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| 5/6/1996 12:00:00 AM

TOCA MADERA

LOS PRODUCTOS DE MADERAS AGLOMERADAS SE PREPARAN PARA PELEARSE POR UN MERCADO DE MAS DE 50.000 MILLONES DE PESOS.

TOCA MADERA TOCA MADERA
El comercial quedó en la memoria de muchos colombianos: un gorgojo vestido de mexicano, estrenando caja de dientes va a vengarse de una lámina de madera que le ha tumbado 'la muelamenta'. Para su mala suerte, al meter el primer mordisco saltan de inmediato todos sus dientes. Con esta campaña publicitaria la firma Pizano no sólo consiguió dejar en claro que la madera procesada es inmune a los insectos sino que logró asociar para siempre el nombre de su compañía al simpático gorgojo. Pero como los años no pasan en vano y en el mundo todo cambia, las cosas hoy para Pizano son a otro precio: de la época en que esta firma era la dueña absoluta del mercado sólo queda el recuerdo. La competencia está a la orden del día y la premisa entre los empresarios es pelear a brazo partido por aumentar su participación en el segmento de mercado más atractivo de la industria de maderas procesadas: el de los tableros aglomerados.La competencia nacional más importante que hoy tiene Pizano es Tablemac, una empresa del Sindicato Antioqueño que inició operaciones en 1990 y que posee el 23 por ciento del mercado. De otra parte está Tableros de Colombia con una participación del 5,8 por ciento, sólo que a diferencia de las otras dos, esta empresa fabrica sus tableros de bagazo de caña; claro que sus voceros aseguran que su producto compite en iguales condiciones con los tableros de madera. El resto de los 170.000 metros cúbicos que anualmente se consumen en el país _el 13,2 por ciento_ está en manos de los importados, mayoritariamente ecuatorianos. En Ecuador hay una sobreoferta de aglomerados y como su producto entra sin arancel por los acuerdos del Grupo Andino, en los últimos años ha aumentado dramáticamente su participación: en 1992 las importaciones ascendieron a 500.000 dólares, mientras que en 1995 alcanzaron los 30 millones de dólares.Aun con estas cifras el mercado está tranquilo pues la demanda excede la oferta. Sin embargo esa situación puede cambiar radicalmente en los próximos meses cuando entren en pleno funcionamiento los proyectos de ensanche de Tablemac y Pizano, que aumentarán la oferta en 140.000 metros cúbicos. Estas inversiones buscan explotar el consumo de aglomerados que ha venido creciendo en Colombia en forma importante: a finales de los 70 el país consumía 20.000 metros cúbicos, al terminar la década de los 80 esta cifra había aumentado a 100.000 metros cúbicos y en 1995 ya estaba en 170.00 metros cúbicos. El presidente de Pizano, Rafael Matallana, prevé que"al final de la década habremos copado de nuevo toda la capacidad de producción". Y es que el consumo de aglomerados per cápita sigue siendo bajo si se miran los estándares de otros países en vías de desarrollo: el promedio es de 15 metros cúbicos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Colombia es de 4,7 metros cúbicos. El presidente de Tablemac, Luis Guillermo Velásquez, calcula que, "cuando el consumo nacional alcance los siete metros cúbicos ya habremos absorbido la nueva capacidad instalada".Mientras los colombianos transforman sus hábitos de consumo y la demanda se incrementa en forma importante, las dos compañías han planeado vender parte de sus excedentes en el exterior. Ambas han puesto sus ojos en Centroamérica, el Caribe y el sur de Estados Unidos. La entrada a Venezuela queda pendiente, pues a pesar de que este mercado tiene un gran potencial, los conocedores están convencidos de que es mejor esperar a que la situación económica se estabilice. A pesar de la confianza que las dos firmas tienen en su producto, hay quienes afirman que los planes de expansión en el exterior no son tan sencillos y que las condiciones externas son difíciles, pues sus costos son un poco más elevados que el promedio internacional. Por este motivo las compañías deberían concentrarse en exportar productos con mayor valor agregado, como láminas enchapadas y muebles modulares.De presentarse dificultades para colocar los tableros colombianos en el exterior, la competencia en el terreno nacional se incrementaría. Claro que ya el país ha demostrado tener la capacidad suficiente para absorber la nueva oferta. Así ocurrió en 1991, cuando Pizano amplió su capacidad instalada en 30.000 metros cúbicos y Tablemac entró en operación con otros 35.000 metros cúbicos. No obstante hay que recordar que ese aumento en la oferta coincidió con el inicio del boom de la construcción y que los edificadores estaban ávidos de materias primas.Hoy, frente a un ciclo recesivo en la construcción, las expectativas de expansión de las empresas colombianas probablemente estén orientadas a recuperar el pedazo del ponqué que les quitó el producto ecuatoriano. Pero esa tarea, que a primera vista parece simple, no es tan fácil. Según fuentes consultadas por SEMANA, esos tableros llegan a Colombia con un precio muy competitivo porque en Ecuador los cultivadores de madera recibirían una serie de subsidios que reducirían en forma importante sus costos. Aunque la porción de mercado que estos tableros han mordido no es alarmante, su mayor influencia ha sido en los costos al público. De acuerdo con estimativos de Pizano, en los últimos cinco años el precio real de una lámina de aglomerado ha disminuido en un 30 por ciento. Esa baja se ha traducido en una reducción significativa de las utilidades operacionales de las empresas.Lo más interesante de toda esta situación es que el país va a presenciar una guerra comercial que no ha visto antes, porque por primera vez la oferta superará a la demanda. En este contexto Pizano y Tablemac estarán en la obligación de buscar dónde colocar su producción futura, mientras que Tableros de Colombia tendrá que pelear para no desaparecer. Lo único que está claro es que con esta lucha por el mercado los colombianos tendrán garantizados precios bajos y buenas campañas publicitarias, como la del gorgojo.

EDICIÓN 1879

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