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| 2/7/2000 12:00:00 AM

Sin frenos

Aunque la mayoría de analistas coinciden en que la disminución de las tasas de interés es el camino por seguir, algunos temen por la estabilidad de los precios y del dólar.

Sin frenos, Sección Economía, edición 923, Feb  7 2000 Sin frenos
Hace un año las perspectivas para el sector productivo colombiano eran negras. Mientras la demanda se mantenía deprimida la tasa de interés real se encontraba en niveles superiores a 15 por ciento y la tasa nominal —referenciada por la DTF— rondaba el 35 por ciento efectivo anual. Los analistas hablaban de la urgencia de reducir las tasas cuanto antes con el fin de darle oxígeno a las empresas y al sector financiero, ambos carentes de liquidez y en serios aprietos para subsistir en el mediano plazo. Hoy la situación es bien diferente. Gracias en parte a una política monetaria expansiva del Banco de la República, a la disminución de las expectativas de devaluación y a la recesión la DTF ha caído en más de 9 puntos reales y en casi 20 puntos nominales, lo que representa un gran alivio para las empresas. Y aunque la economía todavía atraviesa momentos difíciles las esperanzas de la reactivación en buena medida se apoyan en una mayor reducción de las tasas, las cuales deben convertirse en el motor de una paulatina recuperación de la economía. Pero ya hay quienes comienzan a asustarse con la disminución de las tasas de interés. Por esta razón se ha generado una polémica sobre cuál es el punto de equilibrio de la tasa real en Colombia. Muchos creen que éste es el nivel actual y que una reducción adicional podría generar más problemas que beneficios para el país. La razón: menores tasas podrían generar incentivos incorrectos de apalancamiento por parte de empresas e individuos —de por sí sobreendeudados—, presiones sobre la tasa de cambio —dado el menor rendimiento de los ahorros en Colombia en comparación con otros países del mundo y menor presión para corregir el déficit fiscal—. La polémica ahora es si deben o no mantenerse los costos del dinero actuales o si deben seguir bajando. Equilibrio real Es prácticamente imposible saber cuál es la tasa de equilibrio real para una economía, en particular en un período de recesión como el que se vive en Colombia. Sin embargo la historia de las tasas de interés en el país y las opiniones de los expertos son herramientas útiles a la hora de darse la discusión. Durante los últimos 10 años la DTF real promedio en Colombia se ha mantenido por encima de 7 por ciento; hoy en día es de 5,5 por ciento. Muchos podrían pensar, entonces, que la tasa se encuentra por debajo de su punto de equilibrio, sin embargo hay varios factores que los analistas que están a favor de esta teoría no tienen en cuenta. El primero es que a comienzos de la década del 90 —cuando la economía andaba a un ritmo acelerado— las tasas se mantenían en 2 puntos reales. Y aunque es aceptado que las políticas monetarias expansivas que se aplicaron en el pasado son en parte la causa de la burbuja especulativa que terminó en la actual recesión, los amigos de menores tasas indican que la economía se ha desempeñado mejor con tasas más bajas que las actuales. El segundo argumento es que Colombia nunca había vivido una recesión parecida a la actual, razón por la cual las tasas —a raíz de la recesión y en aras de la recuperación— deben ser más bajas que su promedio histórico. María Mónica Arbeláez, directora de la revista Coyuntura Económica, de Fedesarrollo, sostiene que “existe espacio para reducir las tasas —aunque se corren riesgos en la estabilidad de los precios y del mercado cambiario—, permitiendo una caída en términos reales de 1 ó 2 puntos sin que esto genere una desestabilización macroeconómica”. Juan Manuel Velasco, director de investigaciones económicas de Suvalor, piensa que “las tasas reales bajarán a niveles del 4 por ciento, no por una reducción de las tasas nominales sino porque la inflación al consumidor repuntará desde el 9,3 al 11,5 por ciento”. Sin embargo Alejandro Sánchez, director de investigaciones económicas de Corfivalle, asegura que “la tasa de interés real en un país como Colombia —donde subsisten problemas estructurales en varios frentes— no debe seguir cayendo”. A lo que agrega que “a partir del segundo semestre del año la presión del gobierno para cubrir el déficit, la demanda de liquidez de los bancos para financiar sus activos improductivos y la recuperación de la demanda de crédito por parte de las empresas del sector privado producirán una nueva elevación de la tasa de interés. La DTF debería estar alrededor de 6,5 por ciento en términos reales”. A la baja A pesar de las diferentes posiciones hoy en día existe mayor consenso alrededor de una mayor reducción en las tasas. Economistas como Armando Montenegro y Javier Fernández Riva creen que todavía existe espacio para una mayor reducción. Pero todo el mundo es consciente de los riesgos que podrían surgir. Montenegro reconoce que una disminución dramática en las tasas de interés pueden generar nuevas presiones inflacionarias y que, si se tiene en cuenta el alza en el costo del dinero en los mercados externos, es todavía probable un nuevo repunte de la devaluación, lo que traería efectos nocivos sobre la inflación y a la larga sobre las tasas de interés. Sin embargo el consenso es que los beneficios son mayores que los costos. ¿Quién tiene la razón? Solamente el tiempo lo dirá. Lo que sí es claro es que un nivel de tasas de interés bajo es necesario para reactivar la precaria recuperación de la economía colombiana. Y al parecer las condiciones actuales del aparato productivo nacional, los resultados en materia de inflación y la frágil situación del sector financiero generan un espacio para una mayor reducción de las mismas.

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