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| 3/5/1990 12:00:00 AM

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER...

Proyecto para repatriar capitales es imaginativo, pero inoportuno.

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER..., Sección Economía, edición 405, Mar  5 1990 Y VOLVER, VOLVER, VOLVER...
Con la plata que tienen los colombianos en el exterior se podría pagar toda la deuda externa del país. A esa conclusión llegó, hace poco mas de un año, Rafael Gama Quijano, ex gerente del Banco de la República, en un trabajo realizado para la Superintedencia Bancaria y el propio Banco Emisor. Gama estimó en 18 mil millones de dólares los capitales nacionales depositados en el extranjero.
La cifra escandalizó a muchas personas, que la consideraron exagerada. Es más, como se basaba en "contactos informales" con banqueros y hombres de negocios a nivel mundial, y no en cifras oficiales, nadie le paró muchas bolas. Pero podría no estar muy lejos de la realidad. De acuerdo con el último boletín anual de la Reserva Federal, el Banco Central de los Estados Unidos, los depósitos colombianos en los bancos de ese país superaban el año pasado los 4 mil millones de dólares (ver cuadro).
Sea cual fuere la cifra, sin embargo, lo que cada día se acepta más es que Colombia no escapó a uno de los fenómenos que más daño le hicierón a los países de America Latina en la década pasada: la fuga de capitales (oculta, en nuestro caso, por los ingresos del narcotráfico). Y que si dicha plata regresara, se podrían solucionar algunos de los problemas externos del país.
Desde finales de 1988, el ex ministro Roberto Junguito había sugerido que se estudiaran seriamente algunas fórmulas destinadas a buscar el retorno de los dineros salidos de Colombia. Sólo ahora, sin embargo, sale a la luz una propuesta concreta. Imaginativa, sin duda, pero no muy oportuna, según el concepto de algunos observadores.
Se trata de un documento que viene siendo estudiado por el gobierno, en el cual se propone la emisión, autorizada por la Ley 55 de 1985, de unos titulos en móneda extranjera, denominados"Bonos de Repatriación de Capitales", que permitirían, simultáneamente, reducir la deuda externa del país y traer una parte de los capitales fugados.
El gobierno emitiría "Bonos de Repatriación de Capitales" por 500 millones de dólares y se los ofrecería a los bancos acreedores del país, a cambio de pagarés representativos de sus obligaciones externas y al ciento por ciento de su valor (es decir, sin considerar el descuento con el cual se negocia la deuda colombiana en los mercados internacionales).
Los bancos podrían, por su parte, vender los bonos, en dólares, a los capitalistas colombianos interesados en repatriar capitales. Al hacerlo no sólo se liberarían de la deuda, sino que obtendrían una ganancia, equivalente al descuento con el cual hubieran podido deshacerse de la obligación en otras circunstancias.
El nuevo tenedor de los bonos podría traerlos a Colombia y convertirlos en Títulos Canjeables por Certificados de Cambio expedidos por el Banco de la República. Estos últimos, a su vez, los podría vender en el mercado de valores (dónde gozan de gran aceptación), recibiendo una suma equivalente en pesos. Con dos prerrogativas:no habría investigación por violaciones cambiarias (en Colombia esta prohibido manejar móneda extranjera y tener dinero en el exterior) y el nuevo capital gozaría de amnistía tributaria (no constituiría ni renta, ni patrimonio, en el año en que se haga la operación).
Concluido el ciclo, el gobierno habría cambiado 500 millones de dólares de deuda externa por deuda interna (con los poseedores de los Títulos Canjeables); el país tendría que pagar cerca de 50 millones de dólares menos por concepto de intereses; la base tributaria sería mayor para vigencias futuras, y se habría conseguido el objetivo de repatriar capitales.
Los bancos acreedores, incluyendo las filiales de bancos colombianos, estarían, además, en mejores condiciones. Según el estudio de Gama Quijano, a finales de 1987 las filiales de los bancos colombianos tenían una cartera que ascendía a 1.462 millones de dólares., de los cuales 784 millones se encontraban colocados en Colombia y 357 millones correspondían a países latinoamericanos que habían reestructurado su deuda. Y a partir de entonces han ido cambiando deuda latinoamericana por deuda colombiana, al 100% de su valor, confiando en que, cualesquiera sean las circunstancias, el gobierno les responderá por la totalidad de sus obligaciones.
Dado que los bancos colombianos serían los que más facilidad tendrían para contactar inversionistas interesados en repatriar capitales, la estrategia podría beneficiarlos de una manera especial. El asunto, sin embargo, no sería nada fácil, porque de acuerdo con las cláusulas firmadas en los últimos créditos, es necesaria la aprobación de todos los acreedores para cualquier operación que altere las condiciones de la deuda externa del país. Y no parece sencillo que se acepte una negociación sin descuento de la deuda colombiana, a no ser que todos los bancos tengan la seguridad de salir igualmente beneficiados.
"El plan es muy bueno y habría que buscar la manera de aplicarlo, pero hay que manejarlo con cuidado", aseguró Carlos Caballero,presidente de la Asociación Bancaria. "Me parece importante -agrega- que no se ponga en práctica sin consultar previamente con el Comité de Bancos. Menos ahora que las autoridades económicas se preparan para la negociación de un nuevo crédito".
El programa de repatriación de capitales, en efecto, podría entrabar las conversaciones en torno de la nueva refinanciación que necesita el gobierno. Pero ese no es el único riesgo que tiene la propuesta. A pesar de que la misma dice que "la venta de los bonos a personas o entidades que deseen repatriar capitales se hara de acuerdo con los procedimientos y lineamientos del Bank Secrecy Act de 1988 de los Estados Unidos, para evitar que sea utilizado como mecanismo de lavado de dólares", es muy difícil garantizar que la misma no sea utilizada, directa o indirectamente, por lo capos de la droga o por sus testaferros, de acuerdo con fuentes allegadas al gobierno.
En circunstancias en las cuales a los ojos del mundo (créase o no en la palabra de los narcos) el país aparece vencedor en la guerra contra la droga aseguraron, cualquier síntoma de flaqueza puede resultar contraproducente. En otras palabras, no es el momento de generar señales equivocadas. A los narcos no se les puede decir "traigan la plata, pero sigan siendo ilegales". Hay, además, objeciones de otro tipo. Diversos analistas consultados por SEMANA coincidieron en señalar que tal como está diseñado, el mecanismo de repatriación sería un excelente negocio para los bancos acreedores (extranjeros o nacionales) y para los poseedores de cuentas en el exterior. Pero no necesariamente para el gobierno. Ni para el país.
Al negociarse la deuda sin descuento, afirmaron, lo que se estaría dando es una transferencia neta de fondos del Estados a los bancos acreedores y, de manera indirecta, a los inversionistas que sacaron su plata del país.Aparte de ello, la operación podría tener un alto costo fiscal y ser causante de serios problemas monetarios. Al cambiarse la deuda externa por interna, los plazos de vencimiento pasarían de más de diez años a tan sólo dos (que es el período previsto para la redención de los Títulos Canjeables). Lo que quiere decir que el Estado tendría que conseguir los recursos para cancelar sus obligaciones en un plazo mas corto (con nuevos impuestos o nuevas formas de tributación) o tendría que recurrir a prestamos del Banco de la República, lo que no sería otra cosa que "emisión", monda y lironda.
La propuesta, en resumen, es bastante imaginativa. Y se podría refinar, eliminandole algunos de sus costos. La duda es si el país está en un buen momento para implementarla.

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