. Entre agosto de 2001 y el mismo mes del año anterior decreció 0,4 por ciento, lo que resulta alentador si se tiene en cuenta que llegó a caer a tasas de 9,5 por ciento en marzo de 2000. En 2002 los analistas estiman que la cartera total del sector financiero va a crecer a un ritmo muy similar a la inflación.

El crédito de consumo ya comienza a registrar una tasa de crecimiento modesta pero positiva —1 por ciento en agosto pasado, frente al mes anterior—. El crédito comercial ha crecido más —8 por ciento en el mismo mes—. Por su parte, el crédito hipotecario no ha crecido. Aunque los desembolsos de préstamos nuevos han aumentado todavía son muchos los créditos viejos que se cancelan al entregar los usuarios sus inmuebles en dación de pago.

No obstante para el año entrante se prevé un cambio en esta tendencia y un repunte importante de la cartera hipotecaria. Esto se deberá principalmente a la mayor demanda de préstamos para la construcción de vivienda de interés social.

En el crédito hipotecario la gran innovación será la nueva titularizadora, que buscará financiar el crédito de vivienda mediante la emisión de bonos de largo plazo.

Minas y energía
El año entrante pinta muy regular, tanto para el sector minero como para el energético. La producción de petróleo continuará cayendo debido a la declinación natural de los campos de Cusiana y Cupiagua, que representan el 50 por ciento de la explotación de crudo en el país.

La producción estimada para el año 2002 es de 530.000 barriles diarios, 12,8 por ciento menos que el promedio actual de este año. Eso sin contar con que se presenten nuevos atentados terroristas contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas, pues por esta causa este año se dejaron de producir 18 millones de barriles de petróleo, equivalentes a un mes de producción. A todo esto se suma el que el precio internacional del crudo ha bajado, y al parecer, lo seguirá haciendo.

La buena noticia viene por el lado de los derivados del petróleo. Los ojos del país están puestos sobre la refinería de Cartagena, que duplicará su capacidad para producir combustibles. Con una inversión superior a los 800 millones de dólares la refinería espera producir 140.000 barriles diarios, lo que le permitiría al país abastecer la demanda interna de polietileno e insumos de PVC para la construcción.

De otro lado el carbón, que es el segundo producto minero más importante, tiene mejores perspectivas por los buenos precios y volúmenes de producción.

En cuanto al sector eléctrico las cosas pintan mal por varias razones: la certeza de un nuevo fenómeno de ‘El Niño’ entre 2002 y 2004, el reciente anuncio de retiro de algunas plantas térmicas del sistema eléctrico y el poco interés de los inversionistas privados para emprender nuevos proyectos de generación debido a los continuos cambios en las reglas de juego del sector y a la toma de medidas regulatorias que no consultan la realidad de los mercados.

Lo más probable es que al próximo gobierno le toque lidiar nuevamente con una crisis de suministro de energía eléctrica.

Agropecuario
Los pronosticos de crecimiento del agro se han ajustado a la baja. A comienzos de año el gobierno auguró un crecimiento cercano al 4,4 por ciento durante 2001. Hoy se habla de 3,6 por ciento, casi un punto por debajo de lo esperado inicialmente, aunque sigue siendo un desempeño mejor que el de la mayoría de sectores de la economía. No obstante la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) pronostica una menor dinámica de crecimiento para todos los subsectores que conforman el agro, que no superará el 2 por ciento.

Esta cifra refleja el relativo estancamiento que se viene registrando en las principales actividades, tanto agrícolas como pecuarias, que obedece a una pérdida de rentabilidad debida a los menores precios nacionales e internacionales de la mayoría de los productos, así como a un incremento en los costos de producción.

Especial preocupación despierta el caso del banano de exportación. La SAC estima para este año una caída de 9,4 por ciento como consecuencia de los malos precios y una pérdida de productividad por efectos climáticos. Otros productos cuyos precios se han reducido últimamente son el algodón y el azúcar. El bajísimo precio del café, de otro lado, no tiene perspectivas de mejorar sustancialmente el año que viene.

En el sector pecuario hay señales mixtas. La producción de leche se verá afectada por la sequía en las zonas productoras durante el primer semestre de 2002. En cuanto a la carne, no habrá una producción abundante pues los ganaderos retendrán más animales ante las expectativas de exportación y mejores precios.

Según la SAC, el comportamiento general del sector agropecuario durante 2002 será similar al registrado en el presente año. La suerte de cada uno de los productos dependerá, sobre todo, de los precios internos y externos de los mismos —que no pintan muy bien—, de la tasa de cambio —que al parecer seguirá estable— y del clima seco.

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