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| 1/8/1996 12:00:00 AM

¿MALA NOTA?

El debate sobre los costos de la educación está sobre el tapete luego de que los colegios privados fueran acusados de dificultar la meta de inflación.

¿MALA NOTA? ¿MALA NOTA?
EL PAPEL DE LA OVEJA NEgra en el incremento de la inflación le tocó este año a los arrendamientos, la salud y la educación. Muchas de las críticas y explicaciones sobre por qué no se logrará la meta del 18 por ciento planteada en el Pacto Social apuntan a esos tres sectores, que hicieron incrementos muy por encima de esa cifra. En el caso de los arrendamientos, las alzas fueron del 25,9 por ciento, en el de las matrículas y pensiones del 31,6 por ciento y en el de la salud del 24,4 por ciento. Y si hubo uno dentro de esos tres que fue señalado con el dedo acusador fue el de la educación, por los debates a comienzos del año sobre la dificultad que tenían los colegios privados para ajustarse a la cifra del 18 por ciento, así como por la huelga de la Federación Colombiana de Educadores -Fecode-.
Pero, más allá del debate sobre si los educadores -especialmente los privados- desobedecieron las órdenes del gobierno, hay quienes argumentan que no se les puede echar la culpa de la inflación, entre otras cosas porque hicieron un esfuerzo. De hecho, en 1994 el alza había sido del 36,9 por ciento, es decir, cinco puntos por encima de la de este año. Además de ese argumento está el de la ministra de Educación, María Emma Mejía, quien dijo a SEMANA que "no puedo compartir la tesis de que la educación fue la culpable de la inflación, pues las matrículas y pensiones apenas pesan 2,5 puntos dentro de la canasta familiar y son responsables de un punto dentro del 18 por ciento del incremento en el Indice de Precios".
La ministra argumenta que, adicionalmente, el gobierno no puede desconocer que los colegios privados están contribuyendo en el cumplimiento del mandato constitucional que obliga al Estado a proporcionar educación a los colombianos. Al fin y al cabo, el 30 por ciento de los colegios son de estratos uno y dos. Del resto de instituciones, el 66,6 por ciento pertenecen a los estratos tres, cuatro y cinco, y apenas el 3,5 por ciento son del estrato seis, "de manera que no se puede decir que son los culpables de los altos precios", dijo.
Aparte del tema de los colegios, otro que ha despertado espinas es el de las universidades privadas, más que por su contribución a la inflación de este año, por planteamientos como el del nuevo rector de la Universidad de los Andes, Rudolf Hommes, sobre la necesidad de incrementar las tarifas si se quiere mejorar la calidad de la educación en el país. En diálogo con SEMANA Hommes dijo que "hicimos un incremento del 35 por ciento en promedio, porque no nos parece justo que haya casos como el de un profesor P.hD, que afuera se gana 8,0 millones de pesos y aquí recibe 1,8 millones de pesos.
Con ese planteamiento coincide el rector de la Pontificia Universidad Javeriana, el padre Gerardo Arango, quien dice que "la educación buena cuesta". De ahí que hayan hecho un ajuste del 26,16 por ciento en promedio, de acuerdo con un estudio con base en la canasta universitaria que, según Arango, es distinta a la familiar. "Si queremos mantener a los profesores haciendo doctorados, invertir en laboratorios, crear nuevas carreras, tener profesores de medio tiempo y tiempo completo y estimular la investigación, entre otras cosas, tenemos que aumentar los precios", aseguró.
Aunque tienen razón quienes argumentan que la educación no hizo bien la tarea de jugarle a la inflación del 18 por ciento, lo cierto es que su calidad en Colombia aún está lejos de alcanzar niveles competitivos. Sin embargo, ese tampoco puede ser un argumento para hacer alzas indiscriminadas y dejar a muchos sin la posibilidad de tener siquiera educación.

EDICIÓN 1879

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