Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/12/2007 12:00:00 AM

Toda la carne en el asador

El Banco de la República sorprendió a todos con nuevas medidas para frenar la inflación. ¿Mucho ruido y pocas nueces?

Toda la carne en el asador Luis Carlos Sarmiento le apostó a una nueva emisión de acciones como mecanismo para fortalecer el patrimonio de sus entidades financieras
Los banqueros colombianos vieron abruptamente interrumpido su descanso el domingo 6 de mayo en la tarde. Ese debería ser un fin de semana sin sobresaltos para el sector financiero nacional; sin embargo, al cerrar la tarde de ese día, ya muchos estaban con los nervios de punta.

La razón: crecía el rumor de que funcionarios del Banco de la República y del Ministerio de Hacienda estaban ajustando los últimos detalles para un paquete de medidas que sería anunciado en cualquier momento.

Llamadas iban y venían, tratando de confirmar la información. Hasta ese momento todo era incertidumbre: nadie tenía clara la naturaleza de las normas o cuál era el fin.

Hacia las 8 de la noche, el dilema acabó y las autoridades hicieron sus anuncios. La mitad de colombianos quedaron lelos con la noticia, pues eran medidas muy técnicas y difíciles de entender. La otra mitad, en cambio, creyó que se trataba de un esfuerzo por atajar el dólar, que desde hace días va en picada libre. Ni lo uno ni lo otro. El asunto en cuestión tenía que ver con un tema que toca directamente el bolsillo de todos los colombianos: frenar, a como dé lugar, el aumento de precios en la economía.

Las autoridades llevan ya un año tomando medidas para lograr ese objetivo. En mayo de 2006, la Junta del Emisor revirtió su política de tasas de interés bajas y empezó a aumentarlas gradualmente. Después comenzó a apretar otras tuercas para contener la inflación, como recoger mucha de la plata circulante.

Ninguna de esas medidas dio resultado: la inflación de los últimos 12 meses está en 6,26 por ciento y en lo que va de 2007 (enero a abril) se sitúa en 4,11 por ciento, la meta prevista por el Emisor para todo el año. Por eso era necesario aumentar la dosis de la medicina: porque si se quedaban quietas las autoridades y todo seguía como hasta el momento, por simple deducción aritmética, la inflación podría estar cercana al 10 por ciento en diciembre. Un escenario nefasto.

Las decisiones

La primera medida se denomina encaje y consiste simplemente en ponerles límite a los recursos que los banqueros tienen para dar crédito. Como el sector financiero lo que presta es el dinero que los ahorradores consignan, por eso el encaje se aplica sobre el dinero captado en cuentas corrientes (25 por ciento), cuentas de ahorro (12,5 por ciento) y CDT menores a 10 días (5 por ciento). Eso no significa que el dinero de los ahorradores se vaya a tocar, sino que los banqueros no podrán prestar todo el dinero consignado en estas cuentas.

Las otras dos medidas son: un depósito para los desembolsos de deuda externa de corto plazo equivalente al 40 por ciento, y límites para los derivados, que son operaciones muy especializadas de los mercados financieros. La aplicación de estas normas representa menos recursos para prestar, con lo que aumenta el precio del dinero, es decir, la tasa de interés, y así, menos personas tendrán incentivo para endeudarse.

Para muchos, todos estos anuncios son apenas jeroglíficos egipcios, pero se traducen básicamente como un esfuerzo por doblegar la inflación. Ya puestas las cartas sobre la mesa, ahora es necesario esperar el resultado del remedio.

¿Son buenas las medidas? Los mismos banqueros reconocieron que el efecto, en el mediano plazo, se va a lograr, así que son decisiones eficientes. ¿Pero suficientes para frenar los precios? Todavía no hay respuestas, aunque sí hay una sensación de que la inflación le ha ganado camino a las autoridades, pues ya se acerca la mitad de año.

Por ahora, el asunto de fondo es que las autoridades se la jugaron toda por controlar la inflación y ese es un buen mensaje. Un aumento desmedido en los precios afecta a los más pobres del país y erosiona su único activo: los salarios. Por ejemplo, los deudores de vivienda ya debieron empezar a sentir el impacto y hoy deben estar pagando cuotas más altas en sus créditos. Y qué decir de los demás precios, como salud, transporte y comunicaciones. Así que si se logra controlar la inflación, muchos respirarán tranquilos.

De lo contrario, las autoridades tendrán que tomar medidas más drásticas, porque el objetivo es que la inflación vuelva al rango esperado por el Banco de la República, que ve los precios, al final del año, con un aumento entre 3,5 y 4,5 por ciento. ¿Lo lograrán? Esa es la nuez del asunto.

EDICIÓN 1888

PORTADA

Petro vs. López Obrador, ¿cuál es la diferencia?

El recién elegido presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha tenido una carrera muy parecida a la de Gustavo Petro. ¿Por qué uno pudo llegar al poder y el otro no?

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1889

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.