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| 5/2/1994 12:00:00 AM

NUEVA CULTURA EMPRESARIAL

Mientras Pastrana y Samper hablan de aumentar la inversión social y de dignificar al trabajador del nuevo pais, una empresa 'paisa' se les adelanta en la teoría y la práctica.

NUEVA CULTURA EMPRESARIAL NUEVA CULTURA EMPRESARIAL
EN MEDELLIN, UNA CIUDAD QUE MIRA DE nuevo al futuro con esperanza, una enorme firma de construcción desarrolla un programa para renovar la cultura empresarial y darle un enfoque más humano. De paso, está revolucionando las relaciones laborales en una urbe que se ha visto abocada a dejar atrás el infierno de la violencia.
La casi totalidad de los 9.000 trabajadores de ConConcreto (entre directos e indirectos) está compuesta por obreros no calificados, segmento que vive de manera más frecuente y dramática la pesadilla del desencanto. En su mayoría, son personas que habitan en tugurios y barrios marginales, con las consecuencias sociales y económicas que la situación implica. En los últimos tres años, 12 de las 15 defunciones registradas en los archivos internos de la entidad han sido resultado de la violencia y la inseguridad.
Pero como si se tratara de una batalla contra molinos de viento, el presidente de ConConcreto, José Mario Aristizábal, se ha empeñado en producir un nuevo fenómeno laboral. Lo hace dentro de esa inmensa compañía que dirige, caracterizada por ser un complejo laboratorio social, donde confluyen distintos tipos de clase, profesión y oficio, pero, principalmente, de actitud. Se trata, para empezar, de unificar e intercomunicar a este disímil equipo, inicialmente con más éxito en los mandos medios y bajos que en los altos. ¿La misión? Crear un clima de respeto, compromiso y, por encima de todo, de esperanza en el futuro. "Una de las cosas que más me han sorprendido es descubrir que la gente no tiene sueños ni aspiraciones- dice Aristizábal desde su sencilla oficina de la presidencia de la empresa, en la autopista sur de Medellín-. Cuando uno tiene ilusiones, la realidad cambia, porque las ilusiones conducen al conocimiento, y el conocimiento a la capacitación, y la capacitación aumenta el ingreso, y el ingreso la calidad de vida".

PRAGMATISMO SOCIAL
En este sentido, su proyecto de entidad social no se aparta de la realidad económica, porque insiste en que el rendimiento laboral está directamente relacionado con el ingreso: "Si logramos que el trabajador esté feliz, se capacite y se realive, entonces mejorará su productividad, y con ello también la situación de la empresa, y con la de la empresa, la del país, y así vamos a lograr un ambiente más amable para todos".
'Jota', como le llaman sus amigos, está convencido de que, con un ánimo beligerante y de compromiso, el sector privado debe ser protagonista del futuro, para ejercer después una eficaz veeduría de la sociedad. "Estamos en mora de incidir radicalmente en la filosofía del mundo que nos rodea, pero también en política, economía y educación; no directamente, sino como complemento de la responsabilidad que, en estas áreas, le corresponde al Estado ".
Oficialmente, el proyecto de ConConcreto se conoce como 'Dirección de cultura empresarial'. Busca dotar a la fuerza laboral de mecanismos que permitan rescatar la dignidad del trabajador para luego devolverla, enriquecida, a su familia, sus superiores y el resto de sus compañeros. Para algunos, se trata de una estrategia que parece ir más lejos en la teoría y la práctica que la de los propios candidatos presidenciales Ernesto Samper y Andrés Pastrana.
La 'cultura empresarial' de ConConcreto abarca actividades que van desde los rituales de obra (propósitos de cada trabajador durante la construcción) hasta tertulias, talleres de capacitación y un amplio subsidio de boletería para espectáculos artísticos. La cultura, según Aristizábal, sensibiliza; y un individuo sensibilizado es más receptivo que uno con corazón de piedra. "Y la cultura -dice Lucía González, directora del proyecto- nos permite colocar al hombre en el centro; y al estar en el centro, reclama respeto".
Gran parte de la actual estrategia social está dirigida a los trabajadores de la sede central de Medellín, donde los problemas sociales son críticos. El albañil paisa, por ejemplo, acusa la doble encrucijada de ser hombre en un medio eminentemente matriarcal, y de ser un iletrado en un lugar donde el analfabetismo cierra puertas. "Por tal motivo lo primero que debe hacerse es reivindicar al ser masculino ", dice González, en alusión al hecho de que en las zonas pobres de la ciudad la figura del padre es denigrada, mientras que la de la madre despierta devota veneración. En estos sitios, ser jefe de hogar choca con grandes prejuicios, en parte porque el hombre se entrega al licor y a la vida improductiva.

ESCULTORES URBANOS, NO ALBAÑILES
En un intento de cambiar la percepción, Aristizábal y su equipo comenzaron por mostrarles a los obreros que ellos no son simples albañiles, sino escultores de la ciudad y del país. Y ConConcreto no tuvo que ir muy lejos para hacerlo, pues ha participado, total o parcialmente, en la creación de grandes hitos arquitectónicos como el Aeropuerto Internacional José María Córdova, en Rionegro; el Centro Administrativo La Alpujarra, el Teatro Metropolitano, la Torre de Argos y el Centro Comercial Almacentro, en Medellín; la sede de almacenes Exito, en Envigado; la remodelación del edificio del Congreso y la sede de la presidencia de Bavaria, en Bogotá; la ampliación de las instalaciones de Carvajal, y la sede de Home Products, en Cali, además de otras obras en Panamá y Costa Rica.
Profesionales, empleados y obreros visitan esos sitios en compañía de sus familias para que todos aprendan a apreciar de lo que es capaz el obrero de construcción. Como resultado, la autoestima ha aumentado y el trabajador ha dejado de verse como ciudadano de segunda categoría. "Y sin necesidad de insistirle, se siente más útil a la empresa, al país y a la sociedad ", dice González.
El trabajo de integrar ejecutivos, profesionales, empleados y obreros ha mejorado en ConConcreto, de manera sustancial, las relaciones interpersonales. Los ingenieros, por ejemplo, toman precauciones para darles a los obreros el trato que merecen, y les construyen adecuadas instalaciones de aseo en las obras. Los trabajadores responden con buena disposición de ánimo y espíritu de cooperación, ayudando, a la vez a disminuir el vandalismo, y la sustracción de herramientas y materiales. La armonía llega hasta tal punto que, en las oficinas administrativas de la firma constructora, el personal ejecutivo ayuda al sindicato a preparar sus comunicados para que les salgan bien presentados. Y. claro, las cordiales relaciones con la fuerza laboral organizada ha facilitado la negociación del pliego anual, lo mismo que el cumplimiento de las metas comunes. Por ahora no se puede hablar de resultados mensurables desde el punto de vista aritmético, sino que "los palpamos, los sentimos y los vivimos dentro de la empresa", dice Aristizábal.
A las tertulias periódicas asisten dirigentes empresariales y académicos, en tanto que el programa de educación interno incluye clases de ecología, economía, gobierno público, apertura, calidad total, ética y estética. Además, el subsidio para eventos culturales beneficia tanto al albañil como al ingeniero, y puede cubrir el acto masivo o el concierto de música clásica en el Teatro Metropolitano.

UN EMPUJON
El programa de apoyo social ha llevado a ConConcreto a colaborar activamente con la Corporación Minuto de Dios para la construcción de 3.500 viviendas destinadas a un gran número de albañiles y sus familias. "Si ConConcreto, como constructora, no puede darles un empujón en este sentido, ¿entonces quién?", se pregunta Aristizábal.
En cuanto a garantías laborales para los trabajadores indirectos (unos 4.000) la empresa exige a los subcontratistas inscribirlos en el Seguro Social porque, en este sentido, "se están cometiendo grandes arbitrariedades en Colombia", agrega.
La propuesta del presidente de ConConcreto a sus colegas es que se vuelvan garantes "del cumplimiento de las obligaciones laborales, la conservación del ambiente, y el respeto absoluto a los derechos humanos ". Según Carlos Arturo Angel, presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), el aporte más valioso de Aristizábal en el tema social es que "hace lo que predica, en su propio negocio".
Uno de los últimos y más arriesgados compromisos de la empresa fue adoptar a un grupo de 30 ex sicarios del barrio Antioquia, mediante un proyecto de instrucción remunerado, de ocho meses de duración, para enseñarles, en ese tiempo, oficios y habilidades. "De hacerlos reintegrar al tejido social -dice González- se habrá conseguido un objetivo muy importante para el presente y el futuro de Medellin".

UNA FAMILIA EMPRENDEDORA
José Mario Aristizábal Correa nació en el hogar de don Jorge Aristizábal Moreno, cofundador e impulsor de, entre muchas otras empresas, Everfit, Cartón Colombia y el Banco Industrial Colombiano. "Antioqueños como él y su padre no pueden sustraerse a la herencia raizal del pueblo 'paisa': trabajo tenaz y defensa permanente de los valores humanos", dice el médico José Miguel Guzmán, amigo de la infancia.
Aristizábal Correa y sus hermanos desarrollaron una descomunal capacidad de hacer empresa, y por eso han incursionado en áreas como la industria, el comercio y el sector financiero, cumpliendo así con la gran enseñanza del progenitor: ser, siempre, hombres de trabajo. Pero don Jorge jamás les habría perdonado el éxito profesional sin el compromiso de "ser hombres de bien".
Pese al papel desempeñado en el país, los Aristizábal han sido más bien personas de bajo perfil. Pero 'Jota', animado por una fuerte vocación pacifista basada en el principio de la caridad, quiso ser difusor de tensiones en los tiempos de la guerra Virgilio Barco-narcotraficantes. "Pero ese buen deseo fue lastimosamente malinterpretado", dice Carlos Arturo Angel.
Desde entonces, este ingeniero civil de la legendaria Escuela de Minas y entusiasta promotor de las ideas liberales, ha preferido guardar silencio frente al agitado panorama político antioqueño y colombiano, y, con un gesto de desconsuelo en el rostro, prefiere no recordar nada de aquellos días.
Durante el último año y medio ha consagrado gran parte de su energía al delineamiento de esa nueva política de cultura empresarial, que también pacifique y aplaque ánimos. Si en el trabajo de Aristizábal también hay metas personales que lo muevan a quijotear en terrenos tan difíciles, es, simplemente, que no quiere abandonar a Colombia ni darse por vencido. "Busco asumir la misión de dejarles a mis compatriotas, a mis hijos y a mis nietos un mejor país que el que encontré".

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