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| 4/24/2000 12:00:00 AM

'No esperemos milagros'

Juan Camilo Restrepo sostiene que aunque la recuperación está en camino, será más lenta de lo que la gente piensa.

'No esperemos milagros' 'No esperemos milagros'
La polemica en torno a la recuperación económica, la reforma tributaria, y la discusión de las políticas económicas con la guerrilla, son los temas que han generado mayor polémica en Colombia durante los últimos días. SEMANA entrevistó sobre ellos al ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo.

SEMANA: ¿Colombia está en el camino de una reactivación?

Juan Camilo Restrepo: Estamos sin duda alguna en camino a la reactivación. El punto más bajo de la economía fue al terminar el primer semestre del año pasado. Gradualmente hemos venido viendo síntomas de recuperación. Y el gobierno sigue muy confiado en que podremos crecer a pesar de todas las dificultades a una tasa del orden del 3 por ciento.

SEMANA: ¿La economía creció en el primer trimestre de este año?

J.C.R.: En el tercer trimestre del año pasado tuvimos un leve crecimiento. Y está por salir el del cuarto trimestre. Yo creo que esa tendencia de la segunda mitad del año pasado la vemos también en el primer trimestre de este año.

SEMANA: ¿A quién hay que creerle, al Dane o a la Andi?

J.C.R.: Yo les creo a ambos. El problema es que estamos frente a dos encuestas de bases diferentes. La de la Andi es una encuesta reducida que toma básicamente los datos de la gran empresa, mientras que la muestra manufacturera del Dane es más amplia. Lo que estas dos encuestas sugieren es que la empresa grande está reaccionando más rápidamente que la pequeña y mediana industria.

SEMANA: ¿Qué va bien y qué va mal?

J.C.R.: Yo creo que va bien la agricultura, va bien el comercio exterior y va bien el comercio en general. Y la industria comienza a levantar cabeza. Siguen mal la construcción y los servicios financieros.

SEMANA: Según la encuesta de la Andi los inventarios industriales están hoy en el nivel más bajo de los últimos 10 años. Y para reponerlos se necesita capital. ¿Qué puede hacer el gobierno para garantizar de alguna forma que se libere capital en la economía y se consolide la reactivación?

J.C.R.: Hay una cosa que está arrancando supremamente bien, que son las reestructuraciones empresariales. Y éstas arrastran por lo general un compromiso de capital de trabajo.

SEMANA: ¿Cuál debe ser el comportamiento de las empresas que en este momento se quejan de falta de capital pero que no quieren volver a endeudarse?

J.C.R.: Gran parte del problema que estamos viviendo es culpa del excesivo endeudamiento de las empresas. Por eso la consigna de los años que vienen es capitalización. Los dueños de los bancos y de las empresas tienen que prepararse para echarse la mano al bolsillo. Los años que vienen no pueden ser años de distribución de utilidades.

SEMANA: Es preocupante ver que las acciones empezaron muy bien el año —subieron alrededor de 15 por ciento— pero en las últimas tres semanas perdieron todo el terreno que habían ganado.

J.C.R.: Las acciones son muy mal negocio si la inflación es alta y empiezan a ser razonablemente buen negocio en inflaciones bajas. Esta es la clave del negocio de las acciones. Por eso es importante estabilizar la inflación. En cuanto a las tasas de interés, el mercado va a empezar a percibir unos mensajes muy claros sobre la decisión del gobierno y del Banco de la República de mantener una liquidez adecuada para la economía. No va a haber escasez de circulante.

SEMANA: La tasa de cambio está estancada desde principios del año. ¿No les preocupa que se vuelva a perder la competitividad de los productos colombianos?

J.C.R.: La recuperación de la tasa de cambio que se logró en el último año se ha mantenido y eso ha permitido un aumento de las exportaciones. Estaremos muy atentos a este comportamiento para que no se vuelva a revaluar el cambio, ya que eso sería fatal para la recuperación económica. La mejor semilla que se ha sembrado para la reactivación es la recuperación de la tasa de cambio.

SEMANA: Pero todavía no es muy clara esa reactivación...

J.C.R.: Yo quisiera verla un poco más rápida, como mucha gente. Desafortunadamente en los procesos económicos los hechos no se dan como en las piezas de teatro. En éstas de pronto hay una escena sombría, triste, pero cae el telón, sube, y al instante siguiente hay una escena brillante, llena de luz. En la economía las cosas se dan más graduales.

SEMANA: Hay un punto muy preocupante todavía, que es el empleo. ¿Usted cree que la cifra de marzo va a ser mejor que la del año pasado?

J.C.R.: Yo no quiero hacer pronósticos puntuales pero sí creo que la tendencia que vimos en diciembre, una vez desestacionalizadas las cifras, muestra una leve mejoría. Aunque no podemos esperar milagros. La reducción de la tasa de desempleo será muy gradual.

SEMANA: ¿Por qué aceptó el gobierno que el primer tema de negociación con las Farc fuera el empleo, sabiendo que éste depende de factores que no se pueden solucionar por esta vía?

J.C.R.: Lo que se acordó fue discutir los temas de crecimiento y empleo. No se trata simplemente de sacar fórmulas mágicas de la noche a la mañana. Lo que se va a discutir es más complejo.

SEMANA: ¿Pero existe alguna propuesta en concreto que vaya a llevar el gobierno a la mesa de negociación?

J.C.R.: El gobierno ha ido poniendo sobre la mesa una serie de insumos, ha ido explicando sus políticas, ha ido llevando información sobre lo que se está discutiendo en las mesas de concertación. Las Farc van a tener insumos más que suficientes para poder trabajar.

SEMANA: Usted estuvo en el Caguán. ¿Cómo sintió el ambiente? ¿Cómo vio a la guerrilla en el tema económico?

J.C.R.: Me dio la impresión de que están más preocupados por cosas concretas que por cosas teóricas. Ellos le hablan a usted sobre todo del tema de la agricultura, del empleo rural, de cómo un país con tantas tierras, con tantas aguas, tiene desempleo.

SEMANA: ¿Qué otras dudas tienen, además de la agricultura?

J.C.R.: Les preocupa lo que está pasando con el Upac, con las tasas de interés, con los hospitales. Cosas muy concretas.

SEMANA: ¿No hay discusión de fondo sobre el modelo económico?

J.C.R.: Quizá cuando se inicien las negociaciones a fondo. Pero estas reuniones eran más de tipo informativo.

SEMANA: La negociación en medio del conflicto ha incrementado las acciones terroristas de la guerrilla en busca de una posición de fuerza. ¿No afecta eso todo el proceso económico?

J.C.R.: El terrorismo es muy grave para el país y, obviamente, es la peor de las cartas de presentación para la inversión extranjera. Hay que combatir y censurar pero tampoco reventar o reversar el proceso de paz.

SEMANA: ¿No se siente usted frustrado después de tanto esfuerzo para tratar de reactivar la economía cuando la guerrilla atenta contra la infraestructura del país, por ejemplo?

J.C.R.: Sí me siento muy frustrado pero no desesperanzado y me hago esta consideración: en la misma semana en que estaban bloqueadas las carreteras principales del país, en los mismos días en que estaban volando 200 torres de energía eléctrica, Colombia logró colocar 750 millones de dólares en los mercados internacionales.

SEMANA: Hablemos ahora de la reforma tributaria.

J.C.R.: Yo preferiría que no lo llamáramos reforma tributaria porque el imaginario colectivo siempre identifica reforma con alza de impuestos. Y aquí lo que queremos es bajar los impuestos.

SEMANA: De todas formas de lo que se trata es de percibir más ingresos. ¿No es eso contraproducente en este momento?

J.C.R.: Una cosa es bajar los impuestos y otra es bajar la guardia contra la evasión. Lo primero lo estamos haciendo, lo segundo no. Y parte del recaudo nuevo es corregir las formas de evasión.

SEMANA: ¿Qué es lo que se va a hacer en materia de impuestos?

J.C.R.: Los impuestos en Colombia se han venido malformando: son de tarifa muy alta y base muy estrecha, es decir, muy poca gente paga tarifas muy altas. Es mucho más lógico procurar ampliar la base y trabajar con unas tarifas acordes con los estándares internacionales. A pesar de las dificultades ya habíamos hecho algo en esa dirección con el IVA: se amplió la base y se bajó la tarifa. Ahora vamos a hacer una operación análoga en renta.

SEMANA: Se ha dicho que el 2 por mil es un impuesto regresivo y que a la larga puede afectar al sector financiero. ¿Qué piensa usted al respecto?

J.C.R.: Siempre y cuando no se abuse de su tarifa, la regresividad del impuesto a las transacciones financieras es mínima. Vale más lo que le cobra a uno el dueño de un cajero automático por darle 100.000 pesos que lo que se cobra por esa transacción por efecto del 2 por mil. En cuanto al sistema financiero, no tiene porqué haber ningún efecto ya que las transacciones interbancarias están exentas.

SEMANA: Se suponía que el 2 por mil era transitorio y quedó permanente. ¿No hay con eso una pérdida de credibilidad en el gobierno?

J.C.R.: Las circunstancias fiscales lo requieren y esto es lo que nos permite financiar la baja del impuesto a la renta. Recuerde además que el impuesto a la renta se estableció en el mundo a comienzos del siglo XIX como un impuesto transitorio de las guerras napoleónicas y que al final quedó permanente.

SEMANA: En Ecuador bajaron el impuesto a la renta y el resultado fue desastroso: subió el déficit y el sector financiero tuvo problemas. ¿Puede pasar esto en Colombia?

J.C.R.: Lo que hicieron en Ecuador fue totalmente diferente a lo que estamos haciendo acá. Ellos subieron el impuesto a las transacciones financieras y prácticamente intentaron abolir el impuesto a la renta. Acá lo que estamos haciendo es una regresión prudente de la tarifa al impuesto a la renta y dejar el impuesto a las transacciones financieras como un complemento, no como un sustituto, como hicieron en Ecuador.

SEMANA: ¿Cómo van los acuerdos con el FMI? ¿Se lograrán las metas?

J.C.R.: Vamos bien. Ya cumplimos las metas del primer trimestre.

SEMANA: ¿Qué va a pasar con la Corte Constitucional, que constantemente dicta sentencias que al final del día significan nuevos gastos para el gobierno?

J.C.R.: El otro día, en un foro que hubo en la Universidad de los Andes sobre ese tema, se vio que en el sólo tema de pensiones los fallos han valido un billón de pesos. Si eso sigue sucediendo nosotros no vamos a ampliar el déficit ni vamos a reventar la política fiscal. Iremos al Congreso y le diremos que para cumplir dichos fallos requerimos nuevos impuestos. Lo importante en este tema es mirar quién decreta el gasto público en Colombia: es el Congreso, como lo dice la Constitución, o son los fallos de las altas cortes.

SEMANA: ¿Pensarían en reducir la nómina del Estado si les toca?

J.C.R.: ¿Sabe cuánta gente habría que echar a la calle del gobierno central para cumplir una orden que obligara a subirle a todo el mundo el 10 por ciento? Habría que echar a 65.000 personas, que es el equivalente a toda la nómina del gobierno, salvo Ejército y Policía.

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